Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 92, 23/11/06
 

 

 

 

 

 

Los petroleros vuelven a la lucha

Contra el impuesto al salario

Por Oscar Alba

Los petroleros de la Patagonia han vuelto a salir a la lucha. Aún están frescas las jornadas vividas en Las Heras en febrero de este año, cuando el gobierno de Kirchner se vio obligado a mandar a la Gendarmería para reprimir a los trabajadores de UOCRA y petroleros que reclamaban por el encuadramiento y la eliminación del impuesto a las ganancias. Ahora, los obreros del petróleo salieron a pelear contra el “impuesto al salario” que implementa Kirchner. Este impuesto a las ganancias no hace otra cosa que recortar los salarios de los trabajadores, quitándoles de un plumazo un sueldo al año.

El lunes 6 y el martes 7 los trabajadores petroleros comenzaron a movilizarse hartos de promesas y con la convicción de no permitir que otra vez llegue fin de año y venga el guadañazo del impuesto. En esta movilización confluyeron también los compañeros encuadrados en el sindicato de jerárquicos petroleros. Finalmente, el jueves y viernes siguiente el paro en las plantas se hizo total. El miércoles 8, en Comodoro Rivadavia, más de 4.000 petroleros resolvieron salir a la pelea contra el impuesto a las ganancias que les aplica el gobierno de Kirchner. La burocracia de Guillermo Pereira, del Sindicato Petrolero de Neuquén-Río Negro, y de “Chaco” Segovia, de Santa Cruz, había decidido “suspender” el paro ante la promesa de Noemí Rial, vice ministra de Trabajo, que significaba un 60% del descuento actual pero sin incluir las horas extras. Tengamos en cuenta que en ese sector las horas extras pueden sumar hasta $ 300 mensuales, por las condiciones laborales del sector. Los trabajadores desconocieron esta maniobra de la burocracia y hasta de los Neuquén se sumaron al paro masivo.

El martes 14, un grupo de obreros, a la madrugada, ingresó a la sala de control de Loma de la Lata en Neuquén,  donde se produce la mayor cantidad de gas para el país, y cerró el flujo de combustible. Julio De Vido, Aníbal Fernández, ministro del Interior y Carlos Tomada, ministro de Trabajo, se vieron obligados a madrugar para buscar una solución al conflicto, que a esa altura significaba uno de los frentes de tormenta más complejos para el gobierno K.

Al día siguiente, el gobierno propuso un arreglo que significaba la eliminación del gravamen a los rubros de transporte  y viandas y subir el piso del impuesto, quedando sin solución la cuestión del impuesto sobre las horas extras. Ante esta propuesta, la pelea se dividió. Los  petroleros de Neuquén-Río Negro aceptaron la propuesta del gobierno y levantaron el paro, mientras que en Chubut y Santa Cruz fue rechazada y continuó el paro. Hasta que el viernes 17, finalmente, las empresas acordaron pagar un adicional que va de 100 a 600 pesos por mes, que cubriría el descuento del impuesto a las ganancias. Hay que tener en cuenta que la modificación del piso que se toma para el impuesto y la eliminación del gravamen sobre el transporte y vianda que propuso el gobierno no va a ser inmediata, ya que tiene que aprobarlo el Congreso y eso va a llevar un tiempo.

No obstante el principio de acuerdo logrado el viernes entre el gobierno y la burocracia, las aguas no se calmaron, ya que los trabajadores jerárquicos continuaron sus reclamos. En Neuquén, alrededor de 500 trabajadores y personal jerárquico de la empresa Pride paralizaron la producción en demanda de aumento de salarios. “El reclamo –que pasó por encima de la conducción del sindicato de petroleros privados de la provincia que encabeza Guillermo Pereira– es por un salario básico de 4.500 pesos” (Clarín, 19-11-06). Lo que ocurre es que los trabajadores de Pride que trabajan para Repsol están cobrando entre 2.300 y 2.500 pesos mensuales. Mientras que el costo de la canasta familiar para una familia tipo en la zona supera los 3.000 pesos.

En el Golfo de San Jorge, los petroleros privados jerárquicos también salieron al paro planteando la equiparación con los beneficios que los demás trabajadores del sector acordaron con el gobierno.

Una pelea que no ha finalizado

Pese a que en distintos lugares los trabajadores han vuelto al trabajo, el conflicto petrolero no se ha cerrado. La producción de petróleo puede volver a complicarse, ya que como decimos más arriba se mantienen focos importantes de reclamos y está latente que salgan los trabajadores encuadrados en la UOCRA que siguen reclamando el encuadramiento en convenio petrolero y también les descuentan el impuesto. Las medidas de fuerza, aunque en este momento no significan la paralización de la producción, la están afectando seriamente.

Por otro lado, no se puede dar por terminado este conflicto porque no se puede confiar en la palabra del gobierno. De esto saben los trabajadores patagónicos y sobre todo los de Las Heras, que han visto más de una vez cómo las promesas de Kirchner se han perdido en los cajones de algún ministerio, al mismo tiempo que acallaron sus protestas reprimiendo con la policía y la gendarmería y manteniendo todavía hoy a varios trabajadores presos.

Mientras las empresas como Repsol embolsan miles de millones de dólares de ganancias a costa de esquilmar la riqueza natural de nuestro suelo sin que nadie les ponga límite, los obreros del petróleo tienen que ver cómo el gobierno de Kirchner en complicidad con ellas  les recorta el salario vía el impuesto a las ganancias y el trabajo precario del convenio UOCRA que significa cobrar menos por las mismas tareas que realizan otros petroleros.

Tampoco se puede confiar en los Pereira, Mansilla, Segovia y demás burócratas petroleros y menos que menos en los Palma y otros traidores de la UOCRA.  A lo largo de este conflicto los primeros se han esmerado en poner paños fríos a los reclamos de los trabajadores y “transar” con el gobierno en contra de los intereses obreros, mientras que los segundos ni siquiera amagaron callándose la boca manteniendo la división entre los obreros del petróleo que beneficia a la patronal.

A diferencia de principios de año cuando el conflicto (gracias a la burocracia) quedó aislado en Las Heras, en este segundo acto la pelea abarcó a toda la Patagonia. Las masivas asambleas de petroleros han sido un verdadero puntal en esta lucha y un problema para las maniobras de la burocracia. Justamente en Las Heras el “Chaco” Segovia no hizo una sola asamblea por el temor a una rebelión de las bases. Las asambleas fueron  importantes no sólo en la resolución de las propuestas sino también en la organización de las movilizaciones, ocupaciones de planta y cortes de ruta.

Es fundamental mantenerlas como herramienta de lucha y organización desde las bases para el próximo acto, especialmente para sumar a la pelea  a los compañeros trabajadores de la UOCRA y sus reclamos, porque para tirar abajo el impuesto de Kirchner al salario y acabar con los “trabajadores de segunda” se necesita la más férrea unidad de todos los obreros del petróleo, pasándoles por encima a los dirigentes traidores y poniendo a la cabeza de los sindicatos a nuevos compañeros honestos y combativos, que no transen con las empresas y que no sean “forros” de Kirchner ni de ningún gobierno patronal.

Eliminación completa del impuesto al salario

Encuadramiento en convenio petrolero de los trabajadores de la UOCRA

Fuera la gendarmería de los pueblos petroleros

Basta de persecución y libertad a los luchadores de Las Heras

Fuera la burocracia kirchnerista

Unidad de todos los obreros del petróleo