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Segunda vuelta
en Francia, el 6 de mayo
Sarko versus Ségo...
el policía malo y el policía bueno
Por
Claudio
Testa
De la redacción de Socialismo o Barbarie
El artículo de
Flor Beltrán, nuestra corresponsal en París, analiza los elementos
presentes de polarización social y política. Pero, como
siempre sucede, esta polarización se refleja muy
distorsionadamente en la esfera electoral. Sarko produce
legítimamente una polarización a la derecha que atrae a un
sector del electorado. Por su parte, Ségo es presentada
como un polo “de izquierda” frente a Sarko. Pero sólo
las buenas intenciones (e ilusiones) de un sector importante
del electorado –que la votó por el clásico mecanismo del
“mal menor” frente a Sarkozy– le dan esa apariencia.
El carácter
de los candidatos y partidos no lo determinan ni las
ilusiones, ni las intenciones de sus votantes. Lo determinan
su carácter de clase y su programa. El PS francés
hace mucho que dejó de ser un “partido obrero
reformista”. Por su carácter de clase, es un partido directo
del capital imperialista francés. En cuanto a su
programa, las únicas “reformas” que hizo desde 1981,
cuando ejerció intermitentemente el poder con Mitterrand y
luego con Jospin, son las contrarreformas neoliberales,
terreno en el cual compitió con e incluso superó a la
“derecha”. Así fue, por ejemplo, en el campo
fundamental de las privatizaciones.
El PS
es algo
más que el clásico “reformismo sin reformas”: es
pseudo-reformismo con contrarreformas neoliberales.
La diferencia con la “derecha” es que las presenta
pintadas de rosa y no de negro, y tiende más a aplicarlas
por “cuotas” en vez de dosis de shock.
Por ejemplo, el récord
de sectores privatizados lo sigue teniendo el PS, que lo
ganó cuando Jospin gobernaba junto con el PCF y los Verdes.
Ahora, cuando la gran patronal francesa exige una nueva
embestida neoliberal, las consignas de Ségo son las de
“rehabilitar las ganancias” y “reconciliar a los
franceses y las empresas”... o seguir en ese camino de
privatizar y mercantilizar todo...
Sarko y Ségo,
campeones de la Constitución neoliberal europea
Y no se trata sólo
de las privatizaciones. Tanto Sarko como Ségo (al igual que
Bayrou) fueron fervorosos defensores del proyecto de
“Constitución Europea”, rechazado por la mayoría del
pueblo francés en el referéndum del 2005, y que imponía los
lineamientos neoliberales más salvajes.
Es por eso que
desde la Unión Europea se han celebrado tanto los
resultados de estas elecciones, porque se interpretan como
una “vuelta al redil” de la UE, después del aplastante
“No” del 2005.
“La
Comisión Europea –informaba Europa Press al otro día
de la elecciones– manifestó hoy su «satisfacción» por
el resultado de la primera vuelta. Celebró que los tres
candidatos más votados –Nicolas Sarkozy, Ségolène Royal
y François Bayrou– representen a «fuerzas pro europeas»
que votaron afirmativamente en el referéndum galo sobre la
Constitución. El presidente de la Comisión Europea, José
Manuel Barroso,
encuentra que «es una buena señal que los tres candidatos
que han tenido el mejor resultado representen fuerzas pro
europeas».”
La represión
racista a los jóvenes y la población de origen inmigrante
Pero, contra lo
que podría creerse, no hay tampoco diferencias de fondo en
otro tema crucial: el racismo antiinmigrante, el tratamiento
represivo a la juventud de los suburbios, la “seguridad”,
etc.
En ese tema,
Sarko es conocido por sus exabruptos racistas, como la de
llamar “canalla” (“racaille”) a la población
y la juventud de los suburbios provenientes de la emigración:
una basura que prometió barrer de las calles con los
camiones-tanque que lanzan chorros de agua.
Por supuesto, Ségolène
Royal tiene modales más finos, más vendedores para su
clientela “de izquierda” (el negocio de Sarko, en
cambio, es el de ganar la clientela del “facho” Le Pen).
Pero el programa de Ségo en relación ese tema es tan
brutalmente represivo como el de Sarko.
Propone “crear
una nueva policía de barrio”... por supuesto no para los
barrios de los ricos, sino para dar palos a los miserables
de los suburbios. A partir de allí, desde cada comisaría
se desarrollarían “brigadas de menores” encargadas de
la represión a los chicos. Los más recalcitrantes serían
enviados a “centros educativos (???) reforzados con un
encuadramiento militar” (¡textual!) [1]. Como Ségolène
es de “izquierda”, queda mejor decir esto que hablar de
campos de concentración para chicos árabes o negros, como
haría el bruto de Sarko.
