|
Coordinemos
acciones concretas en defensa de los trabajadores del
casino
El
Pacto Social no empezó,
pero ya muestra los dientes
“No
niego que gente del SOMU haya cometido agresiones, pero
ocurre que estos muchachos hacen asamblea cada dos horas e
insultan a nuestra organización y al dueño de la firma” (declaraciones
del “Caballo” Suárez, secretario general del SOMU, en Página
12, 12/11/07).
El gobierno de Néstor esta intentando
hacer el trabajo
sucio para que Cristina no pague de entrada los costos
del tareas ingratas, por ejemplo el aumento de tarifas, el
aumento de las retenciones, el frustrado abrazo a Tabaré Vázquez
y la escandalosa intervención
de la patota del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos
(SOMU), alineada con el gobierno, para intentar romper el
proceso de lucha desde abajo con métodos asamblearios de
los compañeros del Casino flotante.
La
mafia sindical, la patronal amiga de los Kirchner, las
fuerzas represivas y la Justicia oficialista actuaron casi
en bloque buscando frenar la lucha de los trabajadores
contra la flexibilización laboral y la insalubridad: la
lucha por el turno de 4 días de trabajo y dos de descanso y
la jornada laboral de 6 horas. Hubo fuertes enfrentamientos
y varios heridos. En estas páginas damos cuenta de la
reacción de los trabajadores y de cómo gobierno, patota
sindical, Prefectura y sistema judicial no alcanzaron a
torcer su voluntad (ver páginas centrales). También fue
inmediata la solidaridad de los sectores combativos,
que saben que el gobierno está
tanteando hasta dónde puede embestir contra la
vanguardia obrera y popular en lucha.
“Apunten
contra la vanguardia”
Los
despidos en el INDEC, disfrazados de no renovación
de contratos (el 75% del personal del instituto está bajo
esa modalidad), más allá de cómo se resuelva finalmente
la situación de los compañeros trasladados a la órbita de
Economía, tuvieron un claro sentido de represalia
contra los que se atrevieron a denunciar la manipulación de
estadísticas al servicio del gobierno.
En
Mar del Plata, la lucha de los trabajadores del pescado
por el salario y la estabilidad laboral y contra las
cooperativas truchas fue una vez más reprimida con
violencia por las fuerzas de seguridad.
También
hubo otros hechos de menor repercusión, pero que indican
con claridad en qué sentido va la intención del gobierno y
sus aliados. En la provincia de Buenos Aires, los docentes
que acompañan a las seccionales opositoras del SUTEBA
sufrieron un fuerte descuento en sus haberes como hacía
mucho no se veía, tras los últimos paros. Ya está en
marcha un fondo de
huelga, que hay que fortalecer de manera urgente para
evitar que Solá y sus cómplices del SUTEBA oficialista se
salgan con la suya. En el Subte, sigue su marcha el intento
de despido del delegado Néstor Segovia. Los compañeros
de Zanon, en Neuquén, recibieron la desagradable noticia de
que la continuidad de la cooperativa Fasinpat está amenazada.
Mientras tanto, la Gendarmería no se mueve del Francés.
El
patrón común es evidente: mientras se cocina el Pacto
Social –aunque con contradicciones que enseguida
veremos–, los grandes interesados en que se concrete
–gobierno, patronal y burocracia– están muy de acuerdo
en “limpiar” el terreno de toda oposición molesta. Y esa
oposición son en primer lugar las luchas, las
organizaciones, corrientes, sindicatos y dirigentes
independientes de la vanguardia de la clase trabajadora.
No
se trata, sin duda, de una ofensiva abierta en toda la línea,
sino más bien de ir
midiendo fuerzas –recurriendo incluso a la represión–
e intentar avanzar hasta donde dé en la tarea de allanarle
el camino a la próxima gestión de Cristina. Ésa es la
orientación general del gobierno en todos los planos, desde
la economía hasta la lucha social.
Frente
a esto, la respuesta de los compañeros ha sido inmediata y
muestra que una cosa es la voluntad del gobierno y otra el
resultado definitivo de la lucha. Cristina y la burocracia
muestran los dientes, pero los luchadores están mostrando
que aquí va a haber pelea, que esa pelea va a ser dura
y que nadie puede poner la chapa antes de jugar el partido.
La pelota se puso en movimiento ya antes del 10 de
diciembre, pero los sectores combativos de la clase
trabajadora están dejando claro que “hay equipo”.
Agenda
2008: el salario, la ortodoxia y las contradicciones
Mientras
Cristina anuncia su gabinete y prepara su agenda para el año
que viene, el conjunto de la población ya sabe cuál es el
punto que más le interesa discutir: el salario,
amenazado día a día por la inflación. El descontento
es tal que hasta los traidores de la CGT salieron a reclamar
doble aguinaldo, sumas fijas o algún otro “caramelo”
para aquietar las aguas. Mientras tanto, los precios se ríen
de los dibujos del INDEC y pegan saltos mortales que dejan
el bolsillo de los trabajadores lleno de agujeros.
