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Un
balance sobre el TLC (Tratado de Libre Comercio) entre
Centroamérica y EEUU
Las
cifras de un fracaso anunciado
Por
Roberto Herrera
El
Trabajador Nº 66, Costa Rica, julio/agosto 2007
En el marco del acuerdo de relaciones fraternales del que informáramos
en SoB 106 con los compañeros del Partido Socialista de los
Trabajadores de Costa Rica, reproducimos este texto sobre el
impacto del TLC en Centroamérica, que creemos valioso para
conocimiento de la vanguardia luchadora antiimperialista en
nuestro país y la región.
Hace
exactamente dos años, el congreso estadounidense aprobó la
entrada en funcionamiento del Tratado de Libre Comercio
entre Centroamérica y Estados Unidos [conocido también
como el CAFTA, su sigla en inglés]. Todos los gobernantes,
políticos y prensa burguesa de Centroamérica se llenaron
de discursos y promesas de “progreso”, “abundancia”
y “bienestar para todos”, a partir de la entrada en
vigencia del TLC (CAFTA).
Ricardo
Maduro, en ese entonces presidente de Honduras, expresó que
la aprobación del CAFTA: “es una victoria para Centroamérica”
(...) Los empresarios guatemaltecos [vivían] una euforia
tras la aprobación del acuerdo y [aseguraban] que están
listos para entrar a competir al mercado estadounidense. El
ministro de Agricultura de Guatemala, Álvaro Aguilar, opinó
que “los guatemaltecos no tienen por qué temerle al desafío
que implica comercializar en gran escala con los
estadounidense” (“Ratificación del TLC causa satisfacción
y rechazo en el istmo”, La Nación, 28-7-05).
Azucena
Castillo, otrora ministra nicaragüense de Fomento,
Industria y Comercio, señaló que “los centroamericanos y
en particular Nicaragua serán “los más beneficiados”
con la ratificación del DR–CAFTA (...) yo recibo a diario
a inversionistas que ya están tomando sus decisiones para
instalarse en uno de los países centroamericanos, y la opción
más favorable es Nicaragua”. (“DR–CAFTA pasó por una
nariz”, La Prensa,
28-7-05).
Costa
Rica es el último campo de batalla contra el CAFTA, aunque
hábilmente la oligarquía tica ha decidido “pasar la
lucha por las urnas” convocando a un referéndum a su
medida para octubre. Hoy, dos años después de la aprobación
y con poco más de un año de entrada en vigencia del TLC,
es el momento de hacer un balance cifras en mano.
Centroamérica: peor
que nunca
El
vocero de la oligarquía malinche salvadoreña, La
Prensa Gráfica, en su edición del 5 de marzo de 2007
señala: “A excepción de Nicaragua, toda Centroamérica,
incluido El Salvador, presentó cifras negativas de
exportación a Estados Unidos durante 2006, tanto como región
CAFTA como países individuales.”.
El diario
salvadoreño Co Latino
es concluyente sobre el aumento en el grado de dependencia
externa y sobretodo en la profundización de la crisis
agraria producida por la aplicación del TLC: “Resulta que
en El Salvador y Honduras, países donde entró en vigencia
el TLC, las exportaciones agropecuarias a Estados Unidos
disminuyeron y las importaciones crecieron al nivel más
alto desde 1970. En Guatemala, que también tiene TLC, las
exportaciones se estancaron y las importaciones crecieron
como no lo hacían desde 1970” (“A un año de TLC”,
11-4-2007). No está de más recordar que El Salvador y
Guatemala sufrieron sangrientas guerras civiles en los 80, y
aun así exportaban más que con la aprobación del TLC.
Honduras: cada vez más dependiente
El
diario La Prensa,
vocero de empresarios vinculados a negocios de comunicación
y maquileros, tuvieron que abandonar su triunfalismo
neoliberal y aceptar los fríos números: el TLC ha vuelto a
Honduras más pobre y más dependiente. En su edición del
28 de mayo señalaban: “Las exportaciones de Honduras a
EUA bajaron 6,1% y las compras subieron 40,9%. Pese a la
vigencia de un año del TLC con EUA, las exportaciones
observan una caída de 6,1 por ciento, al pasar de 178,1 a
167,2 millones de dólares. (…) Las importaciones muestran
un crecimiento de 40,9 por ciento, al subir de 401,6 a 565,8
millones de dólares” (“CAFTA dispara importaciones”
28-5-07).
El Salvador:
dependientes y desempleados
Según
el diario Co Latino, el año pasado “las exportaciones salvadoreñas a
Estados Unidos disminuyeron 2,5% y las importaciones
provenientes de ese país aumentaron 5,3%. El déficit
comercial con Estados Unidos aumentó 24% (…) Los datos
del mismo Departamento de Agricultura de Estados Unidos
muestran que las exportaciones salvadoreñas, que en 2005
(sin TLC) crecieron 49%, para el año 2006 (con TLC)
registraron una caída de 3,71%” (“El Salvador, a un año
de TLC”, 11-4-2007).
