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La
reforma penal de Solá está escrita en inglés
Por
judiciales del MAS
Hacia
fines de los 90 se implementó en toda América Latina un
nuevo modelo procesal penal, centralizado en el
establecimiento de un sistema oral en reemplazo del
procedimiento escrito y el cambio de facultades de las
fiscalías, que de funciones mas bien formales de acusación
penal pasan a tener la facultad de perseguir los delitos,
dirigir la investigación y sustentar la acusación frente a
los jueces.
Si
creyéramos en coincidencias, podríamos pensar que en forma
simultánea distintos países decidieron enfrentar los
mismos problemas contratando especialistas que les indicaron
el mismo plan.
Sólo
que después de una década de neoliberalismo importado por
toda la región para entrar al Primer Mundo, ya sabemos los
objetivos y resultados de esta “coincidente” ayuda de
“expertos académicos”.
El
organismo técnico que diseñó la reforma y monitoreo el
proceso de implementación del nuevo modelo es del Centro de
Estudios de Justicia de las Américas, CEJA, creado en la
Segunda Cumbre de las Américas. Y ahora es el que establece
los pasos necesarios para seguir avanzando en “mejorar la
justicia” para “la legitimación del sistema democrático”
Algo
sorprendente ha resultado la inclusión de la Venezuela
chavista en esta reforma, con su nuevo Código Orgánico
Procesal Penal, que por lo visto piensa construir el
“socialismo del siglo XXI”, por lo menos en este
aspecto, con las “desinteresadas” recetas yanquis.
En
su Informe comparativo 2004 del Seguimiento de la reforma
judicial en América Latina, CEJA destaca el diseño homogéneo
del contenido de la reforma penal y los problemas
observados:
1.
El defectuoso funcionamiento de los Juzgados de Garantías,
completamente nuevos en Latinoamérica, no ha podido evitar
que se continúe con el uso masivo de la prisión
preventiva, lo que provoca crisis recurrentes de presos sin
sentencia y el cuestionamiento social del poder judicial.
2.
Las fiscalías han tendido a imitar los métodos
tradicionales y formulas burocráticas. La investigación
hasta la acusación supera en la mayoría de los países los
150 días, considerando que un número elevado de casos se
da en situación de flagrancia y en los juicios orales se
generan enormes demoras, con alto porcentaje de fracaso. En
Buenos Aires se realiza el 43% de los juicios agendados, en
Venezuela el 17%) y un elevado tiempo entre la acusación y
la realización del juicio oral (425 días promedio en
Buenos Aires.
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Dime
con quién andas...
El
CEJA fue creado por Mandato de la Segunda Cumbre de
las Américas (Santiago 1998) y en la Tercera Cumbre
de Québec y la Cuarta Cumbre de Mar del Plata se
dispuso su fortalecimiento y desarrollo. Bajo el
disfraz académico de “estudios
multidisciplinarios” y “planteamientos innovadores
para el mejoramiento de la justicia”, se encuentra
el objetivo permanente del imperialismo yanqui de
modelar Latinoamérica (y sus elites dirigentes) a su
gusto. En esta etapa, la consigna es el
“fortalecimiento de la democracia en la región”.
El
organismo tiene su sede Santiago de Chile, y Argentina
participa en su dirección a través del juez Germán
Garavano, ligado al FORES, foro de estudios emblema
del menemismo. En nuestro país, el Instituto de
Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales y
la asociación Unidos por la Justicia son las
“organizaciones no gubernamentales” con las que
colabora. Otra institución que ha tenido actuación
en el tema derechos humanos y que también colabora es
el CELS. Como siempre, el imperialismo dispone de una
chequera ilimitada destinada a la cooptación. |
Como
no es posible reducir la tasa de criminalidad, entonces hay
que reducir el número de cierto tipo de delitos y mejorar
la percepción que los ciudadanos tienen de la justicia.
El
Informe no dice qué tipo de delitos hay que “atacar”,
pero la experiencia llevada a cabo en el Fuero Penal de Mar
del Plata por Convenio entre la Provincia y el CEJA destaca
la notable agilización de las causas en los delitos
flagrantes [1], estableciendo su generalización para toda
la provincia bajo la asistencia técnica del CEJA,
“transfiriendo tecnología y experiencias ya probadas en
otros lugares de América Latina”.
