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Carta
abierta a las organizaciones y militantes revolucionarios
Intentan usurpar el
local central del nuevo MAS
Como
subproducto de la crisis de la corriente “morenista”, el
viejo MAS y la LIT se dividieron en varias organizaciones.
Producto de esa experiencia y al calor del proceso de la
lucha de clases nacional e internacional, en diciembre de
1999 se realizó la Conferencia Fundacional del nuevo MAS.
En junio del 2002, en pleno proceso del Argentinazo, un
pequeño grupo de ex militantes se retiró del partido en
pleno Congreso. Hicieron esto con la perspectiva de sumarse
a Autodeterminación y Libertad, la agrupación de Luis
Zamora. Ante la frustración de esta experiencia, formaron
un pequeñísimo grupo denominado Cimientos.
La
circunstancia es que entre los adherentes a este grupo
figura una persona, sin militancia reconocida en más de una
década, que resulta ser la titular formal del inmueble de
la calle Chile 1362, a la sazón el local central de nuestro
partido, lo que es de público y notorio conocimiento de
toda la izquierda y domicilio legal del partido. Es sabido
entre las corrientes revolucionarias que pasaron por la
experiencia de la represión de los 70 que, como forma de
defensa y preservación de los bienes partidarios, esos
bienes no se ponen a nombre de la organización por los
antecedentes de confiscación bajo la dictadura militar.
En
una actitud que va contra los más elementales principios de
la moral revolucionaria, de la tradición del socialismo
revolucionario y totalmente emparentado con los de las
corrientes burguesas, escandalosamente este grupo se negó
de manera rotunda desde el 2002 a hacer la transferencia del
título de propiedad a sus legítimos dueños, es decir, el
activo militante del nuevo MAS.
No hace falta aclarar que entre la vanguardia de izquierda
del país e internacionalmente es conocido que el nuevo MAS
viene en un durísimo y sacrificado esfuerzo por construirse
al calor de la lucha de clases desde que fue fundado, y que
se han ido obteniendo logros visibles e importantes,
colocando a una sigla que estaba destruida entre las cuatro
principales formaciones del trotskismo en nuestro país
(junto al PO, al MST y al PTS). Esto es visible en cualquier
índice objetivo que se quiera tomar: participación en la
lucha de clases, estructuración con un rol dirigente en
algunos de los más importante conflictos de los
trabajadores de los últimos años, rol central entre las
corrientes organizadoras de los actos por el 20 de
diciembre, el 24 de marzo o el 1° de Mayo, esfuerzo de
elaboración teórica y editorial, presencia electoral
nacional, el lanzamiento de un trabajo internacional
alrededor de la puesta en pie de la corriente Socialismo o
Barbarie Internacional y núcleos fundacionales en Brasil,
Paraguay y Bolivia, etc.
Por
el contrario, en lo que respecta al grupo Cimientos, no
faltamos a la verdad cuando señalamos el carácter prácticamente
ignoto de este minúsculo grupo, que no ha tenido
trascendencia alguna desde que fue formado y no debe superar
realmente la docena de integrantes.
El
caso es que a pesar de esta pobre realidad militante, este
grupo está montando un operativo de
liso y llano chantaje sobre nuestro partido. Apoyándose
únicamente en el título de propiedad burguesa
y el derecho burgués, este ignoto grupo pretende chantajear a la militancia de toda nuestra organización con un solo
recurso: la
eventualidad de apelar a la justicia burguesa y a la policía
del sistema para hacernos desalojar el inmueble.
A
pesar de esta realidad que estamos señalando y como
producto expreso de una votación de nuestro IV Congreso
partidario, en marzo pasado les enviamos una nota, en la que
les planteábamos que, sin que ello significara ningún
reconocimiento de derechos y partiendo de considerarlos como
usurpadores del
legítimo derecho de propiedad que sólo corresponde a la
militancia del nuevo MAS, les proponíamos
concretar una discusión acerca de cómo resolver este
problema. Esta nota fue firmada como recibida por una
integrante de Cimientos. Sin embargo, días después,
oralmente, por teléfono y sin ningún tipo de argumento, se
nos comunicaba que “no aceptan ninguna propuesta y que el
local es de Cimientos”.
En
síntesis: a todas luces, un grupo sin ninguna entidad ni
realidad militante no
podría por sus solas fuerzas cuestionar la posesión
partidaria del local. Por lo tanto, es obvio que
su sola herramienta de chantaje sólo puede provenir de una
posible estafa contra nuestro local o del intento de un
desalojo vía la Justicia y la policía patronal.
Por este intermedio tenemos entonces el objetivo de dar a
conocer a todas las corrientes revolucionarias y del
movimiento trotskista nacional e internacional esta situación
totalmente irregular. A todos aquellos que lo consideren,
desde ya que recibiremos con agrado su solidaridad ante este
gravísimo problema en función de un posicionamiento no
respecto de acuerdos o desacuerdos políticos inevitables
y/o puntuales, sino de los más elementales principios del
socialismo revolucionario.
Queremos
dejar sentado que rechazamos
este chantaje usurpador de los legítimos derechos del
activo militante del nuevo MAS con métodos
sin principios, ajenos a la clase obrera, a la tradición
del marxismo clásico y revolucionario y al trotskismo; y
subrayamos que desde ya defenderemos
por todos los medios a nuestro alcance nuestros legítimos
derechos, comenzando por esta campaña para hacer pública
esta irregular situación y abiertos a recibir la fraternal
solidaridad de todos aquellas corrientes y/o compañeros del
país e internacionalmente que así deseen hacerlo.
Comisión Política del nuevo
MAS, 25 de abril del 2007
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