|
Condena
a muerte de Saddam Hussein
Una
macabra farsa judicial
Pocos
días antes de las elecciones del 7 de noviembre en EE.UU
–y como una “ayudita” a la desfalleciente campaña de
los candidatos de Bush– un “tribunal” en Iraq condenó
a muerte a su ex presidente Saddam Hussein. Este mamarracho
de “juicio” debe merecer el repudio internacional.
Como
sintetizó un conocido corresponsal británico [1], “el
que fue aliado de EEUU ha sido sentenciado a muerte por crímenes
de guerra cometidos cuando era el mejor amigo de Washington
en el mundo árabe. EEUU sabía de todas estas atrocidades e
incluso suministró el gas” que utilizó Hussein contra
los iraníes (en la guerra que desató en 1980 al servicio
de Washington) y en la represión al pueblo kurdo.
Efectivamente,
un juicio en serio contra Saddam y no esta farsa habría
sentado también en el banquillo de los acusados a Bush
(padre) y Bush (hijo), a Donald Rumsfeld y a decenas de
funcionarios y empresarios estadounidenses, británicos y
alemanes. Ellos apoyaron y armaron a Saddam y le
suministraron gas venenoso, exportado desde EEUU y Alemania
bajo la etiqueta de “pesticidas”... mientras los
obedientes medios de Occidente colaboraron bloqueando toda
información sobre estas atrocidades.
Es
que Saddam en esos días era uno de los grandes
“defensores del mundo libre”. Dentro de Iraq había
masacrado a la izquierda y en sus fronteras hacía lo mismo
con los islamistas de Irán. Fue sólo en 1990, cuando
Saddam Hussein se apoderó de Kuwait, disgustado por la
escasa retribución a sus servicios, que EEUU y la Unión
Europea descubrieron que era un “dictador”.
Bush
y su pandilla tienen la conciencia tan sucia que no
permitieron siquiera que Saddam Hussein fuese juzgado por un
tribunal burgués pero algo más confiable, como por ejemplo
el Tribunal Internacional de La Haya. Pero como no está
completamente bajo su control, juzgarlo en La Haya habría
sido un búmeran para EEUU, y especialmente para la mafia de
los Bush.
Asimismo,
el imperialismo quiere sentar el precedente de que puede
condenar a muerte a los gobernantes del Tercer Mundo que se
le retoben.
Por
todos estos motivos, repudiamos esta farsa judicial. Sólo
un tribunal independiente de los trabajadores y los
pueblos de Iraq y Medio Oriente tendría el derecho de
juzgar los crímenes de Saddam Hussein.
Notas:
1.
Robert Fisk, “La condena a Saddam Hussein: Un veredicto de
culpabilidad también para EEUU", www.socialismo-o-barbarie.org,
edición del 12-11-06.
|