Socialismo o Barbarie, periódico, Nº  95, 25/01/07
 

 

 

 

 

 

Editorial

Aparición con vida de Julio López

Extradición y cárcel a Isabel y
a todos los responsables de la Triple A

La reapertura de la causa por la Triple A y el pedido de extradición a Isabel Perón han terminado por colocar a la lucha contra la impunidad en el centro de la coyuntura política del país. Si éste ya venía siendo un eje de enorme importancia a partir de la reapertura de las causas, luego de la declaración de imprescriptibilidad de los asesinatos bajo la dictadura militar; si había continuado con la condena a Etchecolatz y las desapariciones de los compañeros Julio López y Gerez (luego reaparecido), la causa de la Triple A instala la cuestión democrática como un andarivel duradero en la vida política del país.

Sin embargo, esta cuestión requiere una enfoque aún más profundo: si es un hecho que la condena a Etchecolatz o la lucha por la reaparición del compañero López instalaron el tema en la amplia vanguardia, el caso de la Triple A instala la pelea contra la impunidad en el terreno de las amplias masas. Lo que termina discutiéndose es la responsabilidad del propio Perón en estos hechos.

Y esto le da a la vanguardia independiente y luchadora y a la izquierda la oportunidad de pelear una audiencia nuevo, más amplia: que amplios sectores de masas saquen las conclusiones que a lo largo de décadas los partidos del sistema y las instituciones de la “democracia” buscaron ocultar. ¿Qué conclusiones? Que los militares no fueron una mera “excrecencia” que hicieron su tarea genocida vaya a saber por qué o por orden de quién, sino que junto con los grandes empresarios y multinacionales (como la Ford, la Mercedes Benz y otras), los dos grandes partidos patronales del país, dominantes en la Argentina en los últimos 50 años (el PJ y la UCR, más allá de su actual crisis), se organizaron para exterminar una generación obrera y estudiantil que osó cuestionar las injusticias de la Argentina al servicio de los capitalistas. Injusticias que, más allá de las migajas K, hoy continúan.

Las tareas planteadas y el 24 de marzo

En este marco, varias son las grandes tareas planteadas

En primer lugar, el impulso de la más amplia movilización. Esto es fundamental tanto para sostener y redoblar la lucha por la aparición de López como para crear el punto de apoyo fundamental para llevar adelante las causas contra Isabel y demás asesinos de la Triple A. Pero también para responder a la eventualidad de cualquier nuevo ataque artero de parte de fuerzas paramilitares o parapoliciales, lo que en el actual clima de polarización para nada se puede descartar.

En segundo lugar (y en el marco anterior), está planteado un segundo problema político de importancia: el de la responsabilidad política de Kirchner en la no aparición del compañero López. Detengámonos un poco en este problema. Desde el nuevo MAS, al  día siguiente de la desaparición de López planteamos esta cuestión: la necesidad de combinar exigencias y denuncias al gobierno K junto con el eje del impulso de la movilización por su aparición. Muchos compañeros y tendencias políticas nos acusaron de “sectarismo” por subrayar esta responsabilidad. Pero a 4 meses de desaparecido el compañero, esta responsabilidad política está quedando cada vez más clara. Así lo muestra que en oportunidad de la reciente marcha por el cuarto mes de su desaparición se cantaba: “Ahora, ahora, resulta indispensable, aparición con vida, el gobierno es responsable”. O, por ejemplo por boca de la compañera Nilda Eloy, se ha subrayado el  evidente contraste entre cómo se movió el gobierno alrededor del caso Gerez y respecto de López.

En este mismo terreno, la exigencia de la renuncia de Arslanián en la provincia de Buenos Aires se hace evidente por su total incompetencia en dar con el paradero del compañero López o al menos de sus captores y eventuales asesinos. También se impone levantar las banderas por la disolución de la Bonaerense y demás aparatos represivos.

Los dos ejes anteriores desembocarán -en las próximas semanas- en uno tercero de gran importancia: las tareas hacia el próximo 24 de marzo.  Acto que ha cobrado, en el actual contexto, una importancia política mayúscula. Porque la marcha y acto tendrán un punto de máximo esfuerzo y tensión: deberá levantar las banderas no sólo de la lucha contra la impunidad de los militares, sino del propio “peronismo de Perón” en el poder.

¿Qué importancia tiene esto respecto del acto por el 24 que se avecina? Muy sencillo: si es absolutamente correcta y necesaria la realización de un acto conjunto y unitario con todas las organizaciones que estén dispuestas a movilizarse ese día, de ninguna manera se puede aceptar, desde la Comisión Memoria, Verdad y Justicia que integramos, que las consignas, la dirección y el palco del acto estén monopolizados y hegemonizados por las organizaciones de DDHH oficialistas. Porque estas organizaciones no sólo se han negado a llamar a una verdadera movilización por la aparición del compañero, sino que a la vez, casi seguramente, pretenderán dejar la cuestión de la Triple A fuera de la agenda.

Tareas específicas a nivel de la vanguardia

Asimismo, también hay tareas en lo que hace más propiamente a la vanguardia luchadora.

Por un lado, se trata de presentar querellas individuales y colectivas alrededor del juicio de la Triple A, como compañeros y corrientes de la izquierda revolucionaria damnificadas por la acción del aparato estatal o paraestatal.

Junto con esto, se ha venido planteando la posibilidad de realizar algún tipo de Encuentro que dé una instancia de organización a la vanguardia. Es posible que la batalla que se avecina hacia el acto del 24 de marzo dé una oportunidad para llevar a cabo esta tarea. Aquí nuestra observación es que sería un error reducir el carácter del mismo sólo a las tareas “democráticas”, en el terreno puramente de los juicios a los genocidas. Ahí tenemos el caso del Hospital Francés, que es una lucha obrera cuyo objetivo de fondo (la estatización del Hospital) sigue pendiente, al tiempo que, como es sabido, fueron objeto de una brutal agresión por parte de una patota K. Y, para colmo, varios de sus dirigentes están siendo perseguidos por esta misma “justicia” patronal.

En síntesis, creemos que una tarea que puede estar planteada en oportunidad del 24 de marzo es la convocatoria a un Encuentro Obrero y Democrático que tome en sus manos las tareas del próximo periodo, en el cual compañeros como los del Francés y otros de la vanguardia obrera pueden cumplir un gran papel.

Por último, junto con redoblar la lucha por la disolución de la Bonaerense y demás aparatos represivos y la ya señalada exigencia de la renuncia de Arslanián por su total incompetencia en dar con el paradero de López, está planteada la tarea de organizar de manera independiente el cuidado de los testigos de los próximos juicios en curso. Los que, obviamente, no pueden quedar en manos de las propias instituciones represivas de las que fueron objeto de desapariciones y torturas 20 años atrás.