Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 114, 15/11/07
 

 

 

 

 

 

Coordinemos  acciones concretas en defensa de los trabajadores del casino

El Pacto Social no empezó,
pero ya muestra los dientes

“No niego que gente del SOMU haya cometido agresiones, pero ocurre que estos muchachos hacen asamblea cada dos horas e insultan a nuestra organización y al dueño de la firma” (declaraciones del “Caballo” Suárez, secretario general del SOMU, en Página 12, 12/11/07).

El gobierno de Néstor esta intentando hacer el trabajo sucio para que Cristina no pague de entrada los costos del tareas ingratas, por ejemplo el aumento de tarifas, el aumento de las retenciones, el frustrado abrazo a Tabaré Vázquez y la escandalosa intervención de la patota del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), alineada con el gobierno, para intentar romper el proceso de lucha desde abajo con métodos asamblearios de los compañeros del Casino flotante.

La mafia sindical, la patronal amiga de los Kirchner, las fuerzas represivas y la Justicia oficialista actuaron casi en bloque buscando frenar la lucha de los trabajadores contra la flexibilización laboral y la insalubridad: la lucha por el turno de 4 días de trabajo y dos de descanso y la jornada laboral de 6 horas. Hubo fuertes enfrentamientos y varios heridos. En estas páginas damos cuenta de la reacción de los trabajadores y de cómo gobierno, patota sindical, Prefectura y sistema judicial no alcanzaron a torcer su voluntad (ver páginas centrales). También fue inmediata la solidaridad de los sectores combativos, que saben que el gobierno está tanteando hasta dónde puede embestir contra la vanguardia obrera y popular en lucha.

“Apunten contra la vanguardia”

Los despidos en el INDEC, disfrazados de no renovación de contratos (el 75% del personal del instituto está bajo esa modalidad), más allá de cómo se resuelva finalmente la situación de los compañeros trasladados a la órbita de Economía, tuvieron un claro sentido de represalia contra los que se atrevieron a denunciar la manipulación de estadísticas al servicio del gobierno.

En Mar del Plata, la lucha de los trabajadores del pescado por el salario y la estabilidad laboral y contra las cooperativas truchas fue una vez más reprimida con violencia por las fuerzas de seguridad.

También hubo otros hechos de menor repercusión, pero que indican con claridad en qué sentido va la intención del gobierno y sus aliados. En la provincia de Buenos Aires, los docentes que acompañan a las seccionales opositoras del SUTEBA sufrieron un fuerte descuento en sus haberes como hacía mucho no se veía, tras los últimos paros. Ya está en marcha un fondo de huelga, que hay que fortalecer de manera urgente para evitar que Solá y sus cómplices del SUTEBA oficialista se salgan con la suya. En el Subte, sigue su marcha el intento de despido del delegado Néstor Segovia. Los compañeros de Zanon, en Neuquén, recibieron la desagradable noticia de que la continuidad de la cooperativa Fasinpat está amenazada. Mientras tanto, la Gendarmería no se mueve del Francés.

El patrón común es evidente: mientras se cocina el Pacto Social –aunque con contradicciones que enseguida veremos–, los grandes interesados en que se concrete –gobierno, patronal y burocracia– están muy de acuerdo en “limpiar” el terreno de toda oposición molesta. Y esa oposición son en primer lugar las luchas, las organizaciones, corrientes, sindicatos y dirigentes independientes de la vanguardia de la clase trabajadora.

No se trata, sin duda, de una ofensiva abierta en toda la línea, sino más bien de ir midiendo fuerzas –recurriendo incluso a la represión– e intentar avanzar hasta donde dé en la tarea de allanarle el camino a la próxima gestión de Cristina. Ésa es la orientación general del gobierno en todos los planos, desde la economía hasta la lucha social.

Frente a esto, la respuesta de los compañeros ha sido inmediata y muestra que una cosa es la voluntad del gobierno y otra el resultado definitivo de la lucha. Cristina y la burocracia muestran los dientes, pero los luchadores están mostrando que aquí va a haber pelea, que esa pelea va a ser dura y que nadie puede poner la chapa antes de jugar el partido. La pelota se puso en movimiento ya antes del 10 de diciembre, pero los sectores combativos de la clase trabajadora están dejando claro que “hay equipo”.

Agenda 2008: el salario, la ortodoxia y las contradicciones

Mientras Cristina anuncia su gabinete y prepara su agenda para el año que viene, el conjunto de la población ya sabe cuál es el punto que más le interesa discutir: el salario, amenazado día a día por la inflación. El descontento es tal que hasta los traidores de la CGT salieron a reclamar doble aguinaldo, sumas fijas o algún otro “caramelo” para aquietar las aguas. Mientras tanto, los precios se ríen de los dibujos del INDEC y pegan saltos mortales que dejan el bolsillo de los trabajadores lleno de agujeros.

