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Brasil
Un
“plan de crecimiento”…
de las ganancias capitalistas
El
22 de enero Lula anunció el Plan de Aceleración del
Crecimiento (PAC), con luces y fuegos de artificio, como si
en ese plano fuera capaz de hacer entrar al país en un
ciclo de crecimiento económico. Vale recordar que nuestro
país ha tenido uno de los más bajos índices de
crecimiento de toda América latina en los últimos años.
En realidad, el PAC no trae ninguna novedad en relación a
su primer mandato: ganancia para la gran burguesía y
miseria para los trabajadores en general y para los públicos
en especial, que con el PAC tendrán un congelamiento
salarial por 10 años.
Con
la mentira de hacer crecer el país, el gobierno de Lula está
preparando una fuerte oleada de privatizaciones vía las
Sociedades Público-Privadas.
Lula,
a través del PAC, anuncia una gigantesca inversión en
infraestructura que posibilitaría aumentar las
exportaciones, garantizando exención de impuestos a las
empresas de sectores como maquinarias, construcción civil y
equipamientos, lo que significa millones de reales por año
que podrían ser invertidos en salud y educación, por
ejemplo. O sea, el PAC se propone eliminar los “cuellos de
botella” de la estructura del transporte y disminuir el
costo de producción de los empresarios.
Como
en otras ocasiones, Lula actúa con la lógica burguesa y al
servicio del gran capital: aumentar el crecimiento de la
economía apoyando a las empresas y sus patrones en
detrimento de los trabajadores, exactamente como hizo
Fernando Henrique Cardoso en sus ocho años de gobierno.
Esta
política tiene dos problemas centrales. Primero, que el
crecimiento de la economía, si ocurriera, no significa de
ninguna forma mejoría de las condiciones de vida de los
trabajadores y del empleo, ya que la ociosidad productiva en
la industria es significativa. En segundo lugar, como ha
quedado demostrado con las diversas tentativas de
crecimiento vía la iniciativa privada, en los últimos 20 años
el crecimiento de la economía ha sido irrisorio.
Si
para la burguesía el PAC es generoso, para los trabajadores
representa un ataque más del gobierno de Lula y de los
patrones. Si el gobierno va a “meter mano” a los
impuestos de las empresas está claro que va a compensar aún
más con el ataque al ingreso de los trabajadores públicos
y los jubilados/pensionados. Según el PAC, entre 2008 y
2023, el reajuste del salario mínimo será realizado en
base al crecimiento del PBI más la inflación del año.
O
sea, en el 2008 el reajuste del salario mínimo sería menos
del 3%. Utilizando esa regla, al final de estos quince años,
el mínimo sería en verdad un salario totalmente
insuficiente, empeorando mucho una situación que ya es
terrible.
Para
los trabajadores del servicio público la situación no es
mejor. El PAC propone que los reajustes salariales no
superen el 1,5% descontada la inflación.
Si
fuese verdad que el congelamiento salarial lleva al
crecimiento de la economía, habríamos tenido un
crecimiento vertiginoso durante los años 90, ya que la
clase trabajadora sufrió un brutal deterioro salarial
durante ese período. La realidad muestra lo contrario, que
el aumento vertiginoso fue de las ganancias de las empresas,
en cuanto que los propios economistas burgueses califican a
la década del 90 como la “década perdida”.
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