|
Desde
el movimiento estudiantil universitario
Apoyar activamente la lucha
docente
Por Sergio Revelli
La pelea docente se ha transformado en el puntal para
quebrar la política de Kirchner de salarios de miseria. Y
fue el “gobierno de los derechos humanos” quien apeló a
los aprietes, las intimidaciones y la militarización en
Santa Cruz y dio luz verde a la represión en Neuquén,
donde fue fusilado nuestro compañero Carlos Fuentealba, lo
que generó un repudio generalizado.
La burocracia, en vez de canalizar la bronca en una lucha
nacional por salario y justicia,
hizo un “día de luto” (la CTA) o una hora de
luto (la CGT). No piden la satisfacción de las demandas por
las que peleaba Carlos y los docentes de todo el país y
hacen todo lo posible para que cada lucha quede aislada.
La lucha por aumento
salarial que llevaba adelante el compañero fusilado y cárcel a los responsables materiales y políticos de su crimen tiene
que ser las banderas de todos los que estamos de la vereda
de los trabajadores y el pueblo. Hay que echar ya a
Sobisch, exigir
el retiro inmediato de los militares de las puertas de las
escuelas santacruceñas y la plena satisfacción de todas
las demandas.
A su vez, de la mano del triunfo de los docentes estaremos
en mejores condiciones para luchar tanto por aumento de
salarios para todos los trabajadores como para reclamar
presupuesto para la educación en general y la universidad
en particular. En gran medida, el desenlace del reclamo
docente puede abrir distintos horizontes para los
trabajadores y los estudiantes: si se gana en Santa Cruz y
en Neuquén, impondremos una correlación de fuerzas más
favorable del lado que los que luchamos, y si gana el
gobierno, pasando al frente, la solución a nuestros
reclamos, tanto salariales como presupuestarios, quedará
postergada para otro momento.
Por todo esto se hace decisivo el triunfo docente, y es
por esta victoria que desde
el movimiento estudiantil tenemos que salir a las calles a
pelear codo a codo con los profesores y maestros de todo el
país. La tarea hoy de los
centros de estudiantes y la Federación es jugarse el todo
por el todo para que se consigan los reclamos. Las
demandas del movimiento universitario deben estar enmarcadas
en la gran lucha nacional docente.
El paro docente
universitario y el movimiento estudiantil
En la UBA venimos en un proceso de paro escalonado por
reclamo salarial desde hace ya varias semanas. La adhesión
al mismo es bastante desigual, con días de bastante adhesión
y alguna clase pública y otros que parecen de cursada
normal. Hay un contraste bastante marcado entre la gran
lucha a nivel nacional de los docentes y la de los docentes
universitarios.
A su vez, por parte del movimiento estudiantil hay una
baja participación para sacar el conflicto nacional
adelante: asambleas que no pasan los 150 compañeros en las
facultades más importantes, cuando hace exactamente dos años
había asambleas de 500 ó 600 e interfacultades de 1.300
compañeros discutiendo cómo avanzar para ganar la lucha
por salario, llegando incluso a hacer tomas efectivas de
varias facultades.
Qué pasó en el medio y por qué hoy la participación es
tan baja, es algo sobre lo que debemos sacar conclusiones
para volver a poner a un movimiento estudiantil masivo y
combativo en las calles.
La FUBA sigue sin
abrir las puertas al movimiento estudiantil
A pesar de que en líneas generales recién se empieza a
hacer la experiencia con el gobierno K y la confianza en él
es lo que predomina, la baja participación en el proceso
por parte del movimiento estudiantil universitario también
tiene otras razones. No podemos dejar de destacar que hace
dos años la participación era masiva, el gobierno
nacional era el mismo e incluso tenía menos desgaste que
hoy. Es por eso que tenemos que pensar qué se hizo y se dejó
de hacer por parte de las conducciones estudiantiles, que no
se dieron una política para construir una vanguardia
organizada más permanente.
Venimos marcando desde hace varios años, y sobre todo a
partir del proceso del 2005, cuando se combinó una gran
lucha salarial universitaria con la pelea por la derrota de
la LES encabezada por el Comahue, que la Federación no abría
canales de participación para el movimiento estudiantil.
