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La
Plata
Juicio al cura genocida
El
próximo jueves 5 de julio arranca en La Plata el juicio al
cura represor Cristian Von Wernich, mano derecha de Ramón
Camps en el genocidio en la provincia de Buenos Aires. Además
de participar de los homicidios y secuestros, el capellán
policial utilizaba su condición de sacerdote para torturar
psicológicamente a los detenidos-desaparecidos.
La
lucha por imponer que se lo condene por genocidio y abrir
paso a la posibilidad de juzgar a los genocidas en juicios
comunes, y no de a uno como hasta ahora, exige desbaratar la
maniobra del gobierno kirchnerista que se presentó como
querellante (vía la Secretaría de Derechos Humanos) para
institucionalizar el juicio y recuperar el terreno que
organismos de derechos humanos, el movimiento estudiantil,
la izquierda y los trabajadores marcamos en la calle.
El
gobierno kirchnerista, responsable político de la
desaparición de Julio López, pretende quitarnos las
banderas para limitar a unos pocos casos testigo la cárcel
a la que debemos mandar a todos los genocidas.
La
pelea por condenar por genocidio a Von Wernich va de la mano
de la exigencia al gobierno de la aparición con vida de López
y de la cárcel a los responsables políticos y materiales
de la muerte de Carlos Fuentealba, víctima de la represión
al servicio del techo salarial K.
El
secuestro de Felisa Marilaf, sobreviviente del campo de
concentración La Cacha, hace pocos días, muestra que la única
perspectiva realista para acabar con la impunidad es la de
desmantelar el aparato represivo. En ese marco, es central
que desde la Multisectorial nos ocupemos de acompañar
permanentemente a los testigos.
La
Iglesia Católica también saldrá a la calle a defender su
impunidad, en una ciudad con claras muestras de polarización
política que tiene a la intendencia del hoy kirchnerista
Alak en una campaña contra las libertades democráticas con
su "Ciudad Limpia", que prohíbe las pintadas en
las paredes.
La
lucha democrática no nos tiene que hacer perder de vista la
importancia de las luchas obreras en curso como la de
Mafissa, a quien la patronal quiere reventar. Es de vida o
muerte para la lucha por derechos humanos que se afirme la
nueva vanguardia obrera, lo que nos permitiría estar en
mejores condiciones para la lucha contra la impunidad.
El
juicio a Von Wernich tiene que empalmar con la lucha de las
mujeres por el aborto que tiene como enemigos también al
gobierno K, el estado y la Iglesia, al igual que al
movimiento de minorías sexuales.
Algunos
compañeros plantean que es un error responsabilizar a la
Iglesia con el argumento de que "hay dos iglesias, la
basura que estuvo con la dictadura y la popular que resistió".
Por supuesto que hubo y hay curas y católicos que
estuvieron y están del lado de los trabajadores, lo cual no
quita que la Iglesia como institución fue parte del
genocidio del estado argentino, por la sencilla razón de
que está unida por la Constitución al estado. En un país
semicolonial como el nuestro, cumple un papel central en la
maquinaria burguesa contra los explotados y oprimidos.
Clarificar la responsabilidad de la Iglesia, pelear por que
se la separe del estado y se la deje de financiar es una
necesidad para avanzar en las conquistas democráticas de
los trabajadores y el pueblo.
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