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Francia:
primera vuelta de las presidenciales
Elecciones en tiempos de crisis social
Por Flor Beltrán
Corresponsal en Francia de Socialismo o Barbarie
En
mucho tiempo no se habían visto colas en las mesas de
votación como este domingo 22. La gente llegaba en masa a
votar. Hasta venían los jóvenes árabes, negros y latinos
de los barrios de los suburbios. Muchos de ellos votaban por
primera vez. Algunos nos decían: “Por una vez tenemos
derecho de dar nuestra opinión”.
Esto
que veíamos por la mañana se expresó por la tarde en los
datos de concurrencia a las urnas: la participación había
sido del 84,6%, la mayor en la
historia de la V República. Esto es mucho más notable
teniendo en cuenta que la abstención electoral venía
en aumento elección tras elección.
Al
mismo tiempo, esto chocaba con otro dato importante. En vísperas
de la votación, el número
de indecisos –según las encuestas, casi
un 30%– también era un
récord histórico.
Las
elecciones bajo el régimen capitalista son un reflejo de la situación política y social. Pero un reflejo cada
más relativo y distorsionado. Entre otros factores, el
peso de los medios, especialmente de la TV, tiende a
convertir las votaciones a algo parecido a una elección
entre la Coca-Cola o la Pepsi-Cola, con ventajas para quien
ponga más millones en la campaña publicitaria.
Sin
embargo, con todas sus distorsiones, ambos primeros datos
–récord de concurrencia
y récord de indecisos–
tienen que ver con una situación, por un lado, de crisis
social, gran descontento y polarización de las luchas
sociales (con importantes luchas obreras en medio de las
elecciones, que fueron precedidas por el estallido
estudiantil del año pasado). Por otro lado, y al mismo
tiempo, hay una situación de crisis
de representación política. Como decíamos en un artículo
anterior, “se presenta un desfase entre la sociedad y la
representación política”.[1]
Esto
último se venía expresando en una creciente abstención.
Si eso se revirtió esta vez, no es porque la gente haya
recobrado la fe en los principales candidatos. Más bien es
la expresión de disconformidad y exasperación de los
trabajadores y las clases medias. Es el producto de la
crisis social, del desempleo de masas, de los
contratos-basura para los jóvenes, del aumento del costo de
la vida, de la discriminación de los no blancos y de los
pobres, de la convicción en la mayoría de la sociedad de
que se vive cada vez peor. Es como si hubieran visto la
oportunidad de expresar
eso en la urnas. Pero, al mismo tiempo, no significa que
la gente haya vuelto a creer en los políticos que vota. De
allí la cantidad de indecisos hasta horas antes del
domingo, y de que muchos, además, hayan votado “en contra
de” alguno, más que “a favor de” otro.
Este
profundo descontento
social se polariza:
por ahora, se vuelca tanto hacia
a la derecha –con temas como el racismo antiinmigrante,
la "inseguridad" y el “orgullo nacional”–, como
hacia la izquierda, con las oleadas de movilizaciones y
luchas de los trabajadores y estudiantes, las rebeliones en
los barrios pobres provenientes de la inmigración, las
luchas de los sin papeles y la radicalización de la
juventud, rasgos que vienen desde hace tiempo. Todo esto
también marcó los resultados.
Los resultados
Nicolas Sarkozy (“Sarko”),
de la derecha conservadora, obtuvo el 31,11% de los votos
(que es el 25% de los inscriptos en el padrón), mientras
que Ségolène Royal
(“Ségo”), del Partido Socialista, se situó en
segundo lugar con el 25,84% de los votos.
A
pesar del aumento del numero de electores, la derecha no
tuvo más votos que en la elección presidencial de 2002.
Por su parte, el PS se recuperó de la catástrofe de 2002,
pero no aumentó tampoco sustancialmente su número de
electores. Recordemos que el gobierno del primer ministro
socialista Jospin (1997-2002) tuvo una política neoliberal
que los franceses repudiaron en las elecciones
presidenciales de ese año.
El
candidato “centrista” Bayrou
fue quien más aprovechó el aumento de votantes, con 18,57%
(había logrado sólo un 6,84% en 1992). En muchos aspectos,
Bayrou se presentó a la izquierda de Ségo y el PS.
