Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 114, 15/11/07
 

 

 

 

 

 

SIAT-Tenaris: Unidad de efectivos y contratados

Enfrentar los despidos y los cambios en
las condiciones de trabajo

Por Ana Vázquez

Apenas dos semanas previas a las elecciones nacionales, la patronal de SIAT-Tenaris (planta Valentín Alsina) anuncia que tiene que despedir a 75 compañeros a partir del 1º de noviembre. Argumenta que no hay otra salida para que puedan “bancar la situación”. ¿Quiénes son los que “no pueden bancar la situación”?

“En la Argentina, Tenaris agrupa a la división de tubos de acero sin costura del grupo Techint de la familia Rocca. (...). En el mundo Tenaris cuenta con plantas en Brasil, Canadá, Colombia, Estados Unidos, Japón, Italia, México, Venezuela y Rumania: suma 23.500 empleados y factura US$ 7.700 millones.” Clarín 7/8/07. “Ganancias de Tenaris. Se mantienen estables los beneficios del mayor proveedor mundial de tubos de acero para la industria petrolera, se rondarían los u$s500 millones entre julio y septiembre (...) La encuesta a analistas locales arrojó que en promedio esperan que la siderúrgica obtenga una ganancia de u$s508 millones, frente a los u$s510 millones del mismo trimestre del año pasado. (...).

El negocio de Tenaris, empresa controlada por el grupo argentino Techint, está vinculado directamente a la marcha de la exploración petrolera y los valores récord del crudo incentivan la inversión en el sector.

El precio del crudo rondaba el viernes sus máximos históricos por preocupaciones sobre una estrechez de suministro antes del invierno boreal.” (Infobae, 4/11/07)

Esta es una discreta presentación de una de las empresas más exitosas de la Argentina K.

Empresa que además de ganar las fortunas ya señaladas, tiene un ejército de reserva de desocupados “interno”, sin necesidad de tomarse la molestia de tomar personal nuevo. Es habitual (como lo viene haciendo desde hace 5 meses) que suspenda a un sector de trabajadores pagándoles el 75% del salario y que los vuelva a tomar cuando los necesita. Hasta ha llegado a despedir trabajadores contratados y llamar a algunos a volver al empleo luego de varios meses. Con este sistema ha instalado un sistema de flexibilización laboral “de avanzada” en cuanto a dominio patronal que mantiene a los compañeros expectantes y agarrados de las narices con el señuelo de la posibilidad de volver a trabajar normalmente.

Los trabajadores empiezan a discutir y organizarse

A este paquete de regalo preelectoral con moño y todo, los trabajadores lo rechazaron rotundamente. La patronal retrocede en postergar la discusión sobre los despidos hasta el 9 de noviembre. Los compañeros no confían en esa “tregua” y continúan con las asambleas, informan a las fábricas vecinas, generan una discusión que abarca no sólo a los trabajadores contratados (los que serían afectados por las cesantías) sino también entre los efectivos.

La patronal realiza una nueva propuesta: postergar los despidos (ahora los redujeron a 30) hasta el 31 de diciembre, pero subordinándolos a un cambio en el régimen de trabajo. Este cambio sería que los 15 minutos que las máquinas paran para los cambios de turno y los descansos, no lo hagan y para eso los trabajadores entren 15 minutos antes a trabajar (y se retiren 15 minutos antes) y modifiquen sus horarios de comida. A cambio de esta “gauchada” (porque en apariencia los trabajadores no pierden nada) ofrece unos pesos para los maquinistas y operadores (no todo el personal involucrado en las tareas).

¿Por qué este cambio aparentemente tan inofensivo? Porque aumentando la productividad de esta forma (producirían mínimamente 6 caños más por día), a 1.500 dólares cada uno, embolsaría 270.000 dólares más al mes. Unos pesos para el bolsillo patronal, de los cuales quiere tirar algunas migajas a un sector minoritario de operarios.

A los compañeros no les gustó nada. Lo vieron como una clara extorsión. Ellos están peleando contra posibles despidos y los están condicionando a la aceptación de un cambio laboral.

Enfrentar el Pacto Social y sus anticipos

Pero además del chantaje y de la jugosa ganancia que sería para la patronal, lo que nos parece está en juego también es el conjunto de las condiciones laborales. Durante los últimos años los compañeros lograron barrer a los más recalcitrantes amigos de la burocracia sindical metalúrgica de su cuerpo de delegados y algunas conquistas salariales y confianza en sus propias fuerzas.

La patronal, ni lerda ni perezosa, junto a los muchachos de la UOM, están preparando el terreno para meter una cuña que permita avanzar sobre estos logros en las condiciones de trabajo y en la representatividad interna.

Quieren avanzar para recibir al Pacto Social con los brazos abiertos y que no se le interpongan trabajadores ni delegados molestos. Disciplina y congelamiento de salarios. ¿Qué más pueden pedir los patrones exitosos y los zánganos atornillados a sus sillones?

Los trabajadores están peleando para tomar otro camino: el de la unidad de efectivos y contratados para enfrentar los despidos y suspensiones, por el mejoramiento de sus salarios y condiciones de trabajo. Esta posibilidad está abierta. Es una pelea que comienza por enfrentar las primeras medidas que preparan el terreno para imponer el Pacto Social CK-burocracia-empresarios. De su resultado dependerá las piedras que encuentren en el camino.