|
Brasil:
organizar la resistencia de los trabajadores
Todos
a las calles contra las reformas de Lula
Praxis
(Corriente marxista revolucionaria del P-Sol)
Tras
su reelección, Lula busca imponer las reformas antiobreras
y de cuño neoliberal que no logró hacer pasar antes. Para
ello cuenta con el apoyo de la burguesía brasileña, a la
que Lula quiere beneficiar con el “Plan de Aceleración
del Crecimiento”. Publicamos un análisis de los compañeros
de Praxis, que son parte de la corriente Socialismo o
Barbarie Internacional.
El
segundo mandato de Lula comenzó bastante diferente al
primero. Desde el punto de vista superestructural, Lula
inicia su segundo mandato fortalecido por el apoyo de gran
parte de los gobernadores y por la adhesión de las alas más
importantes del PMDB (Partido del Movimiento Democrático
Brasileño).
Aprovechando
ese fortalecimiento, es muy probable que el gobierno de Lula
intente pasar a la ofensiva e imponer las reformas de cuño
neoliberal que no consiguió en el primer mandato, debido a
la crisis del mensalão.[1]
Están
amenazados derechos conquistados a duras penas por los
trabajadores: vacaciones, aguinaldo, derecho de huelga y
jubilación.
Lula
intentará aprobar una nueva reforma del sistema
previsional, que aumentará la edad mínima de la
jubilación a 65 años. Pero, a su vez, la reforma
sindical, si es aprobada, dará superpoderes a los burócratas
de las centrales sindicales –principalmente a la CUT y a
Fuerza Sindical– para pasar por encima de los trabajadores
y hacer cualquier acuerdo que lesione sus derechos. Se
volverá un crimen hacer un piquete y penarán con multas a
los sindicatos que hagan huelgas “ilegales”.
La
reforma laboral intentará transformar el costo de la
producción para facilitar la competitividad de las empresas
en el mercado internacional.
En
realidad, la reforma laboral ya comenzó con la aprobación
de los “super-simples” [2] (lamentablemente con el voto
de los diputados del P-SOL), que limita el poder de
fiscalización del Estado sobre las empresas chicas. En la
práctica, si los dueños de esas empresas no cumplieran con
los trabajadores, no les pasaría nada.
A
diferencia de la reforma previsional de 2003, que se
restringió básicamente a los trabajadores del sector público,
las reformas que están en agenda involucran al conjunto
de los trabajadores. Por esa razón, existe en el gobierno
de Lula cierta crisis sobre cómo hacer la reforma: de una
sola vez o en forma fragmentada. Independientemente de qué
táctica adopte el gobierno para con los trabajadores, a éstos
sólo les queda autoorganizarse en forma independiente,
unitaria y por la base para derrotar definitivamente esas
medidas antiobreras de Lula.
Contrariando
la tradición popular de que el año en Brasil comienza
después del carnaval, la vida política ya está a pleno.
En
menos de 15 días tuvimos tres acontecimientos de cierta
importancia. Primero, el accidente en la obra de construcción
de la línea 4 del subte de San Pablo dejó en claro adónde
lleva la política implementada por el gobierno estatal del
PSDB (Partido Social Demócrata Brasileño) y que cuenta con
el apoyo de Lula, de las llamadas PPP (Parcerias Público-Privadas).[3]
El
accidente, que tuvo siete víctimas y destruyó una decena
de casas, enterró también el mito de la eficiencia del
sector privado. Inmediatamente Lula anuncia el PAC (Programa
de Aceleración del Crecimiento) que tiene como objetivo
aumentar las ganancias de los grandes grupos empresarios del
país y deteriorar todavía más los salarios de los
trabajadores del sector público y de los trabajadores y
jubilados que reciben el salario mínimo.
Por
último, pero no menos importante, está la elección de la
Cámara de Diputados, donde los tres candidatos presentados
representan el mismo proyecto de país: todos cargan en sus
espaldas la defensa de las medidas antiobreras.
Tanto
Aldo [4] como Chinaglia [5] son defensores del gobierno de
Lula y votaron todas las propuestas de ataque a los
trabajadores. Ahora Gustavo Fruet [6] es candidato de la
oposición de derecha, estando comprometido con la política
que dominó Brasil los últimos 8 años de gobierno de
Fernando Henrique Cardoso.
Tampoco
el llamado “grupo de los 30”, al cual nuestro partido se
integró de forma totalmente equivocada, es una alternativa
real a la política del gobierno y de los patrones, ya que
están presentes figuras que siempre contribuyeron a los
ataques contra los trabajadores.
Ahora
le queda al conjunto del movimiento de los trabajadores y de
la juventud comenzar el calendario de luchas del 2007. Tenemos que desde ya organizar nuestra resistencia,
discutiendo con cada compañero en la fábrica, en la
escuela y en el barrio el significado de los ataques y la
posibilidad de la resistencia.
¡Definitivamente,
2007 no será como el año que pasó!
¡Todos
a las calles!
Notas:
1.
Mensalão:
literalmente, gran mensualidad.
Se llamó así a las grandes coimas mensuales que se pagaban
a los parlamentarios para que votasen las leyes propuestas
por el gobierno. Esto desató un escándalo y una crisis política
en el 2005, y obligó a Lula a sacrificar a varios de sus
principales colaboradores, como Dirceu y Genoino, fundadores
del PT.
2.
La Ley General de la Micro y Pequeña Empresa, aprobada en
el 2006, dispone medidas de flexibilización laboral que son
un primer paso para después generalizarlas al resto de las
empresas.
3.
Parcerias Público-Privadas: ley que regula la asociación
del estado con empresas privadas para llevar adelante
emprendimientos, donde el estado pone la plata, avala créditos
y garantiza la rentabilidad, y los capitalistas se llevan
las ganancias.
4.
Aldo Rebelo, diputado del PCdoB (Partido Comunista do
Brasil). Esta organización, proveniente del maoísmo se
destaca por su corrupción y su apoyo a Lula. Aldo Rebelo ya
ocupó la presidencia de la Cámara, después de que el escándalo
del mensalão hizo caer en el 2005 a la cúpula
petista. Su gestión fue fundamental para “enterrar” esa
espinosa cuestión.
5.
Arlindo Chinaglia, diputado del PT del Estado de San Pablo,
que también compite por la presidencia de Diputados.
6.
Gustavo Fruet, tercer competidor por la dirección de
Diputados, pertenece al PSDB (Partido da Social Democracia
Brasileira), que junto con el PFL (Partido da Frente
Liberal) sostuvo la candidatura del derechista Geraldo
Alckmin en las recientes elecciones presidenciales.
|