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Editorial
Aparición
con vida de Julio López
Extradición
y cárcel a Isabel y
a todos los responsables de la Triple A
La
reapertura de la causa por la Triple A y el pedido de
extradición a Isabel Perón han terminado por colocar a la
lucha contra la impunidad en el centro de la coyuntura política
del país. Si éste ya venía siendo un eje de enorme
importancia a partir de la reapertura de las causas, luego
de la declaración de imprescriptibilidad de los asesinatos
bajo la dictadura militar; si había continuado con la
condena a Etchecolatz y las desapariciones de los compañeros
Julio López y Gerez (luego reaparecido), la causa de la
Triple A instala la cuestión democrática como un andarivel
duradero en la vida política del país.
Sin
embargo, esta cuestión requiere una enfoque aún más
profundo: si es un hecho que la condena a Etchecolatz o la
lucha por la reaparición del compañero López instalaron
el tema en la amplia vanguardia, el caso de la Triple A
instala la pelea contra la impunidad en el terreno de las
amplias masas. Lo que termina discutiéndose es la
responsabilidad del propio Perón en estos hechos.
Y
esto le da a la vanguardia independiente y luchadora y a la
izquierda la oportunidad de pelear una audiencia nuevo, más
amplia: que amplios sectores de masas saquen las
conclusiones que a lo largo de décadas los partidos del
sistema y las instituciones de la “democracia” buscaron
ocultar. ¿Qué conclusiones? Que los militares no fueron
una mera “excrecencia” que hicieron su tarea genocida
vaya a saber por qué o por orden de quién, sino que junto
con los grandes empresarios y multinacionales (como la Ford,
la Mercedes Benz y otras), los dos grandes partidos
patronales del país, dominantes en la Argentina en los últimos
50 años (el PJ y la UCR, más allá de su actual crisis),
se organizaron para exterminar una generación obrera y
estudiantil que osó cuestionar las injusticias de la
Argentina al servicio de los capitalistas. Injusticias que,
más allá de las migajas K, hoy continúan.
Las
tareas planteadas y el 24 de marzo
En
este marco, varias son las grandes tareas planteadas
En
primer lugar, el impulso de la más amplia movilización.
Esto es fundamental tanto para sostener y redoblar la lucha
por la aparición de López como para crear el punto de
apoyo fundamental para llevar adelante las causas contra
Isabel y demás asesinos de la Triple A. Pero también para
responder a la eventualidad de cualquier nuevo ataque artero
de parte de fuerzas paramilitares o parapoliciales, lo que
en el actual clima de polarización para nada se puede
descartar.
En
segundo lugar (y en el marco anterior), está planteado un
segundo problema político de importancia: el de la
responsabilidad política de Kirchner en la no aparición
del compañero López. Detengámonos un poco en este
problema. Desde el nuevo MAS, al
día siguiente de la desaparición de López
planteamos esta cuestión: la necesidad de combinar
exigencias y denuncias al gobierno K junto con el eje del
impulso de la movilización por su aparición. Muchos compañeros
y tendencias políticas nos acusaron de “sectarismo” por
subrayar esta responsabilidad. Pero a 4 meses de
desaparecido el compañero, esta responsabilidad política
está quedando cada vez más clara. Así lo muestra que en
oportunidad de la reciente marcha por el cuarto mes de su
desaparición se cantaba: “Ahora, ahora, resulta
indispensable, aparición con vida, el gobierno es
responsable”. O, por ejemplo por boca de la compañera
Nilda Eloy, se ha subrayado el
evidente contraste entre cómo se movió el gobierno
alrededor del caso Gerez y respecto de López.
En
este mismo terreno, la exigencia de la renuncia de Arslanián
en la provincia de Buenos Aires se hace evidente por su
total incompetencia en dar con el paradero del compañero López
o al menos de sus captores y eventuales asesinos. También
se impone levantar las banderas por la disolución de la
Bonaerense y demás aparatos represivos.
Los
dos ejes anteriores desembocarán -en las próximas semanas-
en uno tercero de gran importancia: las tareas hacia el próximo
24 de marzo. Acto
que ha cobrado, en el actual contexto, una importancia política
mayúscula. Porque la marcha y acto tendrán un punto de máximo
esfuerzo y tensión: deberá levantar las banderas no sólo
de la lucha contra la impunidad de los militares, sino del
propio “peronismo de Perón” en el poder.
¿Qué
importancia tiene esto respecto del acto por el 24 que se
avecina? Muy sencillo: si es absolutamente correcta y
necesaria la realización de un acto conjunto y unitario con
todas las organizaciones que estén dispuestas a movilizarse
ese día, de ninguna manera se puede aceptar, desde la
Comisión Memoria, Verdad y Justicia que integramos, que las
consignas, la dirección y el palco del acto estén
monopolizados y hegemonizados por las organizaciones de DDHH
oficialistas. Porque estas organizaciones no sólo se han
negado a llamar a una verdadera movilización por la aparición
del compañero, sino que a la vez, casi seguramente,
pretenderán dejar la cuestión de la Triple A fuera de la
agenda.
Tareas
específicas a nivel de la vanguardia
Asimismo,
también hay tareas en lo que hace más propiamente a la
vanguardia luchadora.
Por
un lado, se trata de presentar querellas individuales y
colectivas alrededor del juicio de la Triple A, como compañeros
y corrientes de la izquierda revolucionaria damnificadas por
la acción del aparato estatal o paraestatal.
Junto
con esto, se ha venido planteando la posibilidad de realizar
algún tipo de Encuentro que dé una instancia de organización
a la vanguardia. Es posible que la batalla que se avecina
hacia el acto del 24 de marzo dé una oportunidad para
llevar a cabo esta tarea. Aquí nuestra observación es que
sería un error reducir el carácter del mismo sólo a las
tareas “democráticas”, en el terreno puramente de los
juicios a los genocidas. Ahí tenemos el caso del Hospital
Francés, que es una lucha obrera cuyo objetivo de fondo (la
estatización del Hospital) sigue pendiente, al tiempo que,
como es sabido, fueron objeto de una brutal agresión por
parte de una patota K. Y, para colmo, varios de sus
dirigentes están siendo perseguidos por esta misma
“justicia” patronal.
En
síntesis, creemos que una tarea que puede estar planteada
en oportunidad del 24 de marzo es la convocatoria a un
Encuentro Obrero y Democrático que tome en sus manos las
tareas del próximo periodo, en el cual compañeros como los
del Francés y otros de la vanguardia obrera pueden cumplir
un gran papel.
Por
último, junto con redoblar la lucha por la disolución de
la Bonaerense y demás aparatos represivos y la ya señalada
exigencia de la renuncia de Arslanián por su total
incompetencia en dar con el paradero de López, está
planteada la tarea de organizar de manera independiente el
cuidado de los testigos de los próximos juicios en curso.
Los que, obviamente, no pueden quedar en manos de las
propias instituciones represivas de las que fueron objeto de
desapariciones y torturas 20 años atrás.
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