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Alcoyana
Dura
derrota
En
nuestra edición N° 111 del 5/10, publicamos una larga
entrevista a un compañero despedido e importante referente
de la lucha en defensa de la fuente de trabajo que estaban
dando las trabajadoras y trabajadores de Productos Textiles.
Esa dura lucha la terminó ganando la patronal, imponiendo
el despido de 128 obreros y empleados pagando el 100% de la
indemnización hasta en 8 meses. Van estas líneas para
sacar las lecciones de esta derrota para que sirvan para
preparase mejor para las próximas luchas que se avecinan.
Kirchner
le allana el camino a los despidos
Quizá
la bandera más elocuente que hicieron los trabajadores
durante su lucha fue la que decía
“Alcoyana - Alcoyana.
Fin
de la doble indemnización = 124 despidos. Gracias K dicen
los empresarios”
El
fin de la doble indemnización no fue una medida más, es la
medida más significativa de los últimos tiempos y anuncia
lo que va a ser el fin del gobierno de Néstor y buena parte
del gobierno de Cristina. Sacar la doble indemnización es
parte de la normalización que vienen anunciando, es decir,
dejar que los empresarios hagan y deshagan a su antojo. Pero
esa medida cobra toda su significación a la luz de las
declaraciones de la ya presidenta electa cuando le preguntan
cuales van a ser las principales medidas de su gobierno
“…darnos mayor competitividad como país”(1), respondió.
Ser
mas “competitivos” es exactamente lo que busca la
patronal de Alcoyana. Lo hizo imponiendo 128 despidos para
flexibilizar aún más las condiciones de trabajo de los no
despedidos. Producir más con menos obreros será una de las
formas privilegiadas en que los empresarios buscarán ser más
competitivos, con el aval de Cristina.
AOT
una burocracia en descomposición
Ya
está dicho que la patronal contó con el aval político del
gobierno para despedir pero esto no explica todo. Otra razón
poderosa es la existencia de la repodrida burocracia
sindical y su rol activo a favor de la patronal. En primer
lugar de la AOT (Asociación Obrera textil)
pero también la de SETIA (empleados) que sus
delegados eran vistos con simpatía por los trabajadores al
inicio del conflicto.
Pero
vayamos por parte. La AOT jugó desde antes de los despidos
en total acuerdo con la empresa sin guardar ninguna forma,
jugaron para la empresa en forma descarada. El día 21/09
intentó por todos los medios que los despidos pasaran sin
hacer olas, se negaban a hacer asambleas con los despedidos
y les decían que vuelvan a las dos de la tarde para ver si
había novedades. La burocracia fue desbordada por los
trabajadores desde un inicio y se les impuso asambleas
conjuntas de obreros y empleados, dando un ejemplo de unidad
bastante raro en el movimiento obrero argentino donde
obreros y empleados de los distintos gremios siempre están
distanciados cuando no enfrentados. También las asambleas
le impusieron las medidas de lucha y poner a los compañeros
más reconocidos y activos como veedores, negociadores y
hasta la burocracia los nombró como parte de una comisión
de reclamos inexistente, pero
no lograron imponer lo que fue un reclamo desde el
primer minuto: elecciones a delegados. Los compañeros
fueron hasta la AOT central pero no consiguieron la convocatoria a elecciones que correspondía porque los
mandatos estaban vencidos.
De
haberse logrado esto hubiese sido muy importante y hubiese
constituido un logro político importantísimo, porque estos
nuevos activistas convertidos en delegados eran la garantía
que tenían los trabajadores para que no se les tocara las
condiciones de trabajo. Y aquí queremos resaltar casi una
ley cuanto más descomposición más abiertamente patronal
son los burócratas. El caso de la AOT es más que
significativo en ese sentido.
Los
delegados de SETIA
Los
delegados de SETIA tenían cierto prestigio, sobre todo su
delegado general, por haber denunciado las maniobras
fraudulentas de la empresa y por hacer asambleas cada tanto.
Estos delegados se pusieron a la cabeza de las asambleas
comunes entre obreros y empleados y eran los que para todos
los compañeros no sólo luchaban sino que le daban cierto
barniz de legalidad a lo resuelto en las asambleas.
Desde
nuestro partido alertamos, que mas allá de su prestigio,
los compañeros eran parte de la burocracia y que no se podía
confiar en ellos. Esto se notaba en dos aspectos cruciales.
Por un lado siempre llamaron a confiar en el Ministerio de
Trabajo y en los “compañeros” de la CGT; por otro
alentaron un discurso fuertemente anti partido sin ningún
signo de clase desde el primer momento del conflicto.
