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La
responsabilidad del peronismo
¿Qué
fue la Triple A?
Por
Oscar Alba
La
Alianza Anticomunista Argentina fue una organización
paramilitar surgida de las propias entrañas del tercer
gobierno peronista bajo responsabilidad del propio Juan
Domingo Perón y de Isabel Martínez de Perón. Como decimos
en el editorial de nuestro periódico, el avance (no exento
de azares, contradicciones y respuestas fascistas como la
desaparición de López) que se está produciendo en las
causas por genocidio, de manera sin precedentes, está
llegando a los casi 2.000 asesinatos producidos entre 1974 y
1976.
Es un hecho
que la nueva vanguardia obrera y juvenil conoce poco y nada
de las Tres A, dada la cantidad de años pasados desde estos
asesinatos. Y, sobre todo, el pacto de impunidad
suscripto en la década del 80 entre el gobierno radical
de Alfonsín y el PJ para circunscribir la política del
“nunca más” sólo a los hechos a partir de la dictadura
militar.
Es en este
mismo desconocimiento en el que se pretenden amparar
connotados dirigentes del PJ y la burocracia sindical para
insistir que “Perón no tuvo nada que ver”, “el
peronismo esta libre de manchas” y mentiras por el
estilo.
Pretendemos
hacer un racconto de qué fue esta organización fascista y
algunos de sus crímenes de más arteros, al servicio de redoblar
la pelea por que se vaya hasta el final en el castigo a
estos asesinos y en desnudar la responsabilidad del PJ en su
formación.
Desde
las entrañas del gobierno de Perón e Isabel
Con la
llegada de Perón al gobierno por tercera vez en octubre de
1973, se profundiza el ataque en todos los terrenos políticos
y sindicales contra el movimiento obrero. El pacto social
acordado por la patronal, la burocracia sindical y el
gobierno peronista de Héctor J. Cámpora en mayo del mismo
año imponía mayor esfuerzo y explotación a los
trabajadores. Y un importante sector obrero comenzó a
resistirlo. El ascenso obrero detonado en mayo del 69, aún
con mediaciones y ritmos distintos, continuaba su curso. Perón,
ya en la presidencia de la nación, va a impulsar una serie
de leyes y medidas destinadas, fundamentalmente, a frenar
las luchas y golpear al activismo. Entre estas medidas se
contaban, una nueva Ley Universitaria, la Ley de Seguridad
Nacional y la reforma al Código Penal, ésta última preveía
condenas por asociación ilícita o por distribuir volantes
y hasta por organizar una huelga. El accionar de los grupos
armados guerrilleros era una excusa más que tenía
el gobierno para avanzar en la represión hacia el activismo
obrero y estudiantil. Pero junto a estas medidas que se
amparaban en la legalidad burguesa también se fueron
organizando (desde sus propias entrañas) grupos
parapoliciales que se encargarán de eliminar físicamente a
la vanguardia combativa y de izquierda. Así va a surgir la
Triple A.
Nace
la Triple A
A
principios de 1974 la Triple A se hizo conocer públicamente.
“El 30 de enero, la Triple A envió a los medios de prensa
su primera lista de condenados a muerte: los coroneles César
Perlinger y Juan Jaime Cesio, el obispo de La Rioja, Luis
Angelelli, el senador (FREJULI) Luis Carnevali, los
dirigentes trotskistas Homero Cristaldo (Jorge Posadas) (PORT),
Hugo Bressano (Nahuel Moreno) (PST), los abogados Silvio
Frondizi, Mario Hernández y Gustavo Rocca, los jefes
guerrilleros Mario Santucho (PRT), y Roberto Quieto
(Montoneros), los gremialistas Agustín Tosco, Raimundo
Ongaro, René Salamanca y Armando Jaime, el dirigente del
PC, Ernesto Giúdice, los directores de los diarios Noticias,
Miguel Bonasso y El Mundo, Manuel Gaggero, el ex
rector de la UBA, Rodolfo Puiggrós y el ex subjefe de la
policía Julio Troxler” (La voluntad, E. Anguita y
M Caparrós).
La lista
distribuida por la banda fascista revelaba donde iban a
golpear centralmente: la izquierda y el activismo; en
el caso del ex comisario Julio Troxler, se enrolaba en la
izquierda peronista.
Si bien la
organización de este grupo parapolicial fue dirigida por el
entonces ministro de Bienestar Social, José López Rega, y
los comisarios Almirón y Alberto Villar, la idea de armar
un cuerpo de represión selectiva y clandestina ya estaba
en la cabeza de Perón, quien en algunas ocasiones había
insinuado la organización de un grupo al estilo del que había
organizado el franquismo, una vez en el gobierno para
eliminar físicamente a la oposición. El accionar de la
Triple A comenzó estando Perón como Presidente de la Nación.
No obstante, nunca se esclareció ningún crimen del grupo
parapolicial, y es evidente la responsabilidad política del
mismo en el accionar de esta banda.
Movilización
y autodefensa obrera independiente
La Triple A
nació de las entrañas del gobierno peronista. Primero
durante la presidencia de Perón y luego se continuó bajo
el gobierno de Isabel Perón. No obstante, el ataque que
sufrió en ese momento el movimiento obrero, en general y la
vanguardia en particular las luchas continuaron y la
movilización obrera demostró ser la mejor herramienta para
parar a las bandas fascistas. Y aunque la burguesía
luego impuso el genocidio de la vanguardia de los 70 con la
dictadura militar, debe quedar la experiencia que indica que
en la medida en que el régimen capitalista vea amenazadas
seriamente sus ganancias y su dominación va a recurrir a
los métodos violentos para aplastar a los que luchan.
Se hace
necesario, entonces, tener presente esto para incorporar
las medidas de autodefensa de los trabajadores y la
vanguardia luchadora en el momento que es necesario. Es
en ese sentido que las luchas que se avecinan deben poner
como tarea el resguardo de los posibles ataques, como
es ahora el caso de la necesidad del cuidado por parte de
las organizaciones independientes de los testigos a los próximos
juicios, los que no pueden quedar en manos de la
Bonaerense o el Estado burgués. Es aquí donde las
corrientes que se reivindican de la izquierda revolucionaria
deben aportar, sin intereses mezquinos, a la organización
de los trabajadores.
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