|
Los
petroleros vuelven a la lucha
Contra
el impuesto al salario
Por
Oscar Alba
Los
petroleros de la Patagonia han vuelto a salir a la lucha. Aún
están frescas las jornadas vividas en Las Heras en febrero
de este año, cuando el gobierno de Kirchner se vio obligado
a mandar a la Gendarmería para reprimir a los trabajadores
de UOCRA y petroleros que reclamaban por el encuadramiento y
la eliminación
del impuesto a las ganancias. Ahora, los obreros del
petróleo salieron a pelear contra el “impuesto al
salario” que implementa Kirchner. Este impuesto a las
ganancias no hace otra cosa que recortar los salarios de los
trabajadores, quitándoles de un plumazo un sueldo al año.
El
lunes 6 y el martes 7 los trabajadores petroleros comenzaron
a movilizarse hartos de promesas y con la convicción de no
permitir que otra vez llegue fin de año y venga el guadañazo
del impuesto. En esta movilización confluyeron también los
compañeros encuadrados en el sindicato de jerárquicos
petroleros. Finalmente, el jueves y viernes siguiente el
paro en las plantas se hizo total. El miércoles 8, en
Comodoro Rivadavia, más de 4.000 petroleros resolvieron
salir a la pelea contra el impuesto a las ganancias que les
aplica el gobierno de Kirchner. La burocracia de Guillermo
Pereira, del Sindicato Petrolero de Neuquén-Río Negro, y
de “Chaco” Segovia, de Santa Cruz, había decidido
“suspender” el paro ante la promesa de Noemí Rial, vice
ministra de Trabajo, que significaba un 60% del descuento
actual pero sin incluir las horas extras. Tengamos en cuenta
que en ese sector las horas extras pueden sumar hasta $ 300
mensuales, por las condiciones laborales del sector. Los
trabajadores desconocieron esta maniobra de la burocracia y
hasta de los Neuquén se sumaron al paro masivo.
El
martes 14, un grupo de obreros, a la madrugada, ingresó a
la sala de control de Loma de la Lata en Neuquén,
donde se produce la mayor cantidad de gas para el país,
y cerró el flujo de combustible. Julio De Vido, Aníbal
Fernández, ministro del Interior y Carlos Tomada, ministro
de Trabajo, se vieron obligados a madrugar para buscar una
solución al conflicto, que a esa altura significaba uno de
los frentes de tormenta más complejos para el gobierno K.
Al
día siguiente, el gobierno propuso un arreglo que
significaba la eliminación del gravamen a los rubros de
transporte y
viandas y subir el piso del impuesto, quedando sin solución
la cuestión del impuesto sobre las horas extras. Ante esta
propuesta, la pelea se dividió. Los
petroleros de Neuquén-Río Negro aceptaron la
propuesta del gobierno y levantaron el paro, mientras que en
Chubut y Santa Cruz fue rechazada y continuó el paro. Hasta
que el viernes 17, finalmente, las empresas acordaron pagar
un adicional que va de 100 a 600 pesos por mes, que cubriría
el descuento del impuesto a las ganancias. Hay que
tener en cuenta que la modificación del piso que se toma
para el impuesto y la eliminación del gravamen sobre el
transporte y vianda que propuso el gobierno no va a ser
inmediata, ya que tiene que aprobarlo el Congreso y eso
va a llevar un tiempo.
No
obstante el principio de acuerdo logrado el viernes entre el
gobierno y la burocracia, las aguas no se calmaron, ya que
los trabajadores jerárquicos continuaron sus reclamos. En
Neuquén, alrededor de 500 trabajadores y personal jerárquico
de la empresa Pride paralizaron la producción en demanda de
aumento de salarios. “El reclamo –que pasó por encima
de la conducción del sindicato de petroleros privados de la
provincia que encabeza Guillermo Pereira– es por un
salario básico de 4.500 pesos” (Clarín,
19-11-06). Lo que ocurre es que los trabajadores de Pride
que trabajan para Repsol están cobrando entre 2.300 y 2.500
pesos mensuales. Mientras que el costo de la canasta
familiar para una familia tipo en la zona supera los 3.000
pesos.
