|
“Nueva
estrategia” para Iraq: escalada en la guerra
Bush
decide “huir hacia delante”
Por
Claudio Testa
La
catástrofe en Iraq, el descontento popular expresado en el
“voto castigo” de las elecciones de noviembre y las
divisiones de la burguesía estadounidense y de sus políticos
llevaron al gobierno de Bush a un cruce de caminos.
Se alcanzó así ese momento frecuente de las crisis políticas,
en que se llega a una encrucijada y hay que decidir
qué camino tomar. Hasta ese momento, la cantinela
diaria de Bush era: “mantener el curso en Iraq”. Pero el
“curso” quedó seriamente cuestionado, tanto por el
pueblo norteamericano como por amplios sectores de la
burguesía.
La
derrota y la crisis han abierto así un gran debate en la
burguesía, los políticos y la sociedad estadounidense
(debate distorsionado por el hecho de que las masas –hasta
ahora– sólo han “opinado” pasivamente con el voto o
en las encuestas).
En
el campo de la política burguesía, la necesidad de
encontrar una salida a este embrollo sangriento en que se
juega el porvenir del imperialismo yanqui, se expresó en la
constitución oficial de una comisión extraordinaria: el
Grupo de Estudio de Iraq. Este Grupo presuntamente reunía a
los más destacados “cerebros” de ambos partidos
burgueses. Estaba presidida por el republicano James Baker
–ex secretario de Estado, dirigente de la política
exterior durante la presidencia del padre de Bush (1989-1993)
y opuesto a los neoconservadores– y por Lee Hamilton, un
“prócer” demócrata, viejo asesor de la CIA y del
Consejo de Seguridad Nacional.
Al
principio, Bush apareció como dispuesto a
“rectificarse”, esperando humildemente que los sabios
del equipo Baker-Hamilton le marcaran el nuevo curso. El
informe final del Grupo de Estudio pintó un panorama
catastrófico de la situación en Iraq e hizo una serie de
recomendaciones para tratar de crear condiciones políticas
para una retirada aunque sin plazos ni formas concretas. Una
de sus orientaciones fundamentales era negociar con Siria e
Irán –dos destacados miembros del “eje del mal”–
para que ayudaran a “pacificar” Iraq.
La
orientación propuesta por los sabihondos del Grupo de
Estudio no era, por supuesto, liquidar de inmediato la
infame aventura colonial ni renunciar al dominio
imperialista en Medio Oriente. Simplemente, a partir de
reconocer el fracaso, proponía dar pasos atrás (no muy
bien definidos) para “despegarse” y, al mismo tiempo,
evitar un final vergonzoso “estilo Saigón”: es decir,
una huída como la que se produjo en 1975 en Vietnam.
Baker
y su comisión expresan a sectores de la burguesía más
sensatos, que han comprobado que el “negocio” de Iraq
está en bancarrota y tratan de ver cómo liquidarlo con las
menores pérdidas posibles. La negociación con Siria e Irán
apunta a eso.
Pero
Bush y el equipo neoconservador decidieron finalmente un
rumbo muy distinto: doblar la apuesta, huir hacia
adelante. En vez de buscar las vueltas para una
progresiva reducción de las tropas, Bush plantea aumentarlas,
y desatar una matanza en Bagdad para por lo menos
intentar controlar la capital.
En vez de negociar con Siria e Irán, Bush (y su
perro de presa, Israel) proponen abiertamente bombardearlos,
incluso con armas nucleares.
Esta
orientación, presentada por Bush como la “nueva
estrategia” para Iraq, ha sido copiada textualmente de la
propuesta lanzada el 14 de diciembre pasado por uno de los
centros neoconservadores más extremistas... y chiflados
–el “American Enterprise Institute” (AEI)–.
Con
el nombre de “Elegir la victoria: Un plan para tener éxito
en Iraq” (“Choosing Victory: A Plan for Success in
Iraq”) el AEI desarrolla un proyecto delirante de
escalada del conflicto iraquí. Como EEUU no tiene
suficientes tropas para controlar el país, el “plan”
del AEI propone no sólo aumentarlas, sino concentrarlas
casi todas en Bagdad para hacer una “limpieza” de
“insurgentes” barrio por barrio y casa por casa. Es
obvio que esto significaría un baño de sangre de la
población civil. Un “detalle” no menor de este plan es
que las tropas, después de –supuestamente–
“limpiar” de “insurgentes” el barrio, no se irían
sino que se quedarían indefinidamente...
El
redactor de este “plan” –tan genocida como
militarmente disparatado– es Frederick
W. Kagan, hermano de Robert Kagan, cofundador del difunto “Proyecto
para el Nuevo Siglo (Norte)Americano”.
Este
American Enterprise Institute está regenteado por la esposa
del vicepresidente Dick Cheney, y su “plan” para “elegir
la victoria” y “tener éxito en Iraq” es el
que ha sido finalmente adoptado por Bush y los
neoconservadores, contra los consejos del Grupo de Estudio.
La
decisión de escalar la guerra, enviar más tropas y desatar
la “batalla por Bagdad” parece haber sido tomada no sólo
contra la opinión pública, sino también contra la
opinión de gran parte de los jefes militares. Aunque en
este terreno es difícil conocer los pareceres de militares
en actividad, las declaraciones públicas de numerosos
oficiales retirados reflejan una amplia opinión adversa.
Otro dato en ese sentido son las “purgas de oficiales
descreídos” (en la “nueva estrategia” de Bush),
denunciadas por el Washington Post.
Todo
indica que las fuerzas armadas de EEUU están pasando por
una seria crisis y desmoralización, especialmente de las
tropas que tienen que combatir en el terreno. En ese
sentido, un hecho insólito, fue la presentación el 16 de
enero de una petición al Congreso, firmada por más de
mil militares en actividad, exigiendo poner fin a la guerra.
Esta
petición, lanzada por el sargento Liam Madden, un marine de
22 años, reunió por Internet más de mil firmas. Aunque la
mayoría son militares de baja graduación, la firmaron
también algunos coroneles. Por supuesto, son sólo una
pequeña fracción de los casi 150.000 soldados
estadounidenses en Iraq. Pero que mil se hayan atrevido a
eso, debe reflejar un estado de ánimo mucho más amplio.
¿Cómo
puede compaginarse esa situación moral de las tropas de
ocupación, con los planes de escalada del conflicto? Uno de
los puntos del delirante plan del American Enterprise
Institute es que las tropas desplegadas en Iraq deberán “aceptar
largas estadías por muchos años” (¡textual!). Pero,
para darles ánimo, el último punto del Plan Kagan propone
que Bush “haga un llamamiento personal a la juventud
estadounidense para combatir en este conflicto decisivo de
nuestra época”.
Si
las arengas de Bush van a ser la clave de la “nueva
estrategia” en Iraq, la burguesía yanqui tiene razón
para estar muy preocupada...
|