La
reforma ahora impulsada por Solá es la extensión de esa
experiencia de un solo golpe, pensada para juzgar y condenar
rápidamente a los ladrones de gallinas, poniendo todos los
recursos y cambiando la organización interna del Poder
Judicial en función de ese objetivo, sin cuestionar un milímetro
las atribuciones de la Bonaerense, que en los hechos es la
que lleva adelante las investigaciones penales. ¿Y los demás
delitos? ¿Las estafas, la corrupción, el enriquecimiento
ilícito? ¿Y los delitos que comete la propia Policía?
Bueno, había que elegir, y la elección es la de siempre,
reforzando la selectividad del sistema penal.
Las
causas armadas por la policía para mostrar “estadística”
o para proteger a los verdaderos autores de delitos provocan
que al llegar el juicio oral se caiga la acusación, basada
a menudo en testigos de identidad reservada aportados y
presionados por la policía, recolección de pruebas sin los
mínimos requisitos técnicos, confesiones forzadas a golpes
y peritajes dudosos. Pero hasta ese momento, personas
inocentes han pasado dos, tres y hasta cuatro años
detenidas. Para evitar el escándalo, la solución salomónica
es condenar por el tiempo de prisión preventiva cumplido y
así el “condenado” sale libre. Estos métodos
potenciados por la anterior reforma penal contribuyen a
explicar el crecimiento explosivo de la tasa de
encarcelamiento de la provincia Buenos Aires a 215 detenidos
cada 100.000 habitantes, sólo superada por Estados Unidos
(700 cada 100.000), habiéndose duplicado desde el 2000 el número
de detenidos.
La
facultad conferida, además de trasladar a los jueces
anualmente, muestra que se intenta avanzar en un camino en
que no se tolerará el menor atisbo de independencia de ningún
descolgado, y que el cuento de la “independencia del poder
judicial”, ya que no es creíble, no es útil, y no quedará
ni siquiera para los discursos.
Si
después de todo son los intendentes del Gran Buenos Aires
quienes se encargan de pagar el funcionamiento del las
Fiscalias Descentralizadas, incluyendo personal, resultaría
sorprendente que esas fiscalías, por ejemplo, investigaran
a Cariglino, intendente de Malvinas Argentinas, procesado
por fraude contra su municipio, siendo que les proveyó el
edificio donde funcionan.
El
último Congreso Provincial de la Asociación Judicial
Bonaerense resolvió rechazar la reforma penal por su carácter
reaccionario, impulsando la formación de una comisión
multisectorial para evitar su implementación, que violará
las condiciones laborales de los judiciales, empezando por
la extensión del horario de trabajo.
Allí
planteamos que la lucha salarial, que después del
congelamiento orientado por la Comisión Directiva
Provincial para todo el 2006 se volverá a discutir en las
asambleas convocadas para el 1º de febrero de 2007, no
puede ni debe ser separada de la lucha contra la reforma
penal, explicando al conjunto de los compañeros sus
objetivos y alcances, y que debemos luchar contra ella no sólo
porque nos perjudica como trabajadores judiciales, sino
también porque en el fondo está pensada para profundizar
un modelo social de exclusión y explotación.
Sabemos,
sin embargo, que para la dirección del gremio las
cuestiones que excedan lo salarial son temas
“exclusivos” de los dirigentes, y a lo sumo se informan
a la base las decisiones tomadas, del tipo “el gremio
resolvió oponerse a la reforma penal”. Y punto. Por lo
que será responsabilidad de la oposición informar e
involucrar al conjunto de los compañeros, empezando por lo
más elemental, repartiendo el texto y combatiendo las
falsas ilusiones de ascensos y mejoras personales que cada
reforma trae, y que terminan siendo lo opuesto.
Es
una pelea que será política contra la Corte y el Gobierno,
y que por eso, de ningún modo, como lo viene demostrando
diariamente, la Comisión Directiva Provincial, alineada a
la CTA está dispuesta a dar. Su política de conciliación
tiene un límite muy preciso: los discursos, por más
virulentos que sean, nunca se trasladan a los hechos.
Nota:
1.
Son los delitos que la policía descubre en la calle, en
general delitos menores (punguistas, pequeños dealers,
rateros).
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