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Hospital
Francés
¿Quiénes
defendieron la estatización?
El Hospital
Francés acaba de pasar a la órbita del PAMI, con lo
que pasa a formar parte del sistema estatal de salud. Algunos creen
–ayudados por la cháchara oficialista y los medios– que
es porque el gobierno de Kirchner tiene vocación de
reestatizar sectores de la actividad privada. Como el
problema de la salud pública es uno de los más acuciantes
en la ciudad de Buenos Aires y en el país, queremos aclarar
las cosas.
Cuando
estalló la crisis en el Francés, el hospital fue intervenido
por un dirigente muy cercano a Alberto
Fernández. La intervención sólo
hizo desastres contra la atención a los afiliados y
contra los trabajadores, que debieron emprender una dura
lucha en defensa de la fuente de trabajo y para cobrar
sueldos atrasados. Fue en esa lucha que los trabajadores
fueron agredidos por
la patota mandada por la intervención y encabezada por
el hombre de la foto con Kirchner, “Tuta” Muhamad,
barrabrava de Chacarita, ñoqui de la Ciudad y mano de obra para trabajos sucios del gobierno.
Si el Francés
logró salir de una crisis casi terminal fue
gracias a la resistencia de los trabajadores, no al gobierno
que los patoteó. Fue gracias a la
claridad y firmeza de los trabajadores en plantear que
la única salida viable era la estatización, contra las
declaraciones públicas de Alberto Fernández, que salió a defender a su secuaz de la
intervención y a repetir una y otra vez que “no vamos a estatizar el hospital”. El gobierno se
vio obligado a hacerlo contra
su voluntad expresa y presionado por la fuerza de la
movilización de los compañeros.
Y en esa
pelea, el nuevo MAS
aportó su grano de arena: defendiendo
en cada asamblea la postura de la estatización con control
de los trabajadores –cuando ni siquiera otras
corrientes de izquierda se animaban a plantearla–; acompañando
con sus militantes y con sus dirigentes, en primer lugar el
“Chino” Heberling, todas y cada una de las marchas
de los trabajadores en lucha;
inundando Buenos Aires con afiches
y pintadas de difusión y defensa de la causa de los
compañeros.
Ni
el gobierno nacional –cuyo ministro de Salud y hoy
primer candidato de Filmus, Ginés González García, llamó
“terroristas” a los trabajadores del Garrahan que defendían
su salario y el buen funcionamiento del hospital–, ni
el gobierno de Telerman –que derrocha el dinero público
en plazas y obras para los turistas, pero asfixia por falta
de medios a los hospitales porteños–, pueden ser jamás
garantía de defensa de la salud pública. Sólo
la acción de los trabajadores está verdaderamente
interesada en sostener un servicio básico para toda la
comunidad, sin compromisos ni intereses espurios. El
nuevo MAS, entonces, ahora y siempre, estará en la primera
fila de su lucha.
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