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Para romper el techo salarial y la esclavitud laboral,
prepararse para luchar
Pliego
de reclamos y paritarios
electos en asambleas
Desde
el año pasado han retornado las “paritarias”. Es decir,
aquellas reuniones institucionales tripartitas (gobierno,
empresarios y sindicatos) alrededor de las cuales cada tanto
tiempo (en general, anualmente) se pactan
salarios y condiciones de trabajo para cada rama de la
industria y gremio en particular. Esto tendría la ventaja
–en principio– de establecer un ámbito de conjunto
(superando la fragmentación de cada lugar de trabajo) para
una mejor negociación de las condiciones en las cuales los
trabajadores desarrollarán su actividad en el próximo período.
Podría –apoyándose en la democracia de bases– ser un
punto de referencia para imponerle mejores condiciones a las
patronales sobre la base de la lucha. Sin embargo, a todos
los efectos prácticos, muchas veces esto no termina
siendo así.
¿Por qué? Porque –en la mayoría de
los casos– los dirigentes de la CGT y el CTA terminan
transformando estas reuniones en ámbitos donde se
fijan techos salariales a gusto de empresarios y gobierno
garantizando, a la vez, la continuidad de las condiciones de
explotación.
¿Pero
por qué ocurre que un ámbito que debería permitir
negociar en mejores condiciones con los empresarios se
transforma en lo contrario?
Sencillo:
el problema es que las negociaciones están totalmente en
manos de la burocracia, la que –para colmo– al pactar
por plazos de tiempo que incluyen cláusulas de “paz
social”, terminan poniendo un “corsé” a los
reclamos de una manera que impide que afecten la marcha
general de los negocios y las ganancias de los capitalistas.
Esto
es un grave problema: termina distorsionando la propia
paritaria y haciendo de ella un ámbito al servicio de la
“normalización” de las condiciones de explotación de
los trabajadores.
Prepararse
para desbordar a los “dirigentes”
El
gobierno K quiere “curarse en salud” de cara a las
elecciones: de ninguna manera desea que haya conflictos.
Y menos que menos, que los burócratas sean desbordados por
las bases. De ahí que hable de que se trataría de una
“negociación libre y sin techos” para facilitarle
mayores márgenes de maniobras a los dirigentes.
Sin
embargo, esta maniobra podría no alcanzar para evitar que
se detonen conflictos de magnitud: ahí estuvo el jueves
8/2 el contundente “paro salvaje” de los compañeros de
la línea 60, al que se fueron sumando los de la 71, 96,
218, 378, 180, 93, 184, 21, 96, 291, 503, 228, 203, 365 y la
22. Un impresionante parazo que expresó un inédito
desborde de la burocracia de la UTA.
Esto
podría ser solo la “punta de un iceberg”: por abajo
hay multitud de conflictos “moleculares” por pase
planta, contra despidos, contra los brutales accidentes de
trabajo, por aumentos, etc. Es decir, contra la miseria
salarial, la esclavitud laboral y las inhumanas condiciones
de trabajo. Esto es generalizado y muestra que podría haber
posibilidades de romper el techo salarial y la continuidad
de las condiciones de esclavitud laboral desbordando los
pactos que quieren firmar el gobierno, la CGT y la CTA.
En
síntesis, por delante hay dos grandes tareas: romper el
techo salarial que nos quieren imponer. Y junto con esto,
dar pasos en la pelea por desmontar las condiciones de
esclavitud laboral de los ’90.
Pero
para esto NO se puede dejar las negociaciones en manos de
los “dirigentes”. Estos están atados por uno y mil
lazos al gobierno y a los propios empresarios, y ya se están
sentando a negociar sin haber consultado una palabra a
las bases trabajadoras.
Frente
a esta realidad, no hay otro camino que imponer asambleas
por la base, en los lugares de trabajo y votar en ellas el
pliego de reclamos y paritarios electos desde abajo. Porque
nadie mejor que los compañeros de cada lugar de trabajo
para saber cuales son las necesidades y controlar que no
haya “avivadas” y que nos “acuesten” en la negociación.
El pliego de reclamos –que debe ser igualmente precisado
por gremio- podría ordenarse así:
a) Por un básico de $ 2.300 (canasta familiar).
b) Romper el techo salarial entre los privados, en
negro y estatales, impulsando para todas las escalas y todas
las condiciones de contratación, un
aumento general de salarios del 40%.
Escala móvil de salario y horas de trabajo.
c) Impulsar los correspondientes aumentos en función
de la productividad. Esto mismo requiere la puesta en pie de
instancias independientes de control obrero de la producción.
d)
Acabar con las condiciones de flexibilización laboral
recuperando condiciones de trabajo anteriores: basta de
“polivalencia” funcional; basta de tiempos de trabajo
“continuos” que liquidan los fines de semana;
efectivización y pase a planta de todo el personal; basta
de división entre efectivos, tercerizados y contratados.
Igual salario por igual tarea.
e)
Imponer de la reducción de la jornada laboral a 6 horas sin
reducción de salario.
f) Inmediata
eliminación del escandaloso impuesto a las ganancias a los
trabajadores; lo que además no debe computarse en los
aumentos salariales porque ya es dinero que corresponde a
los compañeros.
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