¿Votar por
el mal menor, por Ségo contra Sarko?
En resumen:
no se trata sólo de que son candidatos igualmente burgueses.
En las últimas elecciones venezolanas, por ejemplo, aunque
Chávez se diga “socialista”, su candidatura era tan
burguesa como la de Rosales. Pero, a partir de allí,
representaban proyectos capitalistas muy distintos.
No es ése el
caso de Sarko y Ségo. Hace falta un microscopio para
distinguir diferencias que vayan más allá de los modales
necesarios para atraer sus distintas clientelas electorales.
Sarko y Ségo son como el policía malo y el policía
bueno, que tienen los mismos propósitos y que obedecen
a los mismos jefes.
Todo esto es
fundamental en relación con la segunda vuelta. No había
terminado el escrutinio en la noche del domingo cuando ya todos
los candidatos a la izquierda del PS llamaban a votar por Ségolêne
contra Sarkosy.
Esto es
lógico
en los formaciones capituladoras al PS, como la de Bové, el
PCF y los Verdes. Pero en relación a Besancenot, de la LCR,
y Arlette Laguillier, de LO, se hace más contradictorio con
sus campañas, uno de cuyos ejes fue insistir que frente a
Sarko la candidata del PS no era opción, porque estaba
igualmente con el capitalismo liberal. ¡Pero ahora resulta
que no es tan así, y que para derrotar a la derecha hay que votar a Ségolène!
No pensamos que
el voto en sí sea una cuestión de principios. Pero aunque
sea “táctico”, es de inmensa importancia.
Excepcionalmente, como por ejemplo, en la última elección
presidencial de Venezuela, defendimos, contra posiciones
sectarias, que podía ser correcto plantear un voto crítico
por Chávez al tiempo que se lo denunciaba políticamente.
Sin embargo, entre Venezuela y Francia, Chávez y Ségolène,
evidentemente hay enormes diferencias. Además de las que
apuntamos antes, es también evidente que existe una relación
completamente distinta de ambos con las masas obreras y
populares e, incluso, con la vanguardia.
Pero, más en
general, en el terreno de las elecciones burgueses, se
plantea mundialmente la necesidad de hacer frente a la trampa usual del
voto por el “mal menor” y el “voto útil”. La LCR
pertenece a una corriente internacional que se ha
caracterizado por ceder con la mayor facilidad a esas
presiones (recordemos que en la misma Francia la elección
pasada llamó a votar nada menos que por Chirac!!). Por su
parte, LO esta vez cambió su posición tradicional,
al apoyar a Ségo.
El argumento
principal de LO para justificar este cambio sin precedentes
apunta a la presión de la vanguardia. Entre el
activismo obrero y juvenil ha prendido la consigna: “¡Cualquiera
menos Sarko!” Por otra parte, las primeras encuestas
presentan a Sarko y Ségo casi igualados (51% y 49%,
respectivamente). Evidentemente, LO no quiere jugar con la
posibilidad de ser recriminado en la vanguardia si Sarko
resulta elegido por algunas décimas.
Pero
cualesquiera sean las justificaciones (que no compartimos),
el hecho es que, además, el apoyo a Ségolène, tanto de LO
como de la LCR, no sólo fue instantáneo, sino incondicional.
Ségolène, con
su flanco izquierdo así cubierto gratuitamente, viró
con todo a la derecha. Inició negociaciones con
Bayrou y su partido, la UDF, con la perspectiva de un
gobierno de coalición con esa agrupación de
centro-derecha, si la apoya en la segunda vuelta.
Por su parte,
Bayrou, actuando con más “muñeca” que las corrientes a
la izquierda del PS, no anunció inmediatamente ningún
apoyo, sino que puso a negociar con Ségolène... y, por las
dudas, también con Sarko.
Ante esos
hechos, la LCR y el PCF salieron a los medios a quejarse
amargamente: ambos “denuncian las «maniobras» de
François Bayrou y temen que la candidata socialista ceda,
formando un gobierno con ministros de la UDF... «La batalla
para derrotar a Sarkozy implica el rechazo a gobernar con
quienes fueron sus cómplices durante años», subraya la
LCR...” [2]
¿Pero qué
esperaban? ¿Que el apoyo de la LCR, del PCF y de Bové iba
a hacer “girar a la izquierda” a Ségolène y al PS?
Notas:
1.-
Zaïre Djaouane, “Ségolène Royal, l’immigration et les
banlieues”, afrik.com, 12-2-07.
2.-
“La LCR et le PCF dénoncent les «manoeuvres» de François
Bayrou”, Reuters, 25-4-07.
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