Socialismo o Barbarie, periódico Nº 130, 03/07/08
 

 

 

 

 

 

Crece el repudio al MST

El socialismo liberal de Vilma Ripoll

La actividad del MST en torno a la carpa “verde” ha hecho más visible cuál ha venido siendo el verdadero contenido de la política de esta organización durante la crisis. Precisamente, un elemento que hemos podido constatar en nuestra actividad con la carpa roja es el amplísimo repudio entre una importante franja de compañeros de izquierda a la actitud de Vilma Ripoll. Se trata de un claro sentimiento de condena política al alineamiento capitulador de esta corriente (y al del PCR), considerada de izquierda, detrás la Sociedad Rural y la flor y nata de la oposición patronal.

Es que nadie se traga el argumento que han venido repitiendo de que su objetivo sería “apoyar a los pequeños y medianos productores”. Incluso desde la militancia del MST se argumenta que el mismísimo León Trotsky habría propuesto una política “similar” a la que esta organización está llevando adelante...

Como si fuera poco, desde el oficialista diario Página 12, el sociólogo peronista Mario Toer se da el lujo de escribir un artículo llamado “Troskos eran los de antes” buscando enchastrar a todas las corrientes socialistas revolucionarias del país por la política de Ripoll. Hace esto al tiempo que encubre su servil e incondicional alineamiento con los esposos K.

También en el campo hay lucha de clases

La falacia de que León Trotsky sostendría una política similar a la del MST en las páginas del Programa de Transición es un exabrupto que no se sostiene. El genérico planteo de apoyo a los pequeños propietarios agrícolas que figuran en él es uno realizado desde la clase obrera y condicionado –obviamente– a que éstos no se encuentren realizando un frente único político con los grandes terratenientes y productores capitalistas, tal como es el caso hoy de la FAA con la SRA y la CRA en la Mesa de Enlace.

Los fundamentos son los siguientes: en el campo –como en el resto de la sociedad– hay y no puede dejar de haber clases sociales en lucha con intereses antagónicos. Existen propietarios terratenientes, productores capitalistas, capitales financieros volcados a la producción (pools de siembra), empresas multinacionales de acopio y venta de insumos, empresas de medios de producción, etc. También medianos y pequeños productores, así como cerca de un millón de trabajadores asalariados rurales. Esto es, peones rurales superexplotados, de los cuales corrientes como el MST jamás, a lo largo de esta crisis, han dicho palabra.

Precisamente, es tradición de todo programa socialista revolucionario para el campo que se precie de ser tal, que él mismo debe apuntar a dividir y no unir estas clases agrarias distintas o antagónicas.

Sobre esta base, es elemental que de ninguna manera se puede apoyar a una organización que como la FAA, se une a la Sociedad Rural y a lo más granado de la oposición patronal detrás de un programa enteramente burgués y liberal, como es el de la libertad de comercio.

Esto es un crimen de leso socialismo que no está en ningún “programa de transición”. Porque la única posición desde los intereses de la clase obrera es llamar a la FAA (o a las verdaderas expresiones de productores agrarios no capitalistas) a romper esta unidad y aliarse a los trabajadores del campo y la ciudad. Partiendo de colocar en el centro de nuestro programa las reivindicaciones de la clase obrera tal cual estamos haciendo desde la carpa roja. Insistimos: esta es la única política de clase y revolucionaria para el campo posible desde la izquierda independiente.

Sin embargo, corrientes como el MST y el PCR se han dedicado a lo largo de la crisis a hacer lo opuesto por el vértice a esta enseñanza elemental: en vez de exigir la unidad de la FAA con los explotados y oprimidos del país, han apoyado incondicionalmente su unidad… con los oligarcas de la Sociedad Rural. En vez de levantar las banderas clásicas del monopolio del comercio exterior y de la más radical expropiación de los capitalistas agrarios, sostienen el programa liberal del libre comercio y la libre exportación de los productos agrarios.

Conclusión: no es por nada que esta insostenible posición “socialista liberal” se está ganando el justo repudio de cada vez más amplios sectores no sólo de la vanguardia independiente sino de la “opinión publica” de izquierda del país. Sector que con justicia también repudia a los “izquierdistas” K como D’Elía, Hebe de Bonafini o Libres del Sur, y debe ser ganada para una perspectiva independiente.