Es decir, para ellos
es lo mismo el PJ, el Frente para la Victoria –al
que apoyan algunos de estos delegados– y los partidos
obreros de la izquierda revolucionaria que estuvimos desde
el primer momento a disposición de la lucha. Usando el
reaccionario discurso que “nos quieren usar”, las
“banderías políticas no”, “que esto no es un
conflicto político”, etc. Ante la ausencia permanente de
todo partido salvo el nuevo MAS el objetivo era más que
evidente: echar a los que alertábamos contra las maniobras
burocráticas e impulsamos la acción independiente de los
trabajadores.
En
los últimos días comenzaron a
boicotear las distintas iniciativas de los
trabajadores y en especial la marcha propuesta para el día
jueves. Ante el fracaso del boicot y el peligro que los
desbordaran a ellos también
pasaron a la traición abierta y descarada:
dividieron la asamblea común y aceptaron los despidos y el
pago en cuotas. Esto junto
a 4 nuevos despidos con causa, que mandó la empresa, fueron
el golpe de gracia para el activismo.
Una
fábrica sin recomposición
A
todas estas causas se le agrega un problema específico de
esta fábrica: el componente generacional. El promedio de
edad es muy alto y no hubo recomposición de las fuerzas
obreras ni en el sentido político ni en el sentido
generacional. Los jóvenes son una minoría y no les dio
para imponer su dinámica. El activismo era muy debil e
inexperto.
Como
decía el compañero en el reportaje: “En algún momento
llegó a tener unos 3.000 obreros (…) Durante la crisis
del 2001 la fábrica llegó a tener unas 80 personas
trabajando y en el 2003 comenzó la reactivación. El grueso
de los compañeros son gente grande, porque son pocos los
obreros jóvenes que sepan el oficio. Esto quizás es lo que
explica que hubo muchos atropellos a lo largo de los últimos
años y nunca habían tenido una respuesta. También porque
los delegados acordaban siempre con la empresa (…) siempre
hubo una costumbre del despido: era una cuestión habitual.
Por eso la empresa y la burocracia no esperaban la respuesta
contundente que dimos.”
El
atraso político de los trabajadores
Este
es un problema muy importante para las próximas peleas que
se avecinan porque cada vez más las luchas tendrán
directamente un carácter político toda vez que enfrenten
el pacto social anti
obrero que proclama la presidenta K.
El
atraso se manifestó en varios aspectos: en primer lugar un
sector mayoritario de los despedidos tenía como único
objetivo irse cobrando lo más posible de la indemnización
y en la menor cantidad de cuotas.
En
segundo lugar, otro aspecto es el arraigado discurso anti
política que paradójicamente es encabezado por los que más
política hacen: los burócratas de todos los pelajes.
Este
discurso está muy arraigado entre amplias capas de
trabajadores y se basa en profunda desconfianza a los
partidos, pero al no distinguir el signo de clase de los
partidos, entonces, se convierte en una desconfianza ciega y
reaccionaria que en definitiva sirve para que se agazapen en
ese discurso los burócratas y las patronales.
Ligado
a la confusión política hay dos cuestiones mas. Para la
mayoría de los compañeros, burócrata viene a ser sinónimo
de traidor, vendido o corrupto. Pero una de las cosas mas
importantes que
definen a la burocrácia es no tener una posición de clase,
es decir, todo aquel compañero, inclusive honesto que crea
en que entre patrones y obreros se pueden conciliar
intereses y que llegado a un momento irreconciliable será
el Estado el que arbitre en forma imparcial entre las clases
se ata de pies y manos. Otro aspecto íntimamente ligado a
esto es el extremo legalismo de los trabajadores y ésta es
una trampa mortal porque la ley está hecha por los patrones
y para los patrones. Entonces siempre en todo conflicto
agudo estará planteado trasponer la legalidad burguesa. Y
ésta es otra paradoja del conflicto de Alcoyana porque se
traspuso la legalidad al ocupar la planta en dos
oportunidades, pero al recibir cuatro nuevos telegramas de
despido y esta vez con causa, es decir, por ocupación
ilegal, esto terminó de minar el ánimo y las fuerzas. La
última asamblea con los trabajadores adentro,
la mayoría decidió levantar la medida si a los 4
compañeros se les pagaba como al resto de los despedidos,
obvio que la patronal aceptó y se firmó la derrota.
Nota:
(1).
Entrevista dada a Joaquín Morales Solá. Transmitida en el
programa Desde el Llano y publicada en el diario La Nación
del 30/10.
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