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Quinto
aniversario del Argentinazo
Una
plaza independiente de K,
más obrera y por la aparición de López
La
Plaza de Mayo del 20 de diciembre mostró un tono y un
clima algo distintos a los de años anteriores. La
concurrencia fue un poco mayor que en 2005, más de 15.000
personas colmaron la plaza, cuando lo lógico sería esperar
que a medida que nos alejemos de 2001, y se cierra la crisis
de dominación, la presencia de las jornadas del Argentinazo
en la memoria colectiva fuera menor. Lo que sucede es que
este 20 de diciembre ha tenido un costado menos de
conmemoración –con todo lo importante que es ese
aspecto– y más de plantear las contradicciones y los
problemas no resueltos por el gobierno. Al mismo tiempo,
se marcaron las continuidades y discontinuidades con el
2001, y de ese modo quedaron planteadas
las tareas que se desprenden para la vanguardia y los
revolucionarios.
La
presencia de una amplia vanguardia independiente del
gobierno –más allá de todos los matices– subraya
con fuerza los elementos de continuidad del proceso político
abierto en 2001. En ese sentido, puede decirse que esa
vanguardia constituye hoy el puente entre la rebelión de
2001 y las futuras experiencias de lucha que puede dar el
movimiento obrero y popular al compás del comienzo de
la experiencia política
con la gestión kirchnerista.
Las
consignas convocantes –que ponían en primer plano la
denuncia al gobierno por su responsabilidad en la desaparición
de Jorge Julio López y el apoyo a la lucha de los
trabajadores del Hospital Francés–
como el contenido del documento común leído en la
Plaza y, sobre todo, las delegaciones obreras que pasaron
por el palco, pasan en limpio un hecho: la “posta” de
la lucha social ha sido tomada esencialmente por los
trabajadores ocupados. Si bien esto no se refleja del
todo aún en la concurrencia –en ese plano, las
organizaciones de desocupados siguen teniendo un rol
importante–, resulta evidente que el peso y contenido
políticos del acto tuvieron una impronta mucho más
fuerte de las luchas de trabajadores ocupados.
Esto
obedece a razones profundas. En un contexto de salida del
pozo más hondo de la crisis (2002) y de crecimiento
sostenido de la actividad económica e industrial, el
centro de la lucha social ha cambiado. Ya no pasa por la
exigencia de asistencia a los desocupados, sino por la pelea
de la clase trabajadora ocupada para evitar que siga
siendo la clase capitalista la que se quede con la parte del
león de un producto social que excede ampliamente los
niveles de la crisis. En ese marco, también son importantes
las luchas por conservar fuentes de trabajo amenazadas por
el vaciamiento o los negociados capitalistas, como ocurre
con el Francés. Inclusive, es cada vez más claro que la
salida real para los desocupados sólo puede ser la lucha
por puestos de trabajo asalariados.
Como
decíamos, este quinto aniversario marcó una serie de
problemas que se le han venido acumulando al gobierno. Si
bien todavía no alcanzan para poner en peligro el proyecto
de reelección 2007 –más teniendo en cuenta la dispersión
e inconsistencia de la oposición burguesa–, Kirchner no
tiene el panorama tan despejado como quisiera y se le
presentan varios frentes de tormenta.
La
desaparición de López
El
primero, que ya no sabe como taparlo, es la desaparición
del compañero Jorge Julio López que tiene todos los
elementos de un claro encubrimiento.
A
más de tres meses de su desaparición, al gobierno y a sus
amigos en el Poder Judicial se le han agotado los
argumentos para seguir caratulando ese hecho como
“averiguación de paradero”. En privado, ministros,
gobernadores y el propio Kirchner admiten que se trata de
una desaparición política perpetrada por grupos de
ultraderecha. Pero al mismo tiempo, el gobierno salió a
desmentir la versión del corresponsal en la argentina de la
agencia alemana de noticias DPA que divulgó lo que todos
tememos y presumimos: que un grupo de genocidas actuó
como grupo de tareas, y secuestró y asesinó al compañero.
Mientras
el compañero no aparece y no se sabe su destino, se acaba
de anunciar el juicio al cura nazi Von Wernich, al tiempo
que el juez Oyarbide declaró imprescriptibles los crímenes
de la triple A. Esto abre para la vanguardia y la izquierda
un nuevo frente de batalla, así como nuevas contradicciones
para Kirchner en este terreno
¿Pero
qué garantías dará el gobierno que a los testigos no les
va a pasar lo mismo que a López? ¿Por cuánto se
multiplicará la respuesta de los grupos que reivindican el
genocidio y al propio Von Wernich (como la revista nazi Cabildo
y otros)? ¿Qué pasaría si López finalmente aparece de la
manera en que la mayoría teme? Todas preguntas a las que no
da respuesta. Como tampoco se sabe si el gobierno seguirá
adelante con su actual política de derechos humanos o la
dejará caer. En todo caso, a nadie se le debería
escapar que el mismo gobierno podría estar preparando el
terreno, con las recientes versiones periodísticas, para
que a principios de enero, en plenas vacaciones y antes que
comience el año político, se confirme el destino de Jorge
Julio López.
