Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 107, 03/08/07
 

 

 

 

 

 

La rebelión de los trabajadores marítimos

Pescado rabioso

Mientras la elegante señora Kirchner se entrevistaba en España con empresarios, príncipes y celebridades, los pescadores de Puerto Deseado levantaron espuma. No les transmitió su furia ningún monstruo marino ni las tormentas de ultramar. A sus más que duras condiciones de vida y trabajo se sumaron la burla de un acuerdo salarial del 16% entre empresarios y sindicalistas del SOMU nacional, y los descuentos del impuesto a sus salarios que los deja en Pampa y la vía. Sus ingresos, considerados altísimos por capitalistas y funcionarios, pero miserables para poder vivir dignamente en esa región austral, son variables de acuerdo a la pesca diaria y además trabajan durante 6 meses al año (y por lo tanto, deben sobrevivir el resto del año sin trabajo).

Un pequeño gran negocio

Las preocupaciones “reales” y de las otras por la rebelión de los trabajadores marítimos tienen razones “contantes y sonantes” nada poéticas, aunque estén a merced de las corrientes marinas. Según cita La Nación: “La pesca es el rubro de menor peso en el PBI. No obstante, cada vez crece más. En 2006 representó, a precios corrientes y según datos del Ministerio de Economía, 1988,9 millones de pesos, un 26,6% más que en 2005 (1570,9 millones) de la producción nacional.

En el primer bimestre de 2007, las exportaciones de productos pesqueros aumentaron en valores, pero bajaron en cantidades respecto de igual período del año anterior. Las ventas al exterior alcanzaron los U$S 164 millones, un incremento del 10,4% sobre enero-febrero de 2006, estimó un informe de Investigaciones Económicas Sectoriales (IES). Y “la exportación de camarones y langostinos pasó de ubicar en el mercado externo 85 millones de dólares en 2005 a 372 millones en 2006, un aumento interanual del 337%” (Portal de Mar del Plata, 30/7), camarones y langostinos que los trabajadores sólo podemos ver en fotos en mesas ajenas, pero que son un negocio nada despreciable.

La triple alianza bendecida por la “reina”

La huelga que casi alcanzó el mes de duración fue contra empresarios (argentinos y españoles), contra el intendente –que se vino a negociar a Buenos Aires y apareció en el acto de Cristina–, y contra el sindicato, el SOMU, que no sólo no los apoyó, sino que los trató de “vándalos”. Contra esta alianza de hierro pelearon y pelean –porque el conflicto no está terminado–, acompañados por los trabajadores del pescado de Mar del Plata y con el apoyo de sus compañeras, de otros trabajadores, sindicatos como ADOSAC y agrupaciones de izquierda de la zona.

Los pescadores no son amigos de los “muchachos” del  SOMU

A los sindicalistas del SOMU, agresores de los trabajadores del Casino de Buenos Aires entre otros “méritos” de su trayectoria, han tenido algunos contratiempos durante el año. Una, este aguerrido conflicto del Casino, otro en Corrientes (donde está la mayor concentración de trabajadores de este sector), donde tuvieron a su sindicato tomado en contra de la conducción nacional de Suárez y contra la firma del acuerdo firmado a nivel nacional a espaldas de los trabajadores. Ahora, los trabajadores marítimos salen a pelear con métodos propios, ejerciendo sus derechos democráticos, poniéndose de punta con su dirección.

Contra la alianza gobierno-empresarios-burocracia

La “reina” Cristina puso su mejor sonrisa y su mejor oratoria para su campaña; Suárez (jefe del SOMU nacional) puso su comunicado denostando duramente... a los trabajadores; el gobernador Peralta (al mejor estilo K) puso su discurso más “duro” contra los empresarios españoles, amenazándolos con quitarles la concesión y en la búsqueda de una solución “justa” para todas las partes… mientras cercaba a Puerto Deseado con la Gendarmería.

Los trabajadores han demostrado su voluntad de pelea contra estas garras opresoras de la forma en que lo saben hacer: con una fuerte huelga, con piquetes en su lugar de trabajo y acudiendo al apoyo de toda la población de Puerto Deseado. Al cierre de esta edición, se impuso una tregua para llevar adelante negociaciones en Buenos Aires. Se impone no bajar la guardia para lograr que estas negociaciones conseguidas con la heroica lucha terminen en un acuerdo favorable a las reivindicaciones de los trabajadores.

¡Todo el apoyo a los trabajadores marítimos!