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Las
minorías, los votos y su lucha
Se
lanzó la campaña
por el matrimonio homosexual
Por
Manuel Riveiro y César Rojas
Agrupación
Carne Clasista - Contra la opresión sexual y social
Como
lanzamiento de la campaña por el matrimonio homosexual, el
15 de febrero la Federación Argentina LGBT (lesbianas, gays,
bisexuales y trans) junto con María José Lubertino,
presidenta del INADI (Instituto Nacional contra la
Discriminación), Marta Maffei, diputada por el ARI, y
Eduardo Di Pollina, diputado del PS, presentaron un recurso
de amparo de anticonstitucionalidad por la negativa de
otorgarles matrimonio a María Rachid y Claudia Castro, las
dirigentes de La Fulana, agrupación de lesbianas y
mujeres bisexuales, que preside la Federación. Se basan
para esto en el derecho a formar familia y a la no
discriminación, pautados en la Constitución y los tratados
internacionales que ésta suscribe. Entre los antecedentes
de esta campaña, se cuenta con la Ley de Unión Civil en la
Ciudad de Buenos Aires, sancionada en el 2002, y el proyecto
de ley de la Unión Civil Nacional, presentado por la
Comunidad Homosexual Argentina en el 2004.[1]
El
voto
La
campaña por el matrimonio homosexual encaja en la política
“progresista” de derechos humanos del gobierno de
Kirchner y tiene como referente inmediato la política del
gobierno español de Rodríguez Zapatero en materia de minorías
sexuales. Recordemos que la política de derechos humanos
fue el caballito de batalla del gobierno K en la reabsorción
de la crisis de legitimidad producto del “Argentinazo”,
y a través de la cual logró cooptar a sectores importantes
de los movimientos piqueteros, de mujeres y de minorías.
La
Campaña por el matrimonio (que equipara derechos como
adopción, herencia y beneficios sociales) se lanza en un año
electoral. Sus organizadores buscan claramente venderla como
un “caza votos” progresista, esperando que el gobierno
en su conjunto (toda la justicia y el Congreso K, e incluso
la pingüina candidata) la tomen como parte de la plataforma
electoral.
Tras
la crisis en la política del gobierno en materia de
derechos humanos (generada por la desaparición de López y
el secuestro de Gerez), no es de extrañar que el gobierno busque
reubicarse mediante iniciativas progres que recompongan
su deshilachado “perfil democrático” frente a los
votantes y las encuestas de opinión. A su vez, para las
organizaciones reformistas impulsoras del matrimonio, el año
pasado al menos un sector del gobierno hizo un claro gesto
de aprobación cuando el ministro Fernández manifestó como
“viable en la Argentina la posibilidad del matrimonio
homosexual” ante la visita del activista gay Pedro Zerolo
(candidato y orgánico colaborador del gobierno de
Zapatero). Estos elementos permiten pensar que la Campaña
puede terminar en una cooperativa transversal entre los que
buscan el matrimonio homosexual y los que buscan el voto
progre en el país.
La
lucha
Como
sostuvimos el año pasado en el debate realizado por Carne
Clasista sobre la Unión Civil con La Fulana y la
CHA, como parte de la pelea por los derechos democráticos,
está bien luchar por la igualdad de derechos de las parejas
no heterosexuales y en un sentido esta reforma sería un
avance en conseguir la igualdad legal para las minorías
sexuales. Pero el problema es que no podemos luchar por
estos derechos de la mano del gobierno, que sostiene la
situación de la superexplotación de los trabajadores, que
ya anunció junto con la burocracia sindical
que va a ponerle un techo a los justos reclamos
salariales hoy planteados y que además es el responsable de
la desaparición del compañero López. Kirchner es el
garante político de este orden de desigualdad social,
clasista, donde siempre busca, de la forma que sea, mantener
y consolidar el poder de los grandes capitalistas.
Esto
tiene su importancia, ya que cambiando la letra de la ley
no se termina con la opresión (en este caso de
las minorías sexuales), porque la ley no garantiza que esos
derechos se transformen en conquistas ni que se realicen
plenamente, porque su ejecución cae en manos de un gobierno
que es contrario a las mayorías explotadas y oprimidas,
donde se encuentran las minorías sexuales por su condición.
Creemos
que sólo con nuestra organización y movilización, en
alianza con el movimiento de mujeres y el resto de los
explotados y oprimidos, podemos arrancar triunfos duraderos
que sean bases sólidas para nuevas conquistas bajo el
gobierno de Kirchner en particular y estos gobiernos
capitalistas en general.
Separar
la lucha por los derechos democráticos de las minorías de
la lucha del conjunto de reivindicaciones de los
trabajadores y el pueblo lleva a la lucha por la conquista
de los derechos de un pequeño grupo social, cuyo único
problema es que no tienen “esos” derechos (y sí claro,
todo el resto). La única garantía de que esos derechos se
puedan hacer efectivos para el conjunto de la sociedad, es luchar
por el conjunto de condiciones sociales que los posibiliten.
Sin trabajo y un salario digno, sin derecho a la vivienda,
sin acceso a la salud y a la educación, el matrimonio
homosexual se convierte en un derecho para una minoría
privilegiada, que es lo único que en materia de minorías
sexuales el gobierno de Kirchner quiere y puede aceptar.
Notas:
1.
Para más información sobre las diferencias entre unión
civil y matrimonio homosexual y sobre el tema general,
consultar “Opresión sexual, unión civil y la perspectiva
socialista” en el segundo boletín de Carne Clasista.
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