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La rebelión de los trabajadores marítimos
Pescado rabioso
Mientras la elegante señora Kirchner
se entrevistaba en España con empresarios, príncipes y
celebridades, los pescadores de Puerto Deseado levantaron
espuma. No les transmitió su furia ningún monstruo marino
ni las tormentas de ultramar. A sus más que duras
condiciones de vida y trabajo se sumaron la burla de un
acuerdo salarial del 16% entre empresarios y sindicalistas
del SOMU nacional, y los descuentos del impuesto a sus
salarios que los deja en Pampa y la vía. Sus ingresos,
considerados altísimos por capitalistas y funcionarios,
pero miserables para poder vivir dignamente en esa región
austral, son variables de acuerdo a la pesca diaria y además
trabajan durante 6 meses al año (y por lo tanto, deben
sobrevivir el resto del año sin trabajo).
Un pequeño gran
negocio
Las preocupaciones “reales” y de las otras por la
rebelión de los trabajadores marítimos tienen razones
“contantes y sonantes” nada poéticas, aunque estén a
merced de las corrientes marinas. Según cita La
Nación: “La pesca es el rubro de menor peso en el
PBI. No obstante, cada vez crece más. En 2006 representó,
a precios corrientes y según datos del Ministerio de Economía,
1988,9 millones de pesos, un
26,6% más que en 2005 (1570,9 millones) de la producción
nacional.
En el primer bimestre de 2007, las exportaciones de
productos pesqueros aumentaron en valores, pero bajaron en
cantidades respecto de igual período del año anterior. Las
ventas al exterior alcanzaron los U$S 164 millones, un
incremento del 10,4% sobre enero-febrero de 2006, estimó un
informe de Investigaciones Económicas Sectoriales (IES). Y
“la exportación de camarones y langostinos pasó de
ubicar en el mercado externo 85 millones de dólares en 2005
a 372 millones en 2006, un aumento interanual del 337%”
(Portal de Mar del Plata, 30/7), camarones y langostinos que los trabajadores sólo podemos
ver en fotos en mesas ajenas, pero que son un negocio nada
despreciable.
La triple alianza
bendecida por la “reina”
La huelga que casi alcanzó el mes de duración fue contra
empresarios (argentinos y españoles), contra el intendente
–que se vino a negociar a Buenos Aires y apareció en el
acto de Cristina–, y contra el sindicato, el SOMU, que no
sólo no los apoyó, sino que los trató de “vándalos”.
Contra esta alianza de hierro pelearon y pelean –porque el
conflicto no está terminado–, acompañados por los
trabajadores del pescado de Mar del Plata y con el apoyo de
sus compañeras, de otros trabajadores, sindicatos como
ADOSAC y agrupaciones de izquierda de la zona.
Los pescadores no son
amigos de los “muchachos” del
SOMU
A los sindicalistas del SOMU, agresores de los trabajadores
del Casino de Buenos Aires entre otros “méritos” de su
trayectoria, han tenido algunos contratiempos durante el año.
Una, este aguerrido conflicto del Casino, otro en Corrientes
(donde está la mayor concentración de trabajadores de este
sector), donde tuvieron a su sindicato tomado en contra de
la conducción nacional de Suárez y contra la firma del
acuerdo firmado a nivel nacional a espaldas de los
trabajadores. Ahora, los trabajadores marítimos salen a
pelear con métodos propios, ejerciendo sus derechos democráticos,
poniéndose de punta con su dirección.
Contra la alianza
gobierno-empresarios-burocracia
La “reina” Cristina puso su mejor sonrisa y su mejor
oratoria para su campaña; Suárez (jefe del SOMU nacional)
puso su comunicado denostando duramente... a los
trabajadores; el gobernador Peralta (al mejor estilo K) puso
su discurso más “duro” contra los empresarios españoles,
amenazándolos con quitarles la concesión y en la búsqueda
de una solución “justa” para todas las partes…
mientras cercaba a Puerto Deseado con la Gendarmería.
Los trabajadores han demostrado su voluntad de pelea contra
estas garras opresoras de la forma en que lo saben hacer:
con una fuerte huelga, con piquetes en su lugar de trabajo y
acudiendo al apoyo de toda la población de Puerto Deseado.
Al cierre de esta edición, se impuso una tregua para llevar
adelante negociaciones en Buenos Aires. Se impone no bajar
la guardia para lograr que estas negociaciones conseguidas
con la heroica lucha terminen en un acuerdo favorable a las
reivindicaciones de los trabajadores.
¡Todo el apoyo a los
trabajadores marítimos!
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