El Pacto Social se propone un horizonte de por lo menos dos años (algunos hablan de tres), en el que la gran trampa va a ser cerrar el ajuste salarial según un índice fantasma. Cristina no va a salir a decir que hay que bajar los salarios, claro que no. Al contrario; dirá que uno de los grandes objetivos del Pacto Social es “mantener la recuperación del nivel de ingresos de los trabajadores”. ¿Cómo conciliar esto? Tomando como referencia un nivel de inflación inventado. Es esto lo que explica la movida en el INDEC, incluido el cambio de metodología para medir los precios, que va dejar de ser como hasta el 2006 (un índice técnicamente bastante fiable en términos internacionales) y adoptará el modelo yanqui, que da para cualquier cosa.

A esto la Unión Industrial ya adelantó que quiere agregar la discusión de las condiciones de trabajo y de la productividad. En criollo, cómo redoblar la explotación. Y al reclamo de los industriales se suma el de las multinacionales de los servicios privatizados, que ya lograron los primeros tarifazos y consiguieron promesas de que seguirán, en particular en electricidad y gas. Los medios se quedaron con el chisporroteo entre Rodríguez Zapatero y Chávez, pero no contaron mucho del lobby escandaloso que hizo el jefe de Estado español ante los Kirchner en defensa de las inversiones de Telefónica, Repsol y demás. Y se fue con las garantías que vino a buscar.

El gobierno, a la vez que se propone satisfacer estas demandas de la gran patronal, también va armando su presupuesto: aprovechando que siguen los récords de precios de granos, aumentó las retenciones a las exportaciones, lo que le da la seguridad de ingresos discrecionales en un año en que no hay grandes vencimientos de la deuda... salvo que se decida pagarle cash al Club de París y/o a los bonistas que quedaron fuera del megacanje.

¿Cómo queda la tercera pata del Pacto Social, la burocracia sindical? Por un lado, por supuesto, negocian a toda marcha su cuota de poder político como garantes “sociales” del pacto. Pero, por el otro, asoman contradicciones que en estos días estuvieron cerca de enrarecer el clima político. La manifestación de taxistas, la UTA y camioneros frente a la Legislatura porteña, que terminó con decenas de heridos y una amenaza de paro de transporte que el Presidente desactivó por teléfono, siembra algunas semillas que el gobierno y la clase capitalista no quieren ver germinar.

Una es que la burocracia –en particular el sector de Moyano, que se juega su continuidad al frente de la CGT– también quiere dejar en claro que es un actor con peso propio y que, si bien sus intereses de fondo son coincidentes con los del establishment, no va a ceder así nomás espacios que considera propios. La otra es que, poco a poco, se afianza la sospecha de que las grandes cosas que se pondrán en juego en el próximo período no se van a resolver sin el recurso a formas violentas de un lado y del otro.

Todo el apoyo y la solidaridad con el Casino y los que luchan

En este marco, las tareas más inmediatas de la izquierda y la vanguardia luchadora pasan por ponerse firmes junto a toda lucha y sector de la clase trabajadora para que ganen y para evitar los ataques y provocaciones del gobierno, la burocracia y la patronal. En primer lugar, con los compañeros del Casino de Buenos Aires. En ese sentido, es importante organizar medidas de coordinación efectiva con los compañeros del Casino, como fue la importante marcha del lunes pasado donde participaron compañeros del Hospital Francés, del diario Crónica, del Hospital Garrahan, de Zanon.

Un paso adelante en ese sentido de coordinación efectiva puede ser la reunión del sábado 17 convocada por los compañeros del Casino, del Francés y de Zanon.

Por otra parte, la acción mancomunada del “trípode” gobierno-patronal-burocracia está dejando a los sectores luchadores una lección que sería muy grave dejar de lado. Y es que aunque sea muy importante tomar con todo los reclamos, la solidaridad y la defensa de los compañeros ante las provocaciones y ataques, hay que ser capaces de ir más allá de las cuestiones reivindicativas del momento y pensar en términos políticos. Esto es, asumir que al Pacto Social de Cristina, Moyano, la UIA y la gran patronal hay que enfrentarlo con una política generada desde los trabajadores. Esta tarea excede a los partidos de la izquierda revolucionaria, incluido el nuestro, y también a las expresiones de los trabajadores en tanto representaciones meramente sindicales. Por eso, desde el nuevo MAS insistimos en la necesidad de poner en pie una Mesa por un Movimiento Político de los Trabajadores, donde se procese la respuesta política independiente que debe dar la clase trabajadora ante los aprontes del Pacto Social y su futura implementación.