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SIAT-Tenaris:
Unidad de efectivos y contratados
Enfrentar los despidos y los cambios en
las condiciones de
trabajo
Por Ana Vázquez
Apenas dos semanas previas a las elecciones
nacionales, la patronal de SIAT-Tenaris (planta Valentín
Alsina) anuncia que tiene que despedir a 75 compañeros a
partir del 1º de noviembre. Argumenta que no hay otra
salida para que puedan “bancar la situación”. ¿Quiénes
son los que “no pueden bancar la situación”?
“En
la Argentina, Tenaris agrupa a la división de tubos de
acero sin costura del grupo Techint de la familia Rocca.
(...). En el mundo Tenaris cuenta con plantas en Brasil,
Canadá, Colombia, Estados Unidos, Japón, Italia, México,
Venezuela y Rumania: suma 23.500 empleados y factura US$
7.700 millones.” Clarín 7/8/07. “Ganancias de Tenaris.
Se mantienen estables los beneficios del mayor proveedor
mundial de tubos de acero para la industria petrolera, se
rondarían los u$s500 millones entre julio y septiembre
(...) La encuesta a analistas locales arrojó que en
promedio esperan que la siderúrgica obtenga una ganancia de
u$s508 millones, frente a los u$s510 millones del mismo
trimestre del año pasado. (...).
El
negocio de Tenaris, empresa controlada por el grupo
argentino Techint, está vinculado directamente a la marcha
de la exploración petrolera y los valores récord del crudo
incentivan la inversión en el sector.
El
precio del crudo rondaba el viernes sus máximos históricos
por preocupaciones sobre una estrechez de suministro antes
del invierno boreal.” (Infobae, 4/11/07)
Esta es una discreta presentación de una de las empresas más
exitosas de la Argentina K.
Empresa que además de ganar las fortunas ya señaladas,
tiene un ejército de reserva de desocupados “interno”,
sin necesidad de tomarse la molestia de tomar personal
nuevo. Es habitual (como lo viene haciendo desde hace 5
meses) que suspenda a un sector de trabajadores pagándoles
el 75% del salario y que los vuelva a tomar cuando los
necesita. Hasta ha llegado a despedir trabajadores
contratados y llamar a algunos a volver al empleo luego de
varios meses. Con este sistema ha instalado un sistema de
flexibilización laboral “de avanzada” en cuanto a
dominio patronal que mantiene a los compañeros expectantes
y agarrados de las narices con el señuelo de la posibilidad
de volver a trabajar normalmente.
Los trabajadores
empiezan a discutir y organizarse
A este paquete de regalo preelectoral con moño y todo, los
trabajadores lo rechazaron rotundamente. La patronal
retrocede en postergar la discusión sobre los despidos
hasta el 9 de noviembre. Los compañeros no confían en esa
“tregua” y continúan con las asambleas, informan a las
fábricas vecinas, generan una discusión que abarca no sólo
a los trabajadores contratados (los que serían afectados
por las cesantías) sino también entre los efectivos.
La patronal realiza una nueva propuesta: postergar los
despidos (ahora los redujeron a 30) hasta el 31 de
diciembre, pero subordinándolos a un cambio en el régimen
de trabajo. Este cambio sería que los 15 minutos que las máquinas
paran para los cambios de turno y los descansos, no lo hagan
y para eso los trabajadores entren 15 minutos antes a
trabajar (y se retiren 15 minutos antes) y modifiquen sus
horarios de comida. A cambio de esta “gauchada” (porque
en apariencia los trabajadores no pierden nada) ofrece unos
pesos para los maquinistas y operadores (no todo el personal
involucrado en las tareas).
¿Por qué este cambio aparentemente tan inofensivo? Porque
aumentando la productividad de esta forma (producirían mínimamente
6 caños más por día), a 1.500 dólares cada uno, embolsaría
270.000 dólares más al mes. Unos pesos para el bolsillo
patronal, de los cuales quiere tirar algunas migajas a un
sector minoritario de operarios.
A los compañeros no les gustó nada. Lo vieron como una
clara extorsión. Ellos están peleando contra posibles
despidos y los están condicionando a la aceptación de un
cambio laboral.
Enfrentar el Pacto
Social y sus anticipos
Pero además del chantaje y de la jugosa ganancia que sería
para la patronal, lo que nos parece está en juego también
es el conjunto de las condiciones laborales. Durante los últimos
años los compañeros lograron barrer a los más
recalcitrantes amigos de la burocracia sindical metalúrgica
de su cuerpo de delegados y algunas conquistas salariales y
confianza en sus propias fuerzas.
La patronal, ni lerda ni perezosa, junto a los muchachos de
la UOM, están preparando el terreno para meter una cuña
que permita avanzar sobre estos logros en las condiciones de
trabajo y en la representatividad interna.
Quieren avanzar para recibir al Pacto Social con los brazos
abiertos y que no se le interpongan trabajadores ni
delegados molestos. Disciplina y congelamiento de salarios.
¿Qué más pueden pedir los patrones exitosos y los zánganos
atornillados a sus sillones?
Los trabajadores están peleando para tomar otro camino: el
de la unidad de efectivos y contratados para enfrentar los
despidos y suspensiones, por el mejoramiento de sus salarios
y condiciones de trabajo. Esta posibilidad está abierta. Es
una pelea que comienza por enfrentar las primeras medidas
que preparan el terreno para imponer el Pacto Social
CK-burocracia-empresarios. De su resultado dependerá las
piedras que encuentren en el camino.
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