Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 101, 26/04/07
 

 

 

 

 

 

Desde el movimiento estudiantil universitario

Apoyar activamente la lucha docente

Por Sergio Revelli

La pelea docente se ha transformado en el puntal para quebrar la política de Kirchner de salarios de miseria. Y fue el “gobierno de los derechos humanos” quien apeló a los aprietes, las intimidaciones y la militarización en Santa Cruz y dio luz verde a la represión en Neuquén, donde fue fusilado nuestro compañero Carlos Fuentealba, lo que generó un repudio generalizado.

La burocracia, en vez de canalizar la bronca en una lucha nacional por salario y justicia,  hizo un “día de luto” (la CTA) o una hora de luto (la CGT). No piden la satisfacción de las demandas por las que peleaba Carlos y los docentes de todo el país y hacen todo lo posible para que cada lucha quede aislada.

La lucha por aumento salarial que llevaba adelante el compañero fusilado y cárcel a los responsables materiales y políticos de su crimen tiene que ser las banderas de todos los que estamos de la vereda de los trabajadores y el pueblo. Hay que echar ya a Sobisch,  exigir el retiro inmediato de los militares de las puertas de las escuelas santacruceñas y la plena satisfacción de todas las demandas.

A su vez, de la mano del triunfo de los docentes estaremos en mejores condiciones para luchar tanto por aumento de salarios para todos los trabajadores como para reclamar presupuesto para la educación en general y la universidad en particular. En gran medida, el desenlace del reclamo docente puede abrir distintos horizontes para los trabajadores y los estudiantes: si se gana en Santa Cruz y en Neuquén, impondremos una correlación de fuerzas más favorable del lado que los que luchamos, y si gana el gobierno, pasando al frente, la solución a nuestros reclamos, tanto salariales como presupuestarios, quedará postergada para otro momento.

Por todo esto se hace decisivo el triunfo docente, y es por esta victoria que desde el movimiento estudiantil tenemos que salir a las calles a pelear codo a codo con los profesores y maestros de todo el país. La tarea hoy de los centros de estudiantes y la Federación es jugarse el todo por el todo para que se consigan los reclamos. Las demandas del movimiento universitario deben estar enmarcadas en la gran lucha nacional docente.

El paro docente universitario y el movimiento estudiantil

En la UBA venimos en un proceso de paro escalonado por reclamo salarial desde hace ya varias semanas. La adhesión al mismo es bastante desigual, con días de bastante adhesión y alguna clase pública y otros que parecen de cursada normal. Hay un contraste bastante marcado entre la gran lucha a nivel nacional de los docentes y la de los docentes universitarios.

A su vez, por parte del movimiento estudiantil hay una baja participación para sacar el conflicto nacional adelante: asambleas que no pasan los 150 compañeros en las facultades más importantes, cuando hace exactamente dos años había asambleas de 500 ó 600 e interfacultades de 1.300 compañeros discutiendo cómo avanzar para ganar la lucha por salario, llegando incluso a hacer tomas efectivas de varias facultades.

Qué pasó en el medio y por qué hoy la participación es tan baja, es algo sobre lo que debemos sacar conclusiones para volver a poner a un movimiento estudiantil masivo y combativo en las calles.

La FUBA sigue sin abrir las puertas al movimiento estudiantil

A pesar de que en líneas generales recién se empieza a hacer la experiencia con el gobierno K y la confianza en él es lo que predomina, la baja participación en el proceso por parte del movimiento estudiantil universitario también tiene otras razones. No podemos dejar de destacar que hace dos años la participación era masiva, el gobierno nacional era el mismo e incluso tenía menos desgaste que hoy. Es por eso que tenemos que pensar qué se hizo y se dejó de hacer por parte de las conducciones estudiantiles, que no se dieron una política para construir una vanguardia organizada más permanente.

