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Triple A
Los
ataques a la vanguardia obrera y al PST
Por
Oscar Alba y José L. Rojo
La Triple A
se conformó con elementos de la policía, del C de O [1],
la CNU [2] y matones proporcionados por la revista El
Caudillo, dirigida por Felipe Romeo.[3] Sus “objetivos”,
como está dicho, fueron sobre todo entre la vanguardia
obrera, estudiantil, intelectual y las organizaciones de la
izquierda combativas. Entre estas, una de las
organizaciones más afectadas fue el PST (Partido Socialista
de los Trabajadores) [4], uno de los antecesores del nuevo
MAS y del cual rescatamos –aún críticamente- su
trayectoria obrera y socialista revolucionaria consecuente.
La banda
parapolicial llevó adelante la mayor parte de sus amenazas,
y entre sus crímenes se cuentan el de Inocencio “Indio”
Fernández, activista metalúrgico y miembro del Partido
Socialista de los Trabajadores
asesinado el martes 7 de mayo cuando se dirigía para
su trabajo. También fueron muertos, el 29 de mayo, luego de
haber sido atacado el local partidario de El Talar de
Pacheco del PST, Antonio “Toni” Moses (obrero de Wobron),
Mario Zidda (presidente del Centro de estudiantes de la
Escuela Técnica Nº5 de Pacheco) y Oscar Dalmacio
“Hijitus” Meza (obrero de Astilleros Astarsa).
En julio de
1974, es asesinado en el centro de la Capital Federal el
diputado de la izquierda peronista Rodolfo Ortega Peña. A
principios de septiembre fue muerto en Córdoba, el abogado
Alfredo Curuchet, asesor de los sindicatos clasistas. A la
semana fue secuestrado el ex gobernador de Córdoba, Atilio
López y el ex ministro de Economía provincial, Juan José
Varas. Sus cuerpos, sin vida, aparecieron en la localidad de
capilla del Monte en la provincia de Córdoba. A mediados de
septiembre fue asesinado Julio Troxler en una calle porteña
de Barracas. En ese mismo mes fue secuestrado y muerto en
las inmediaciones de las piletas de Ezeiza el abogado Silvio
Frondizi.
El 3 de
noviembre de ese año fue asesinado en el bario de Caballito
César Robles, miembro de la Dirección Nacional del PST.
A
principios de ese mes, el diario La Opinión
informaba: “el 9 de agosto publicamos una nota en la que
informábamos que la violencia política cobra una víctima
cada 48 horas. Hoy solo 39 días después la escalada de
violencia arroja cifras más escalofriantes: un muerto cada
19 horas”. La mayor parte de las víctimas eran
dirigentes obreros, estudiantiles y políticos de la
izquierda y el peronismo combativo. La respuesta que
daban las organizaciones guerrilleras con atentados a
sectores de la policía y el ejército, lejos de ser una
herramienta eficaz para frenar el ataque de las bandas
fascistas no hacía más que “legitimar” nuevos
asesinatos por parte de la Triple A. Las bandas
parapoliciales asesinaron en dos años a más de 2000
militantes.
En 1975, a
partir de una nueva oleada de ascenso obrero que culmina con
las movilizaciones y la Huelga General de junio que enfrenta
y derrota al plan económico del gobierno, López Rega debe
alejarse del gobierno e irse del país y comienza a
desarticularse su grupo.
Sin
embargo, nuevas acciones se siguen descargando como el
artero ataque contra el PST en la ciudad de La Plata.
Entre el jueves 4 y el viernes 5 de septiembre fueron
asesinados Adriana Zaldúa, Hugo Frigerio, Roberto
Loscertales, Ana María Guzner, Lidia Agostini, Carlos
Povedano, Patricia Claverie y Oscar Lucatti. Posteriormente,
muchos de los miembros de la triple A servirán a la
dictadura militar.
Pacto de
impunidad y querella
Como
decimos en estas páginas, es uno de los subproductos del
Argentinazo el que, incluso judicialmente, haya saltado por
los aires el pacto de impunidad que imperó en los 80 entre
la UCR y el PJ. Es decir, que ahora, en los juicios por
el genocidio, se “perfore la cota” de 1976 y salten
los asesinatos bajo el gobierno de Perón e Isabel.
En estas
condiciones, la izquierda combativa y revolucionaria junto
con las organizaciones de derechos humanos independientes, deben
utilizar (pero apoyándose fundamentalmente en la movilización)
las brechas abiertas por causas como la del juez federal
Oyarbide para presentarse como querellantes en
reivindicación de los compañeros asesinados. Al mismo
tiempo que luchar por la imposición de la verdad histórica
y el castigo de los responsables políticos y materiales de
estos asesinatos, como los de nuestros compañeros del
PST.
Desde el
nuevo MAS, nos
ponemos manos a la obra en esta tarea.
Notas:
1.
C de O: Comando de Organización, grupo de derecha dirigido
por el diputado peronista Alberto Brito Lima.
2.
CNU: Concentración Nacionalista Universitaria: grupo
fascista que en el inicio de los 70 había asesinado a la
estudiante marplatense Silvia Filler al atacar una asamblea
estudiantil.
3.
La revista El Caudillo tenía como su lema la frase
“el mejor enemigo es el enemigo muerto”.
4.
Ya bajo la dictadura militar, el PST tuvo más de 100 compañeros
obreros y estudiantes desaparecidos.
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