Sosteníamos desde entonces que si la FUBA no empezaba a
funcionar con mecanismos de tipo asambleario (como se hace
en Sociales, por ejemplo) todo el activismo que surgiera de
los distintos procesos se disolvería, al no tener un lugar
donde organizarse. Como gremio estudiantil la Federación
debía cumplir ese papel, y en algún momento dio ciertos
pasos, cuando se impulsaron, principalmente desde las
federaciones de Buenos Aires, Comahue y el activismo de Córdoba,
los Congresos Nacionales contra la LES.
A partir del ingreso de la CEPA a la conducción y su
rechazo abierto a los espacios de debate democrático y
abiertos (son siempre proclives a espacios donde sólo
discutan las conducciones), la Federación cambió su
orientación, no coordinó ningún tipo de congresos ni
plenarios abiertos y todo pasó a discutirse entre cuatro
paredes. Esto se vio más claramente cuando en 2005 la FUBA
y la FULP reventaron el Congreso contra la LES en Derecho,
rompiéndolo en el medio de su desarrollo y sin volver a
llamar a un espacio similar.
En el 2006, en todo el segundo cuatrimestre no se llamó a
ninguna asamblea interfacultades en el marco de la lucha por
la democratización. Inclusive, cuando la CEPA y el MST querían
votar a Buzzi como rector, no se quiso sacar un balance de
esa orientación de manera abierta, y la conducción de la
Federación se negó a hacer votar el programa de lucha para
la democratización en el propio congreso de la FUBA,
negando ya cualquier tipo de discusión abierta y de cara al
movimiento estudiantil. El programa que mantuvo la conducción
para la lucha del año pasado no se votó en ningún lado; sólo
se consensuó en la presidencia de la FUBA.
Estos dos años de
no impulsar espacios abiertos de participación condujeron a
que se esfume el activismo que fue impulsando las luchas
y que hoy casi no tengamos activismo militante en la UBA que
exceda a las propias corrientes políticas.
Cómo seguir la
lucha
Para poder construir un movimiento estudiantil combativo
tenemos que poner sobre la mesa dos cuestiones: para qué
luchamos y cómo lo hacemos. Hoy
el objetivo más inmediato es torcerle el brazo al gobierno
en su política de hambrear a los docentes y al conjunto
de los trabajadores, y nuestro eje tiene que ser el
más comprometido apoyo a la lucha docente, encabezada por
Santa Cruz y Neuquén. Hay que jugarse por el fondo de
huelga y coordinar una lucha nacional que desborde a la
burocracia de Yasky y la CTA y enfrente al gobierno K. Es en
este marco que lucharemos por la satisfacción de los
reclamos estudiantiles y universitarios.
Pero también es una tarea primordial empezar a marcar
otro camino para la construcción del movimiento
estudiantil. Para nosotros, la discusión cerrada entre
conducciones no fomenta la participación del movimiento
estudiantil, y por ende va en contra de masificar el
proceso. Estos dos años de experiencia tienen que servir
para cambiar la forma
de construir los gremios estudiantiles, so pena de
seguir abriendo la brecha entre la masa estudiantil y sus
conducciones sindicales. Sostenemos que la
FUBA debe empezar a funcionar en base a asambleas abiertas
de una vez por todas, sean masivas o no, que sirvan para
organizar de conjunto la lucha de la vanguardia de la UBA y
empiecen a construirse como punto de referencia del
activismo de la universidad en su conjunto. Es una buena
oportunidad si el 2 de mayo se hace un acto en Medicina, a
un año de la patoteada de APUBA, y transformar ese evento
en una asamblea interfacultades, tal como votó la asamblea
de Sociales. Si desde las conducciones de los centros y la
Federación fomentamos estos mecanismos de participación,
empezaremos a construir los cimientos para poner de nuevo un
movimiento estudiantil masivo en las calles con el objetivo
de derrotar la política del gobierno nacional y de las
camarillas universitarias, y unirse junto a los trabajadores
y el pueblo.
|