El
laberinto de Gualeguaychú
La
Asamblea de Gualeguaychú, la más nutrida, aguerrida y
nuevamente con un curso independiente, profundiza su lucha
contra las pasteras. EL gobierno no termina de tomar el toro
por las astas, como reclama sin pelos en la lengua todo un
sector de la patronal y sus voceros: desalojar los puentes
porque “no se puede permitir que una asamblea de
vecinos
defina la política exterior de una Nación”.
Luego
de coquetear con los asambleístas, cooptar a una de sus
referentes y hacer de la lucha contra las pasteras una
“causa nacional”, se prepara para enterrar el discurso
ecologista y a la propia asamblea. A cada llamado a la
negociación de parte de la cancillería argentina y de la
gestión mediadora del enviado del rey español, aparecen
nuevas medidas de la Asamblea de Gualeguaychú, ahora con la
idea de bloquear el puerto de Buenos Aires para impedir la
salida de buques turísticos al Uruguay. ¡A lo que Kirchner
ya ha respondido con el despliegue de un operativo especial
de la Gendarmería!
Una
cosa es segura: mientras que Tabaré Vázquez ha tomado
partido decididamente por los inversores capitalistas, Kirchner
se debate en una “tibieza” cada vez màs hipócrita:
el gobierno está en su propio laberinto. Y como Gualeguaychú
no parece dispuesto a aflojar, hay que estar muy atentos a
que el gobierno, aprovechando las vacaciones, no intente
pegar un zarpazo contra los asambleístas e intente un
desalojo violento de la ruta.
La
olla salarial levanta presión
Aunque
buena parte de las paritarias se abren en marzo o abril, ya
se abrió la discusión salarial. Éste será uno de los
terrenos propicios para que la nueva generación obrera, que
está dando sus primeras batallas, se foguee y haga la
experiencia con Kirchner. El clima en muchas fábricas y
lugares de trabajo es que no se aguanta más la miseria
salarial. En forma espontánea, en muchos lugares
de trabajo, hubo manifestaciones de repudio y bronca a los
“regalitos” de fin de año que hizo la patronal y que
fueron presentados triunfalmente por la burocracia. Fueron
tomados como una broma de mal gusto, como migajas (que es lo
que son realmente) por los compañeros. Y en muchos casos
fueron rechazados y van calentando el clima para la pelea
salarial.
Al
mismo tiempo, hay que marcar que la burocracia moyanista está
más debilitada que en marzo de 2006 para imponer (a todo el
movimiento obrero y los distintos gremios) una única pauta
salarial.
El
gobierno esta terminando de dibujar la inflación del año y
va a agitar un índice de inflación para todo 2006 de
alrededor del 10%. Todo el mundo sabe, y los trabajadores
mejor que nadie, que ese índice –manipulado vía los
controles de precios “selectivos”– no refleja la
realidad. La patronal, encabezada por la UIA, exige
“moderación”, a pesar de que las ganancias empresarias
no paran de subir. En el medio quedamos los trabajadores,
que vamos a tener que defender nuestro salario contra el
gobierno, contra la patronal... y también contra Moyano y Cía.
La
elección de rector de la UBA en el nada honorable Congreso
Párrafo
aparte merece la bochornosa asunción de
Ricardo Hallú como rector de la UBA, en un Congreso
vallado, con “representantes” que entraban de incógnito
o custodiados por la policía, con la estación de subte
blindada, con palos y gases contra los estudiantes de la
FUBA, con patoteros oficialistas y con una “sesión” que
duró no más de 40 segundos. Resulta irónico que los
mismos que se quejaban de los estudiantes “violentos”
hayan saludado como triunfo de la “racionalidad” y de la
“democracia universitaria” a esa escandalosa elección,
una farsa inédita desde la Reforma de 1918. La frutilla del
postre fue ver al mismísimo rector, frente a todas las cámaras
del país, totalmente desencajado al mejor estilo barrabrava
y berreando “¡delincuentes!” contra unos pocos
estudiantes a los que la policía se llevaba de los pelos.
Que se prepare, porque la lucha universitaria no ha sido
aplastada y continuará con fuerza luego de esta
espectacular crisis de legitimación.
Por
López, el Francés y en apoyo a las luchas obreras
Finalmente,
en lo inmediato, cabe reiterar la vigilancia que hay que
mantener por la evolución del caso López, porque en
cualquier momento podría haber “novedades”.
Al
mismo tiempo, no hace falta subrayar la importancia del
apoyo a las luchas obreras hoy en curso y muy especialmente
a la de los compañeros del Hospital Francés, que deben
lidiar contra las maniobras de la patronal y del gobierno
aliado a ella. Para ésta y las demás tareas que se vienen,
como la pelea salarial, el apoyo a la Asamblea de
Gualeguaychú y a todos los sectores en lucha, el nuevo
MAS se dispone a ponerse en la primera fila de combate, fortalecido
tras la exitosa realización de su IV Congreso, del que
damos amplia cobertura en estas páginas.
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