Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 105, 28/06/07
 

 

 

 

 

 

Neuquén: 55 días de huelga docente

Balance de una dura lucha

Trabajadores de la Educación del MAS - Neuquén

Los primeros meses de este año tuvieron a Neuquén como el escenario de una durísima lucha de los trabajadores de la educación que llevaron adelante una huelga de 55 días con cortes de puentes y de rutas, así como manifestaciones multitudinarias que, luego del cobarde asesinato de Carlos Fuentealba, pusieron en cuestión la continuidad del criminal gobernador Jorge Sobisch al frente del Estado provincial. Los compañeros docentes del MAS de Neuquén elaboraron un primer balance de esta pelea de impacto nacional.

Los trabajadores contra el techo salarial K-CGT-CTA

El gobierno nacional de Kirchner apostó todas sus fichas a conseguir un año "planchado", sin grandes sobresaltos. Su objetivo era llegar tranquilo a las elecciones de octubre y allí conseguir un abrumador triunfo de "un pingüino o una pingüina". Pero esta tarea no era tan sencilla. La inflación creciente –a pesar de los adulterados índices del INDEK- actuaba como un aguijón permanente en los magros salarios de los trabajadores y como invitación a la lucha por mejorar las condiciones de vida. El gobierno K, ni lerdo ni perezoso, llamó a sus más entrañables aliados, los burócratas sindicales de todo tipo y color, sean los gordos de la CGT o los "progres" de la CTA, y pactó un techo salarial del 16% (muy por debajo de la inflación real) que garantice las ganancias de las grandes empresas nacionales e internacionales y que actúe como dique de contención de las luchas de los trabajadores.

Su objetivo se vio frustrado por las acciones independientes de varios sectores de los trabajadores que pusieron en duda el techo salarial y salieron a luchar por lo que les corresponde. Los obreros de Fate llevaron a cabo más de 20 días de huelga efectiva por aumento de salario y echaron a la burocracia sindical de la fábrica. Los trabajadores de Terrabusi ocuparon la fábrica contra los despidos y por su salario, igual que los trabajadores de Aluar, Subterráneos de Buenos Aires y el Casino flotante de Bs. As. Como parte y en cierto modo anticipo de este escenario es que se llevaron adelante las importantes luchas de los docentes de Salta, Santa Cruz -que se cargó con el gobernador K-, y la durísima lucha de los docentes de nuestra provincia, que se encontraron aislados por la dirección de CTERA, que apostó a la derrota de los compañeros.

Alcances y límites de la huelga

Los trabajadores de la educación de Neuquen llevaron adelante una durísima lucha de 55 días que exige hacer un descarnado balance de lo que se hizo, de las potencialidades de la lucha y de lo que se consiguió, con el objetivo de aprender de nuestras experiencias y dar las peleas que se avecinan en mejores condiciones.

Para hacer cualquier balance debemos partir de la incalificable traición de las direcciones de CTERA y CTA, que se negaron a llamar a la huelga general y dejaron aisladas las luchas, dificultando aun más lo que ya era un conflicto duro, siendo por lo tanto parte de los principales responsables frente a los trabajadores de las consecuencias del conflicto, inclusive del cobarde asesinato de Carlos Fuentealba.

Después de un mes de paro por aumento de salarios y otras reivindicaciones propias del gremio, sostenido principalmente en la acción de los sectores más firmes y activistas del gremio, se resolvió llevar a cabo –mal preparado y sin garantizar la seguridad de los compañeros– un corte de ruta en Arroyito. El gobierno de Sobisch, continuando la política del gobierno nacional de reprimir en Salta y Santa Cruz, con el objetivo de escarmentar a los huelguistas y derrotar el conflicto, desató una cacería humana que se cobró la vida de Carlos Fuentealba.

El asesinato de Carlos provocó un giro en la situación política de la provincia y en el conflicto, que desubicó al gobierno, a la dirección de CTERA y a la dirección de ATEN, que no estuvo a la altura de las circunstancias. Junto a las reivindicaciones sectoriales de los docentes se impuso una lucha que superaba los marcos de la lucha gremial y que podía unificar al conjunto de la población por justicia por la muerte de Carlos y la renuncia de Sobisch.

A pocos minutos de la noticia oficial de la muerte de Carlos, y luego que Sobisch se escapase como una rata de la Casa de Gobierno, una marcha de 5.000 personas cruzó el centro de la capital exigiendo la renuncia de Sobisch, y se continuó en un multitudinario acto en el corte del puente carretero con las mismas consignas. Pero lo que sin duda mostró el cambio de la situación y de las relaciones de fuerza entre el gobierno y los docentes fue la histórica marcha del lunes 9, donde más de 30.000 personas marcharon por la ciudad y llegaron a las puertas de la Casa de Gobierno. Allí fueron las palabras de Sandra y de las Madres las más claras, que exigieron la renuncia del asesino que estaba ahí addentro. Y fue allí donde comenzó el operativo de la dirección de ATEN por desmontar una lucha que le imponía ir más allá de donde quería llegar Guagliardo, quien, luego de "encendidos" discursos, cierra el acto llamando a la desconcentración y diciendo expresamente que él no iba a pedirle a nadie que se sume a la lucha junto con los docentes.[1]

Al día siguiente, en la asamblea de ATEN capital, fue la acción conjunta de la Naranja y de la Azul y Blanca la que desarrolló el operativo desmovilizador.[2] Con el objetivo de tirar la lucha para atrás y donde lo único concreto que se votó fue levantar el corte del puente, desmantelando de esta forma una de las medidas de lucha que se estaban llevando adelante, lanzaron una serie de discursos desmoralizadores, donde se afirmaba que los docentes estaban aislados; que los 30.000 que marcharon codo a codo junto a los maestros en realidad no los apoyaban en su lucha; que la renuncia de un gobernador es una "mochila demasiado pesada para un gremio solo" y que por lo tanto había que negociar con el asesino de nuestro compañero. Que ésta era la mejor forma de lograr la satisfacción de nuestras demandas.