El
mismo diario desmiente que el TLC significara “trabajo
para todos”: “Tampoco (…) ha generado los miles de
nuevos empleos ofrecidos; después de un año, la tasa de
desempleo se mantiene en 7,2%, el subempleo y el sector
informal crecen superando ya el 50% de la población
ocupada. La maquila disminuyó su producción en más del
10%, generando la pérdida de más de 8.000 empleos,
especialmente de mujeres” (cit.). Se calcula que en sólo
seis meses los salvadoreños perdieron 93.000 empleos
vinculados al agro (sobre todo en la producción arrocera).
Guatemala:
dependientes, desiguales y demandados
Aquí,
pareciera que las oligarquías locales podrían presentar
por lo menos un éxito económico, pues efectivamente las
exportaciones aumentaron: Banguat anunció un aumento del
11,8% en las exportaciones tradicionales. Lo que no pueden
ocultar los neoliberales es que: “lo
mismo pasó con las importaciones, aumentándose en los dos
casos la dependencia de EEUU (46% de las exportaciones van a
EEUU y 34,3% de las importaciones vienen de EEUU), y también
el déficit en la balanza comercial, en general y en
particular con EEUU” (Guatemala: realidad agraria.
Instituto de Estudios Agrarios y Rurales - Congcoop/ Mesa
Global).
Luego,
como pasa en Centroamérica, el aumento en las exportaciones
o el crecimiento del PIB, que normalmente son presentados
por los economistas a sueldo del gobierno como “éxitos”,
no pueden ocultar que este aumento de las exportaciones va
acompañado por aumentos en el costo de la vida y en la
especulación de los intermediarios de grano.
Es
importante señalar que en Guatemala el pequeñísimo grupo
empresarial vinculado al negocio de la industrialización y
producción de caña de azúcar es el único que ha logrado
cifras “decentes” en sus exportaciones, pero a costo de
los pequeños productores de legumbres y verduras. Es decir,
el “éxito exportador” sirve para profundizar la
vergonzosa desigualdad que siempre ha imperado en tierras
chapinas.
Lo
realmente significativo de la puesta en marcha del TLC en
Guatemala es que fue el primer país demandado
internacionalmente por una transnacional utilizando los
mecanismos de arbitraje legal establecidos por el TLC: “la empresa estadounidense Ferrovías de Guatemala, subsidiaria de la
Railroad Development Corporation (RDC), planteó la primera
demanda contra Guatemala al amparo del Tratado de Libre
Comercio. La compañía espera obtener una indemnización
por $65 millones de parte del gobierno guatemalteco. (…)
Según fuentes oficiales, la compañía nunca invirtió un
centavo ni puso a operar el ferrocarril, por lo que el
gobierno del presidente Oscar Berger dio por concluido el
contrato con RDC en agosto de 2006”( ANNCOL, “TLC cierra
primer año con números rojos para Centroamérica”,
7-7-07).
Y, como era
de esperar, otras grandes transnacionales quieren sacar
ventaja de esa legislación antinacional. El diario
costarricense La República
nos informa en su edición del 27 de abril: “Una semana
después de la demanda planteada por RDC, el consorcio energético
TCW usó el mismo recurso contra el gobierno de República
Dominicana, alegando daños por unos $ 680 millones”.
Las cuentas las paga
el pueblo trabajador
El
cinismo de las oligarquías centroamericanas para seguir
justificando su entreguismo antinacional no tiene límites.
La burguesía nicaragüense se solaza con señalar que
“las ventas a EEUU aumentaron 23% en 2006 con respecto a
2005” (La Prensa Gráfica,
5-3-07). Pero… ¿cuál es la razón de estos éxitos? La
ministra salvadoreña de Economía Yolanda de Gavidia lo
explica en una frase: “El salario es incluso mucho menor
de lo que se paga aquí (…) muchas maquilas de acá se han
trasladado para allá (Nicaragua)” (cit.).
El
presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada
(Cohep), Mario Canahuatti, “culpa al gobierno porque no ha
creado las condiciones adecuadas para atraer la inversión
extranjera” (El
Heraldo, “¿Qué
pasa con las exportaciones?”), pero por lo menos en este
punto no se le puede criticar a Mel Zelaya su falta de
iniciativa: ante los bajos salarios en Nicaragua ¡decidió
reducir los salarios hasta 0,53 centavos de dólar la hora
en 6 departamentos del país!
Tiempo
de un balance, tiempo de lucha
Los
datos provenientes de la misma prensa burguesa y de los
investigadores institucionales no dejan lugar a dudas: el
proyecto neoliberal estructurado en el TLC ha sido un
contundente fracaso económico y social para Centroamérica.
Frente
a este presente sombrío y futuro barbárico, es
necesario construir un movimiento unitario centroamericano
para derogar el TLC en Centroamérica y evitar su aprobación
en Costa Rica, tanto a través del referendo como de la
movilización.
Elevamos
la propuesta a la Asamblea Nacional de opositores al TLC
para realizar un Encuentro Centroamericano de Balance del
TLC, en setiembre, que sirva tanto para organizar la lucha
electoral de Costa Rica como para la preparación de la
derogación del TLC en Centroamérica.
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