Venimos marcando desde hace varios años, y sobre todo a partir del proceso del 2005, cuando se combinó una gran lucha salarial universitaria con la pelea por la derrota de la LES encabezada por el Comahue, que la Federación no abría canales de participación para el movimiento estudiantil. Sosteníamos desde entonces que si la FUBA no empezaba a funcionar con mecanismos de tipo asambleario (como se hace en Sociales, por ejemplo) todo el activismo que surgiera de los distintos procesos se disolvería, al no tener un lugar donde organizarse. Como gremio estudiantil la Federación debía cumplir ese papel, y en algún momento dio ciertos pasos, cuando se impulsaron, principalmente desde las federaciones de Buenos Aires, Comahue y el activismo de Córdoba, los Congresos Nacionales contra la LES.

A partir del ingreso de la CEPA a la conducción y su rechazo abierto a los espacios de debate democrático y abiertos (son siempre proclives a espacios donde sólo discutan las conducciones), la Federación cambió su orientación, no coordinó ningún tipo de congresos ni plenarios abiertos y todo pasó a discutirse entre cuatro paredes. Esto se vio más claramente cuando en 2005 la FUBA y la FULP reventaron el Congreso contra la LES en Derecho, rompiéndolo en el medio de su desarrollo y sin volver a llamar a un espacio similar.

En el 2006, en todo el segundo cuatrimestre no se llamó a ninguna asamblea interfacultades en el marco de la lucha por la democratización. Inclusive, cuando la CEPA y el MST querían votar a Buzzi como rector, no se quiso sacar un balance de esa orientación de manera abierta, y la conducción de la Federación se negó a hacer votar el programa de lucha para la democratización en el propio congreso de la FUBA, negando ya cualquier tipo de discusión abierta y de cara al movimiento estudiantil. El programa que mantuvo la conducción para la lucha del año pasado no se votó en ningún lado; sólo se consensuó en la presidencia de la FUBA.

Estos dos años de no impulsar espacios abiertos de participación condujeron a que se esfume el activismo que fue impulsando las luchas y que hoy casi no tengamos activismo militante en la UBA que exceda a las propias corrientes políticas.

Cómo seguir la lucha

Para poder construir un movimiento estudiantil combativo tenemos que poner sobre la mesa dos cuestiones: para qué luchamos y cómo lo hacemos. Hoy el objetivo más inmediato es torcerle el brazo al gobierno en su política de hambrear a los docentes y al conjunto de los trabajadores, y nuestro eje tiene que ser el más comprometido apoyo a la lucha docente, encabezada por Santa Cruz y Neuquén. Hay que jugarse por el fondo de huelga y coordinar una lucha nacional que desborde a la burocracia de Yasky y la CTA y enfrente al gobierno K. Es en este marco que lucharemos por la satisfacción de los reclamos estudiantiles y universitarios.

Pero también es una tarea primordial empezar a marcar otro camino para la construcción del movimiento estudiantil. Para nosotros, la discusión cerrada entre conducciones no fomenta la participación del movimiento estudiantil, y por ende va en contra de masificar el proceso. Estos dos años de experiencia tienen que servir para cambiar la forma de construir los gremios estudiantiles, so pena de seguir abriendo la brecha entre la masa estudiantil y sus conducciones sindicales. Sostenemos que la FUBA debe empezar a funcionar en base a asambleas abiertas de una vez por todas, sean masivas o no, que sirvan para organizar de conjunto la lucha de la vanguardia de la UBA y empiecen a construirse como punto de referencia del activismo de la universidad en su conjunto. Es una buena oportunidad si el 2 de mayo se hace un acto en Medicina, a un año de la patoteada de APUBA, y transformar ese evento en una asamblea interfacultades, tal como votó la asamblea de Sociales. Si desde las conducciones de los centros y la Federación fomentamos estos mecanismos de participación, empezaremos a construir los cimientos para poner de nuevo un movimiento estudiantil masivo en las calles con el objetivo de derrotar la política del gobierno nacional y de las camarillas universitarias, y unirse junto a los trabajadores y el pueblo.