Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 93, 07/12/06
 

 

 

 

 

 

Un punto polémico

¿De quién es el triunfo?

En las elecciones del 3 de diciembre fue derrotado el candidato a presidente de la mayoría de la burguesía venezolana y del Departamento de Estado. Un candidato cuyo verdadero programa, más de allá de ciertos maquillajes populistas, era el neoliberalismo a rajatabla y la vuelta al sometimiento a EEUU. 

Pero esta indudable derrota no significa automáticamente que haya sido un triunfo de las masas obreras y populares, ni menos del socialismo. El triunfador fue Chávez; es decir, fue la victoria de un proyecto capitalista diferente, que es minoritario en la burguesía y que sostiene una cierta independencia de EEUU.

Hay una cierta confusión en la izquierda (incluso la que se reclama revolucionaria) acerca de esta simple realidad. Un ejemplo de este embrollo podemos verlo en el siguiente “Comunicado de la LCR” (Liga Comunista Revolucionaria) de Francia, emitido a pocas horas del triunfo de Chávez.

“La LCR se alegra de la victoria de Hugo Chávez, que marca, más allá de su personalidad, la voluntad de todo un pueblo de construir el socialismo del siglo XXI. Esta victoria refuerza la posición de los que, en el seno de la Unión Nacional de Trabajadores, el Partido Revolución y Socialismo y el movimiento político Nuestra América, esperan un salto cualitativo del proceso revolucionario”.

La corriente internacional que encabeza la LCR –que pasó del apoyo incondicional a Lula al apoyo no menos incondicional a Chávez– suele suministrar las mejores muestras de este tipo de confusiones. El ejemplo que exponemos no se aplica sólo a estos compañeros. En Argentina, en los próximos días, vamos a ver montones de declaraciones por el estilo.

Pero veámosla más de cerca. “La LCR se alegra de la victoria de Hugo Chávez, que marca, más allá de su personalidad, la voluntad de todo un pueblo de construir el socialismo del siglo XXI”. El pueblo venezolano puede tener “la voluntad” de “construir el socialismo del siglo XXI”, pero la victoria es de Chávez, cuya “personalidad” y “voluntad” consiste en sostener un proyecto que no es socialista, sino de un capitalismo diferente. El socialismo está, efectivamente, “más allá de su personalidad”.

Entonces, con eso no se “refuerza la posición de los que, en el seno de la Unión Nacional de Trabajadores, el Partido Revolución y Socialismo y el movimiento político Nuestra América, esperan un salto cualitativo del proceso revolucionario”. Van a quedarse esperando, porque los votos fueron para Chávez, no para la UNT, ni para el PRS, ni para Nuestra América. Gracias a esos votos, Chávez va a estar más “reforzado”, por ejemplo, para intentar nuevamente el sometimiento de la UNT.