En
el Golfo de San Jorge, los petroleros privados jerárquicos
también salieron al paro planteando la equiparación con
los beneficios que los demás trabajadores del sector
acordaron con el gobierno.
Una
pelea que no ha finalizado
Pese
a que en distintos lugares los trabajadores han vuelto al
trabajo, el conflicto petrolero no se ha cerrado. La
producción de petróleo puede volver a complicarse, ya que
como decimos más arriba se mantienen focos importantes de
reclamos y está latente que salgan los trabajadores
encuadrados en la UOCRA que siguen reclamando el
encuadramiento en convenio petrolero y también les
descuentan el impuesto. Las medidas de fuerza, aunque en
este momento no significan la paralización de la producción,
la están afectando seriamente.
Por
otro lado, no se puede dar por terminado este conflicto
porque no se puede confiar en la palabra del gobierno. De
esto saben los trabajadores patagónicos y sobre todo los de
Las Heras, que han visto más de una vez cómo las promesas
de Kirchner se han perdido en los cajones de algún
ministerio, al mismo tiempo que acallaron sus protestas
reprimiendo con la policía y la gendarmería y manteniendo
todavía hoy a varios trabajadores presos.
Mientras
las empresas como Repsol embolsan miles de millones de dólares
de ganancias a costa de esquilmar la riqueza natural de
nuestro suelo sin que nadie les ponga límite, los obreros
del petróleo tienen que ver cómo el gobierno de Kirchner
en complicidad con ellas les
recorta el salario vía el impuesto a las ganancias y el
trabajo precario del convenio UOCRA que significa cobrar
menos por las mismas tareas que realizan otros petroleros.
Tampoco
se puede confiar en los Pereira, Mansilla, Segovia y demás
burócratas petroleros y menos que menos en los Palma y
otros traidores de la UOCRA.
A lo largo de este conflicto los primeros se han
esmerado en poner paños fríos a los reclamos de los
trabajadores y “transar” con el gobierno en contra de
los intereses obreros, mientras que los segundos ni siquiera
amagaron callándose la boca manteniendo la división entre
los obreros del petróleo que beneficia a la patronal.
A
diferencia de principios de año cuando el conflicto
(gracias a la burocracia) quedó aislado en Las Heras, en
este segundo acto la pelea abarcó a toda la Patagonia. Las
masivas asambleas de petroleros han sido un verdadero puntal
en esta lucha y un problema para las maniobras de la
burocracia. Justamente en Las Heras el “Chaco” Segovia
no hizo una sola asamblea por el temor a una rebelión de
las bases. Las asambleas fueron
importantes no sólo en la resolución de las
propuestas sino también en la organización de las
movilizaciones, ocupaciones de planta y cortes de ruta.
Es
fundamental mantenerlas como herramienta de lucha y
organización desde las bases para el próximo acto,
especialmente para sumar a la pelea
a los compañeros trabajadores de la UOCRA y sus
reclamos, porque para tirar abajo el impuesto de Kirchner al
salario y acabar con los “trabajadores de segunda” se
necesita la más férrea unidad de todos los obreros del
petróleo, pasándoles por encima a los dirigentes traidores
y poniendo a la cabeza de los sindicatos a nuevos compañeros
honestos y combativos, que no transen con las empresas y
que no sean “forros” de Kirchner ni de ningún gobierno
patronal.
Eliminación
completa del impuesto al salario
Encuadramiento
en convenio petrolero de los trabajadores de la UOCRA
Fuera
la gendarmería de los pueblos petroleros
Basta
de persecución y libertad a los luchadores de Las Heras
Fuera
la burocracia kirchnerista
Unidad
de todos los obreros del petróleo
|