Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 97, 22/02/07
 

 

 

 

 

 

Para romper el techo salarial y la esclavitud laboral, prepararse para luchar

Pliego de reclamos y paritarios
electos en asambleas

Desde el año pasado han retornado las “paritarias”. Es decir, aquellas reuniones institucionales tripartitas (gobierno, empresarios y sindicatos) alrededor de las cuales cada tanto tiempo (en general, anualmente) se pactan salarios y condiciones de trabajo para cada rama de la industria y gremio en particular. Esto tendría la ventaja –en principio– de establecer un ámbito de conjunto (superando la fragmentación de cada lugar de trabajo) para una mejor negociación de las condiciones en las cuales los trabajadores desarrollarán su actividad en el próximo período. Podría –apoyándose en la democracia de bases– ser un punto de referencia para imponerle mejores condiciones a las patronales sobre la base de la lucha. Sin embargo, a todos los efectos prácticos, muchas veces esto no termina siendo así.

¿Por qué? Porque –en la mayoría de los casos– los dirigentes de la CGT y el CTA terminan transformando estas reuniones en ámbitos donde se fijan techos salariales a gusto de empresarios y gobierno garantizando, a la vez, la continuidad de las condiciones de explotación.

¿Pero por qué ocurre que un ámbito que debería permitir negociar en mejores condiciones con los empresarios se transforma en lo contrario?

Sencillo: el problema es que las negociaciones están totalmente en manos de la burocracia, la que –para colmo– al pactar por plazos de tiempo que incluyen cláusulas de “paz social”, terminan poniendo un “corsé” a los reclamos de una manera que impide que afecten la marcha general de los negocios y las ganancias de los capitalistas.

Esto es un grave problema: termina distorsionando la propia paritaria y haciendo de ella un ámbito al servicio de la “normalización” de las condiciones de explotación de los trabajadores.

Prepararse para desbordar a los “dirigentes”

El gobierno K quiere “curarse en salud” de cara a las elecciones: de ninguna manera desea que haya conflictos. Y menos que menos, que los burócratas sean desbordados por las bases. De ahí que hable de que se trataría de una “negociación libre y sin techos” para facilitarle mayores márgenes de maniobras a los dirigentes.

Sin embargo, esta maniobra podría no alcanzar para evitar que se detonen conflictos de magnitud: ahí estuvo el jueves 8/2 el contundente “paro salvaje” de los compañeros de la línea 60, al que se fueron sumando los de la 71, 96, 218, 378, 180, 93, 184, 21, 96, 291, 503, 228, 203, 365 y la 22. Un impresionante parazo que expresó un inédito desborde de la burocracia de la UTA.

Esto podría ser solo la “punta de un iceberg”: por abajo hay multitud de conflictos “moleculares” por pase planta, contra despidos, contra los brutales accidentes de trabajo, por aumentos, etc. Es decir, contra la miseria salarial, la esclavitud laboral y las inhumanas condiciones de trabajo. Esto es generalizado y muestra que podría haber posibilidades de romper el techo salarial y la continuidad de las condiciones de esclavitud laboral desbordando los pactos que quieren firmar el gobierno, la CGT y la CTA.

En síntesis, por delante hay dos grandes tareas: romper el techo salarial que nos quieren imponer. Y junto con esto, dar pasos en la pelea por desmontar las condiciones de esclavitud laboral de los ’90.

Pero para esto NO se puede dejar las negociaciones en manos de los “dirigentes”. Estos están atados por uno y mil lazos al gobierno y a los propios empresarios, y ya se están sentando a negociar sin haber consultado una palabra a las bases trabajadoras.

Frente a esta realidad, no hay otro camino que imponer asambleas por la base, en los lugares de trabajo y votar en ellas el pliego de reclamos y paritarios electos desde abajo. Porque nadie mejor que los compañeros de cada lugar de trabajo para saber cuales son las necesidades y controlar que no haya “avivadas” y que nos “acuesten” en la negociación. El pliego de reclamos –que debe ser igualmente precisado por gremio- podría ordenarse así:

a) Por un básico de $ 2.300 (canasta familiar).

b) Romper el techo salarial entre los privados, en negro y estatales, impulsando para todas las escalas y todas las condiciones de contratación, un aumento general de salarios del 40%. Escala móvil de salario y horas de trabajo.

c) Impulsar los correspondientes aumentos en función de la productividad. Esto mismo requiere la puesta en pie de instancias independientes de control obrero de la producción.

d) Acabar con las condiciones de flexibilización laboral recuperando condiciones de trabajo anteriores: basta de “polivalencia” funcional; basta de tiempos de trabajo “continuos” que liquidan los fines de semana; efectivización y pase a planta de todo el personal; basta de división entre efectivos, tercerizados y contratados. Igual salario por igual tarea.

e) Imponer de la reducción de la jornada laboral a 6 horas sin reducción de salario.

f) Inmediata eliminación del escandaloso impuesto a las ganancias a los trabajadores; lo que además no debe computarse en los aumentos salariales porque ya es dinero que corresponde a los compañeros.