Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 94, 28/12/06
 

 

 

 

 

 

Un primer balance de la lucha por la democratización

Falta un programa político y espacios
de participación

Por Sergio Revelli

Durante todo este año, los estudiantes de la UBA dimos una durísima pelea contra el régimen universitario y contra el gobierno por la democratización de la UBA. Esta lucha tuvo como eje los sucesivos boicots a la Asamblea Universitaria y el Consejo Superior, llegando a enfrentarnos físicamente a las patotas de las camarillas profesorales, a la burocracia de APUBA y a la propia Policía Federal. Durante todo este proceso desde el Ya Basta!-MAS dejamos en claro que se necesitaba abrir canales de participación para masificar la lucha y un programa claro que expresara un horizonte para esta pelea.

Desde la dirección de la Federación no se tuvo una política para masificar, para que el conjunto del movimiento estudiantil –no sólo su vanguardia– hicieran propia esta lucha. Por el contrario, la gran preocupación de la conducción de la FUBA fue ir de evento en evento (hubo actos casi semanales antes de finalizar el primer cuatrimestre en Rectorado, Medicina, Derecho...) pero sin tener una política audaz que abriera las puertas al estudiantado para que entrara masivamente en el proceso.

En vez de tener iniciativas de participación, llegaron a hacer una parodia de Seminario en julio, que prometían que iba a ser el gran evento de miles de estudiantes. Esto fue acompañado con la no convocatoria a las Asambleas Interfacultades. La conducción de la Federación se negó a someter a votación tanto las políticas como las actividades, llegando al colmo de  negarse a aprobar el programa de la lucha en el mismísimo Congreso de la FUBA, tan manijeado desde arriba que votó la dirección sin votar la política. Los compañeros independientes que concurrieron al congreso se fueron muy frustrados por culpa de la presidencia de la Federación.

Todas estas maniobras fueron alejando a la conducción de la FUBA (que fue la dirección en el proceso) de la base del movimiento estudiantil, que si bien sigue apoyando a la izquierda en los centros de estudiantes por acordar en líneas generales con la lucha, se muestra muy crítica de los métodos utilizados por las conducciones.

En suma, la política llevada adelante por el frente PO-CEPA-MST llevó a aislar a la vanguardia de la masa estudiantil, una vanguardia sin un programa votado democráticamente y sin espacios de discusión, donde todo quedaba abrochado en la rosca del local de la FUBA en Uriburu.

Hubo en el medio de todo este proceso un escándalo político cuando la CEPA y el MST quisieron votar a Buzzi como rector. Se dio una pelea durísima para que la conducción de la FUBA no capitulara ante Buzzi, pero ni esto motivó abrir la discusión al conjunto del movimiento estudiantil. Por otro lado, este triste episodio no habría sido posible si el programa de lucha hubiese sido votado democráticamente en alguna instancia.

Respecto a los métodos de la FUBA, el frente PO-CEPA-MST dejó claro que consiste en negociar todo entre cuatro paredes sin fomentar la participación en espacios democráticos de discusión y resolución. Fue un paso atrás cuando Izquierda Socialista, que, aunque tibiamente, daba una pelea por abrir los espacios de discusión, se empezó a incorporar a la conducción... “para dar la pelea por dentro”, cosa que nunca hizo. Aún más llamativo fue el giro político dado por el PTS, que pasó de vociferar casi irresponsablemente contra la FUBA en el 2005 a pasar a dar la lucha también “por adentro de la FUBA”. A partir de esto pasó a ser el furgón de cola del frente PO-CEPA-MST. Actualmente En Clave Roja se jacta en todos lados de pertenecer a la conducción de la Federación, y dejó de dar discusiones políticas de manera consecuente hacia la FUBA. Como tampoco el PTS desmintió nunca públicamente haber acordado junto al frente del PO-MST-CEPA no hacer la Interfacultades después de la multitudinaria marcha al Rectorado contra la patoteada de APUBA en Medicina.

Por un movimiento estudiantil y una FUBA basada en Asambleas e Interfacultades

Para nosotros hay que discutir darle un giro de 180 grados a la conducción de la FUBA. La falta de masificación tiene que llevar a replantear los métodos de organización y empezar a construir un movimiento estudiantil y una FUBA basada en asambleas e interfacultades.

Ahora se abre la pelea contra la nueva gestión, votada de manera escandalosa, por el desprocesamiento de los compañeros y contra los planes del gobierno. Superar estas limitaciones va a reorientar al movimiento estudiantil y a su conducción. Abriendo los canales de participación saldaremos ese vacío entre la vanguardia y la masa del movimiento estudiantil y estaremos en condiciones de pasar a la ofensiva con mucha más fuerza.