Otra
novedad fue la caída
de los votos de Le Pen, candidato de extrema derecha, a
poco más de un 10%. Le Pen tiene una parte del electorado
fiel, que siempre lo vota y que es más o menos el mismo
desde hace años. Pero la enorme participación hizo bajar
su porcentaje. Además, Sarko le arrancó votos a Le Pen,
con provocaciones racistas contra los inmigrantes y con
discursos nacionalistas sobre “el orgullo de ser francés”.
La votación a la izquierda del PS
En
esta franja, hubo dos hechos importantes y relacionados, que
también expresaron la “polarización”, pero aquí
volcada hacia la izquierda.
Uno,
que Olivier
Besancenot de la Liga Comunista Revolucionaria, logró el
porcentaje más alto, de 4,08%, que representa casi
1.500.000 votos. Esta votación, sumada a la de Arlette
Laguiller de Lutte Ouvrière y de Gérard
Schivardi del
Parti des Travailleurs, lleva
casi al 6% la votación de los candidatos trotskistas.
El
otro hecho, ha sido el fracaso
total de las candidaturas “antineoliberales”, las de
José Bové, Marie-George Buffet
(Partido Comunista) y Dominique Voynet
(Verdes). La gran mayoría de los votantes a la izquierda
del PS no quiso saber nada con estos “amplios” anti-neoliberales,
que rechazan el “sectarismo” anticapitalista de los
trotskistas... pero que se distinguen muy poco de Ségolène
y el PS.
Al
revés de lo que pensaban los “antineoliberales”, la
importante minoría que votó a la izquierda del PS, lo hizo
por el candidato que veía como el
más radical y anticapitalista, no por el “más
amplio” y “rosado”. ¡Este sector no quieren saber más
nada con el PS, ni con sus pequeños satélites a su
izquierda! ¿Para qué, además, habrían de votar por Bové
o Buffet y no directamente por Ségolène? ¿Por qué votar
a las fotocopias y no al original?
Dentro
de este el fracaso de los “antineoliberales” furgones de
cola del PS hubo dos hechos destacables
El
primero es la bancarrota
electoral del Partido Comunista. Es un hecho
histórico. El PCF en 1944 había logrado el 29%. En
esta elección cayó
al 1,93 %. El PCF –que desde hace largos años viene
en decadencia– conserva sin embargo un enorme aparato, con
decenas de alcaldías y sobre todo de dirigentes sindicales
ultra burócratas enquistados en la CGT, que actúan para
frenar, dividir y derrotar las luchas obreras.
El
segundo hecho importante es el
fracaso de José Bové, líder campesino y “altermundista”,
promocionado mundialmente por las corrientes estilo Le
Monde diplomatique, que proponen otro capitalismo,
distinto del neoliberal. La campaña de Bové combinó los
paternales consejos a Ségolène, con el repertorio
autonomista antipartido... naturalmente dirigido contra el
trotskismo, no contra el PS.
Los
votos de Besancenot capitalizaron la radicalización
producto de estos últimos años de luchas, como las huelgas
y movilizaciones victoriosas contra el CPE (Contrato Primer
Empleo), con el que el actual gobierno quería precarizar aún
más a los jóvenes franceses. Capitalizó especialmente la politización de un amplio sector juvenil de liceístas, que
ahora discuten no solamente cómo luchar por un empleo
digno, sino también el socialismo, el porqué de la derrota
del comunismo, etc.
Besancenot
hizo una campaña centrada
en las luchas de los trabajadores, en momentos en que se
daban huelgas importantes. También habló de los problemas
de los jóvenes, de los inmigrantes, de las mujeres, de los
ancianos. Eso le atrajo gran parte de las adhesiones y lo ha
convertido en una figura probablemente más popular que la
cantidad de votos que obtuvo.
Esta
“radicalización” de su campaña fue facilitada porque
el ala derecha de la LCR (aproximadamente un 30% de la
organización) corrió detrás de la candidatura de Bové,
suponiendo seguramente que por ser “más amplia” y no
“sectaria” ni “obrerista” sacaría más votos.
Pero,
al mismo tiempo, Besancenot reflejó
todas las limitaciones de su corriente. Él mismo lo
resume, en un comunicado emitido la noche del domingo 22.
Allí definió su campaña como centrada en la "redistribución
de la riqueza". El socialismo –única forma de
“distribuir la riqueza”– prácticamente no
estuvo presente a lo largo de ella.
Nota:
1.
“Huelgas con elecciones presidenciales”, Socialismo
o Barbarie, periódico, 29/03/07: www.socialismo-o-barbarie.org/europa/070401_a_francia_elecciones1.htm
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