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Crece
el repudio al MST
El
socialismo liberal de Vilma Ripoll
La
actividad del MST en torno a la carpa “verde” ha hecho más
visible cuál ha
venido siendo el verdadero contenido de la política de esta
organización durante la crisis. Precisamente, un elemento
que hemos podido constatar en nuestra actividad con la carpa
roja es el amplísimo repudio entre una importante franja de compañeros de
izquierda a la actitud de Vilma Ripoll. Se trata de un claro
sentimiento de condena
política al alineamiento capitulador
de esta corriente (y al del PCR), considerada de izquierda, detrás
la Sociedad Rural y la flor y nata de la oposición
patronal.
Es
que nadie se traga el argumento que han venido repitiendo de
que su objetivo sería “apoyar a los pequeños y medianos
productores”. Incluso desde la militancia del MST se
argumenta que el mismísimo León Trotsky habría propuesto
una política “similar” a la que esta organización está
llevando adelante...
Como
si fuera poco, desde el oficialista diario Página 12, el
sociólogo peronista Mario Toer se da el lujo de escribir un
artículo llamado “Troskos eran los de antes” buscando enchastrar
a todas las corrientes socialistas revolucionarias del país
por la política de Ripoll. Hace esto al tiempo que encubre
su servil e
incondicional alineamiento con los esposos K.
También en el campo hay lucha de clases
La
falacia de que León Trotsky sostendría una política
similar a la del MST en las páginas del Programa de
Transición es un exabrupto que no se sostiene. El genérico
planteo de apoyo a los pequeños propietarios agrícolas que
figuran en él es uno realizado desde la clase obrera y
condicionado –obviamente– a que éstos no
se encuentren realizando un frente único político con los
grandes terratenientes y productores capitalistas, tal
como es el caso hoy de la FAA con la SRA y la CRA en la Mesa
de Enlace.
Los
fundamentos son los siguientes: en el campo –como en el
resto de la sociedad– hay y no puede dejar de haber clases
sociales en lucha con intereses antagónicos. Existen propietarios terratenientes, productores
capitalistas, capitales financieros volcados a la producción
(pools de siembra), empresas multinacionales de acopio y
venta de insumos, empresas de medios de producción, etc.
También medianos y pequeños productores, así como cerca
de un millón de trabajadores asalariados rurales. Esto es,
peones rurales superexplotados, de los cuales corrientes
como el MST jamás, a lo largo de esta crisis, han dicho palabra.
Precisamente,
es tradición de todo programa socialista revolucionario
para el campo que se precie de ser tal, que él mismo debe
apuntar a dividir y no unir estas clases agrarias distintas o antagónicas.
Sobre
esta base, es elemental que de ninguna manera se puede
apoyar a una organización que como la FAA, se une a la
Sociedad Rural y a lo más granado de la oposición patronal
detrás de un programa enteramente
burgués y liberal, como es el de la libertad de comercio.
Esto
es un crimen de leso
socialismo que no está en
ningún “programa de transición”. Porque la única posición desde los
intereses de la clase obrera es llamar a la FAA (o a las
verdaderas expresiones de productores agrarios no
capitalistas) a romper esta unidad y aliarse a los
trabajadores del campo y la ciudad. Partiendo de colocar en
el centro de nuestro programa las reivindicaciones de la
clase obrera tal cual estamos haciendo desde la carpa roja.
Insistimos: esta es la única política de clase y revolucionaria para el campo posible desde
la izquierda independiente.
Sin
embargo, corrientes como el MST y el PCR se han dedicado a
lo largo de la crisis a hacer lo
opuesto por el vértice a esta enseñanza elemental: en
vez de exigir la unidad de la FAA con los explotados y
oprimidos del país, han apoyado incondicionalmente su
unidad… con los oligarcas de la Sociedad Rural. En vez de
levantar las banderas clásicas del monopolio del comercio
exterior y de la más radical expropiación de los
capitalistas agrarios, sostienen
el programa liberal del libre comercio y la libre exportación
de los productos agrarios.
Conclusión:
no es por nada que esta insostenible posición “socialista
liberal” se está ganando el justo repudio de cada vez más
amplios sectores no sólo de la vanguardia independiente
sino de la “opinión
publica” de izquierda del país. Sector que con
justicia también repudia a los “izquierdistas” K como
D’Elía, Hebe de Bonafini o Libres del Sur, y debe ser
ganada para una perspectiva independiente.
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