Pongamos en orden las cosas. La muerte de Carlos Fuentealba fue un golpe tan duro que obligó a la cómplice y repodrida burocracia de Yasky a llamar a un paro de 24 horas en repudio al asesinato para lavarse la cara y salvarle las papas al gobierno nacional; cientos de miles de personas se movilizaron en todo el país en apoyo a los docentes neuquinos; 30.000 personas rodeaban la Casa de Gobierno; todo el mundo se preguntaba si Sobisch había caído. Y las directivas de ATEN de todo tipo y color dicen que el conflicto estaba aislado, que los docentes estaban solos y que por lo tanto había que levantar el corte en el puente y negociar con el asesino (!). Lamentablemente, esta política fue la que se impuso en el gremio y la que nos llevo a un callejón sin salida. Es que el gobierno de Sobisch, cuando vio que ATEN no iba a encabezar ninguna lucha consecuente por su renuncia y por la consiguiente justicia para Carlos; que no iba a realizar ningún llamado a la población para dar una lucha de conjunto, se reacomodó en su asiento, que ya no temblaba, y jugó sus cartas.

Fue el recule de ATEN el que envalentonó y dio aire al gobierno, el que dio espacio para que Sobisch decretara la "emergencia educativa" y mandara a los punteros del MPN a las escuelas. Y en definitiva, el que dejó en pésimas condiciones a los docentes que habían llevado adelante un durísimo conflicto para conseguir sus reivindicaciones y cárcel a los responsables del asesinato del maestro.

Sobisch podía caer y las reivindicaciones se podían conseguir

La lucha de los docentes de Santa Cruz nos muestra la contracara de lo que ocurrió en nuestra provincia. No importa si es un gobierno K como el de Sancho o anti K como Sobísch. Lo que estaba en juego es el modelo de país que garantiza, por medio de salarios de miseria y la superexplotación de los trabajadores, el superávit fiscal y las ganancias de los empresarios.

Kirchner y Sancho se jugaron con todo a la derrota de los docentes, inclusive amenazaron y reprimieron a los huelguistas. Fue necesaria una gran movilización del conjunto de la población para que cayera el gobernador y se decidieran a negociar con los docentes. Por el contrario, la directiva de ATEN, con la colaboración de los sindicalistas y oportunistas de todo tipo, impuso la idea que "si vamos por todo no conseguimos nada". Política que jugaba objetivamente para los intereses de Sobisch, garantizaba su permanencia, alejaba la posibilidad de justicia por el asesinato de Carlos y debilitaba la lucha docente.

Para conseguir las reivindicaciones había que seguir arrinconando al gobierno. ATEN, si se sentía solo, debía llamar al conjunto de los gremios, tenía que ir a las puertas de las fábricas, había que convencer a la base petrolera y de la construcción, unirse con los estatales y hacer un llamado a los estudiantes secundarios y universitarios. Tenía que encabezar una lucha del conjunto de la población para doblegar al gobierno, que cayera Sobisch, y así sí se podían conseguir el conjunto de las reivindicaciones sectoriales.

Organizar al activismo y luchar por el juicio y castigo a Sobisch y todos los responsables del asesinato de Carlos Fuentealba

Después de este conflicto, que fue largo y desgastante, los activistas que más hicieron por esta lucha se quedaron con un sabor amargo. Están convencidos que se podía hacer más, y tienen razón. Pero si la dirección del gremio se impuso en las asambleas es porque nos faltó organización para superar las maniobras y ganar al conjunto de los docentes. Tenemos que sacar las conclusiones necesarias de este conflicto para entrar mejor preparados a las luchas que nos esperan en breve.

La tarea que se nos impone es hacer una gran campaña de lucha, en las calles, por el juicio y castigo a los responsables políticos y materiales de la muerte de Carlos Fuentealba. Hay que luchar para que ATEN en su conjunto se ponga al frente y garantice paros y medidas de lucha concretas por el esclarecimiento de la causa. Exigimos a CTERA y a la CTA que se dejen de dilaciones y lancen un paro general por cárcel a Sobisch. Hay que organizarse en las escuelas, la universidad y los lugares de trabajo. Que Sobisch no salga impune. Y a partir de allí, organizar al activismo del gremio por una alternativa clasista y antiburocrática en ATEN.


Notas:

1. Lamentablemente la mayoría de las organizaciones de izquierda, aunque no tienen la responsabilidad de la dirección, no estuvieron a la altura de los hechos. En vez de quedarse en la plaza dando una batalla política contra las maniobras de la dirección de ATEN para desmontar la marcha, acataron las ordenes y se retiraron silenciosamente hacia el corte del puente.

2. En esta tarea contó con la colaboración de la Lista Rosa, que fue vocera de esta política oportunista. Es sintomático que en su balance, de estrecho corte sindical, no se haga alusión a la marcha multitudinaria del 9 de abril ni a su política en la asamblea del 10 de abril.