El
Pacto Social se propone un horizonte de por lo menos dos años
(algunos hablan de tres), en el que la gran trampa va a ser cerrar
el ajuste salarial según un índice fantasma. Cristina
no va a salir a decir que hay que bajar los salarios, claro
que no. Al contrario; dirá que uno de los grandes objetivos
del Pacto Social es “mantener la recuperación del nivel
de ingresos de los trabajadores”. ¿Cómo conciliar esto?
Tomando como referencia un nivel de inflación inventado. Es
esto lo que explica la movida en el INDEC, incluido el
cambio de metodología para medir los precios, que va dejar
de ser como hasta el 2006 (un índice técnicamente bastante
fiable en términos internacionales) y adoptará el modelo
yanqui, que da para cualquier cosa.
A
esto la Unión Industrial ya adelantó que quiere agregar la
discusión de las condiciones de trabajo y de la productividad.
En criollo, cómo redoblar la explotación. Y al reclamo de
los industriales se suma el de las multinacionales de los
servicios privatizados, que ya lograron los primeros
tarifazos y consiguieron promesas de que seguirán, en
particular en electricidad y gas. Los medios se quedaron con
el chisporroteo entre Rodríguez Zapatero y Chávez, pero no
contaron mucho del lobby escandaloso que hizo el jefe de
Estado español ante los Kirchner en defensa de las
inversiones de Telefónica, Repsol y demás. Y se fue con
las garantías que vino a buscar.
El
gobierno, a la vez que se propone satisfacer estas
demandas de la gran patronal, también va armando su
presupuesto: aprovechando que siguen los récords de precios
de granos, aumentó las retenciones a las exportaciones, lo
que le da la seguridad de ingresos discrecionales en
un año en que no hay grandes vencimientos de la deuda...
salvo que se decida pagarle cash al Club de París
y/o a los bonistas que quedaron fuera del megacanje.
¿Cómo
queda la tercera pata del Pacto Social, la burocracia
sindical? Por un lado, por supuesto, negocian a toda
marcha su cuota de poder político como garantes
“sociales” del pacto. Pero, por el otro, asoman
contradicciones que en estos días estuvieron cerca de enrarecer
el clima político. La manifestación de taxistas, la
UTA y camioneros frente a la Legislatura porteña, que
terminó con decenas de heridos y una amenaza de paro de
transporte que el Presidente desactivó por teléfono, siembra
algunas semillas que el gobierno y la clase capitalista
no quieren ver germinar.
Una
es que la burocracia –en particular el sector de
Moyano, que se juega su continuidad al frente de la CGT–
también quiere dejar en claro que es un actor con peso
propio y que, si bien sus intereses de fondo son
coincidentes con los del establishment, no va a ceder así
nomás espacios que considera propios. La otra es que, poco
a poco, se afianza la sospecha de que las grandes cosas
que se pondrán en juego en el próximo período no se van a
resolver sin el recurso a formas violentas de un lado y del
otro.
Todo
el apoyo y la solidaridad con el Casino y los que luchan
En
este marco, las tareas más inmediatas de la izquierda y la
vanguardia luchadora pasan por ponerse firmes junto a
toda lucha y sector de la clase trabajadora para que ganen y
para evitar los ataques y provocaciones del gobierno, la
burocracia y la patronal. En primer lugar, con los
compañeros del Casino de Buenos Aires. En ese sentido,
es importante organizar medidas de coordinación efectiva
con los compañeros del Casino, como fue la importante
marcha del lunes pasado donde participaron compañeros del
Hospital Francés, del diario Crónica, del Hospital
Garrahan, de Zanon.
Un
paso adelante en ese sentido de coordinación efectiva puede
ser la reunión del sábado 17 convocada por los compañeros
del Casino, del Francés y de Zanon.
Por
otra parte, la acción mancomunada del “trípode”
gobierno-patronal-burocracia está dejando a los sectores
luchadores una lección que sería muy grave dejar de lado.
Y es que aunque sea muy importante tomar con todo los
reclamos, la solidaridad y la defensa de los compañeros
ante las provocaciones y ataques, hay que ser capaces de ir
más allá de las cuestiones reivindicativas del momento y pensar
en términos políticos. Esto es, asumir que al Pacto
Social de Cristina, Moyano, la UIA y la gran patronal hay
que enfrentarlo con una política generada desde los
trabajadores. Esta tarea excede a los partidos de la
izquierda revolucionaria, incluido el nuestro, y también a
las expresiones de los trabajadores en tanto
representaciones meramente sindicales. Por eso, desde el
nuevo MAS insistimos en la necesidad de poner en pie una Mesa
por un Movimiento Político de los Trabajadores, donde se
procese la respuesta política independiente que debe dar la
clase trabajadora ante los aprontes del Pacto Social y su
futura implementación.
|