Socialismo o Barbarie, periódico Nº 127, 22/05/08
 

 

 

 

 

 

Desmitificando el campo argentino

¿Que representan CONINAGRO y la FAA?

Por Marcelo Buitrago

El “paro del campo” ha dividido aguas en la izquierda argentina, y ha obligado a profundizar, por lo menos a los que quieran no marearse con el “reclamo popular”, en el estudio de las complejas relaciones sociales en el campo argentino, su marco teórico y todas las implicancias políticas que se desprenden del conflicto.

Las cuatro entidades históricas representativas del sector, y que dirigen unidas el conflicto, junto con las que aquí analizaremos, son la Sociedad Rural Argentina y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

No nos extenderemos demasiado sobre estas dos. La SRA fue creada en 1866, representando a los grandes propietarios y es el símbolo por excelencia de la oligarquía terrateniente, y sus dirigentes formaron parte de los sucesivos gobiernos entre 1880-1943, incluida la Presidencia de la Republica.

La CRA nació expresando los serios conflictos en el interior de la Sociedad Rural, hacia los años 30, producto de los cambios en el mercado mundial de carnes, que quedó en manos de los invernadores, articulados con los frigoríficos exportadores y por otro lado los criadores, que formaron una red de federaciones a partir de asociaciones locales en el interior del país, articulándose en 1942 en esta Confederación.

Federación Agraria Argentina y CONINAGRO

La cosa cambia cuando hablamos de la Federación Agraria y CONINAGRO. En general, estas entidades, son la “prueba” para demostrar que este conflicto es protagonizado por los pequeños y medianos productores, los chacareros, por lo que habría que apoyarlos a pesar de la SRA y CRA, ya que sólo estarían haciendo “unidad de acción”...

A partir de su creación en 1912, la FAA fue la expresión de los pequeños y medianos productores familiares, los chacareros, que arrendaban la tierra a los grandes propietarios, dedicándose a la agricultura. Precisamente su origen (el Grito de Alcorta) fue la protesta por la continua elevación de los arrendamientos, en abierta confrontación con los terratenientes agrupados en la Sociedad Rural. La Federación Agraria impulsó un poderoso movimiento cooperativo para mejorar las condiciones de compra de insumos, venta de cereales y asegurar las cosechas.

La importancia de este movimiento, más el desarrollo durante el gobierno peronista (se pasó de 350 a 1.500 cooperativas agropecuarias) llevaron a fundar en 1958 CONINAGRO como organización de cúpula. El número de integrantes de esta confederación creció hasta los ‘90 cuando representaba a 1.300 cooperativas y a partir de allí caen en picada, producto de la quiebra generalizada de cooperativas llegando a 500 en 1995, retrayéndose su participación en el negocio agropecuario. Las federaciones más importantes que la integran son ACA, uno de los cinco grandes agro-exportadores, que agrupa a 180 cooperativas y SanCor que agrupa unas 100.

Mario Lattuada describe el proceso que debieron enfrentar las cooperativas en el menemismo (*) y cómo conciliar sus principios doctrinarios con la apertura económica y la desregulación, en competencia en los mercados globalizados. Da como ejemplo el caso de SanCor, que en los 90 se consolidó como la principal empresa láctea del país, con participación en empresas de insumos, seguros, previsión y publicidad requiriendo este poderío una fuerte coordinación empresarial, expresado en las fusiones de cooperativas que la integran y que SanCor impulsó pasando de 353 asociadas a 100. En este proceso no todas las cooperativas pudieron incorporarse. Lattuada las define como organizaciones donde priman los intereses de la institución, controladas por un cuerpo de directores y funcionarios, subordinando las cooperativas de primer grado al “interés empresario”

Hoy CONINAGRO está dirigida por dos pulpos (ACA y SanCor) que en función de estrategias empresariales han sobrevivido en el mar de tiburones capitalistas. Del beneficio al asociado y la solidaridad y el bien común… no queda ni el recuerdo.

El desvanecimiento del mundo chacarero

En el largo periodo desde fin de los 30 a fines de los 80, muy bien descriptos por Javier Balsa en “El desvanecimiento del mundo chacarero”, profundas transformaciones se dieron en la región pampeana. Del predominio de los arrendatarios familiares, se pasó primero al de los propietarios familiares, los agricultores hicieron ganadería, los criaderos e invernadores diversificaron sus actividades y se produce la concentración de la agricultura avanzando las explotaciones medianas sobre las más pequeñas, acompañado por una creciente disminución de explotaciones, el aumento de su superficie y en las inversiones de capital, basadas en la fuerza de trabajo asalariada, reducida, pero ya sin ser explotaciones familiares.

El abandono de las explotaciones como lugar de residencia y los cambios en los modos de vida, producen el despoblamiento del campo. Todo este proceso se potenció con el nuevo marco de apertura y desregulación de los 90. Los que sobrevivieron, en la región pampeana, o son rentistas, o tienen un capital y un nivel de ingresos que los califican muy lejos de la tradicional “pequeña burguesía” que explota su propia fuerza de trabajo.

La Federación Agraria expresó este proceso con su propia reconversión en los 90 producto de su crisis económica por la reducción en un 50% de los aportes de sus asociados, y de un 70% de sus afilados directos. El otro rubro ha correspondido a los aportes del Complejo Federado, empresas fundadas por la Federación pero sin vinculación jurídica. Estas contribuciones cayeron en un 90% en 10 años según el citado Lattuada.

Son parte de este complejo la cooperativa Agricultores Federados Argentinos, que llegó a facturar 500 millones de dólares en plena convertibilidad, controlada por la agrupación opositora Chacareros Federados.

Las diversas empresas de Seguros, Créditos, de producción agrícola que durante muchos años sostuvieron a la Federación Agraria debieron ser liquidadas, originando despidos masivos, y un gran endeudamiento bancario, lo que sumado a la quiebra de FACA en el 2000 (federación de cooperativas que llegó a ser la primera exportadora nacional de granos), hizo temblar el complejo.

La salida se orientó al ofrecimiento de servicios técnicos, informativos y especialmente empresariales a los productores emergentes, destacándose el convenio con el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) capacitando unos 20.000 productores.

Lattuada destaca finalmente una tendencia hacia la búsqueda de coincidencias y acciones sectoriales comunes de las cuatro entidades, desde los 90, como también la búsqueda de mecanismos comunes de financiamiento de sus actividades, reconociendo todas las necesidades de mayor capacidad técnica para ofrecer servicios empresariales a sus asociados.

Como se ve, la unidad de acción es más profunda y permanente y los intereses, si bien contradictorios, están cada vez más lejos de ser opuestos, tal como sueñan los que ven “campesinos” en la pampa húmeda.


(*) Acción colectiva y corporaciones agrarias en la Argentina.