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Papeleras:
defendamos la asamblea de Gualeguaychú
Se
hunde la estrategia K
La
resolución del Banco Mundial de aprobar el crédito a la
pastera de Botnia representó un nuevo revés para el
gobierno, que se suma al anterior en la Corte de La Haya. La
votación en el organismo no dejó lugar a dudas: hubo 23
votos a favor y uno solo en contra, el de Argentina.
Se
trata de un final de lo más anunciado. Nadie en su sano
juicio podía suponer que el Banco Mundial, organismo que
representa y defiende los intereses imperialistas en todas
partes, iba a romper una lanza por los reclamos
ambientalistas de Gualeguaychú.
La
asamblea de la ciudad entrerriana ahora amenaza con extender
los cortes del puente sobre el río Uruguay por tiempo
indefinido. Aunque tardíamente, se ha hecho visible para la
mayoría de los activistas que las promesas y dilaciones del
gobierno nunca tuvieron por objeto realmente frenar la
construcción de las pasteras. Por el contrario, Kirchner sólo
intentó hacer equilibrio entre la movilización de
Gualeguaychú y las necesidades de la “alta política”
regional con Uruguay y el Mercosur, pero ahora se terminó
cayendo de esa cuerda floja. Parte de esas maniobras
distractivas fue la designación de Romina Piccolotti como
secretaria de Medio Ambiente, cuya continuidad, como símbolo
del fracaso de todo el manejo oficial, está ahora en duda.
De
esta manera, el gobierno, que quería salvar la imagen
frente a todos, se quedó sin el pan y sin la torta. En
efecto: las relaciones con Uruguay están en un punto bajísimo
–en el marco de que los “organismos internacionales”
beneficiaron la posición de Tabaré Vázquez–, y al mismo
tiempo el desprestigio de Kirchner en Gualeguaychú crece
aceleradamente. Toda la estrategia oficialista para el
conflicto se desplomó como un castillo de naipes, y el
gobierno sencillamente no tiene idea de cómo zafar del
callejón sin salida en el que se metió.
Cada
vez son más los que en Entre Ríos sacan la conclusión de
que las vías legales e “institucionales” sólo
sirvieron para beneficiar al sector más poderoso, es decir,
las empresas multinacionales, y que la única garantía real
no vendrá de las instituciones ni del gobierno, sino de la
fuerza de la movilización. Asimismo, empieza a haber un
desarrollo de la conciencia a partir de la experiencia con
el gran capital imperialista, los organismos a su servicio y
el gobierno de Kirchner.
Justamente
por eso, y ante la perspectiva de que la lucha adquiera un
curso definidamente independiente, es que distintas
voces, desde el gobierno uruguayo hasta Mauricio Macri, están
reclamando el uso de la fuerza para desalojar a los
manifestantes que cortan el puente.
En
otras oportunidades hemos planteado la necesidad de que el
perfil programático de la asamblea de Gualeguaychú avance
hacia una propuesta que contemple las necesidades de los
trabajadores de ambas orillas, evitando como la peste
cualquier tinte chauvinista en el reclamo. Más allá de que
eso sigue siendo una tarea pendiente, la gran necesidad de
la hora es defender incondicionalmente a la asamblea de
cualquier intento represivo, así como apoyar la medida del
corte del puente internacional resuelta democráticamente.
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