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Reportaje
a trabajadores del Hospital Francés
“Una
nueva intervención con la misma política”
Al
cierre de esta edición se realizaba una multitudinaria
marcha a Plaza de Mayo. Acompañados por partidos de
izquierda y organizaciones de trabajadores desocupados como
el MAS y el FTC; delegados y activistas de otros hospitales,
se manifestaron con duros cánticos contra el gobierno y su
“patota”, así
como contra los dirigentes del Sindicato de la Sanidad. SoB
entrevistó a dos compañeros del sector enfermería. Desde
el MAS llamamos a todos los sectores a redoblar la campaña
de apoyo a la lucha para que cobren la totalidad del sueldo,
los meses adeudados, que no haya ningún trabajador
procesado y que se estatice el hospital bajo control de sus
trabajadores como única medida que garantiza realmente
todos los puestos de trabajo.
Después
de varias semanas durante las cuales el gobierno de K intentó
mantener en funciones a la intervención patotera, al fin no
tuvo más remedio que soltarle la mano. Este recule del
gobierno es producto de la lucha de los trabajadores del
hospital Francés y del repudio generalizado que generó en
amplios sectores de la población la brutal agresión del
joven K “Tuto” Mohamad y sus secuaces. La caída de
la intervención es un triunfo de los compañeros y
coloca la lucha por la estatización en una situación más
favorable.
El
cambio de figuritas que significa la nueva intervención
“adornada” con personajes supuestamente
incorruptibles como Graciela Ocaña (interventora del PAMI),
la periodista Fany Mandelbaun o Juan Carr fundador de Red
Solidaria, no debe traer confusión entre los compañeros, se
trata simplemente de vestir al lobo con piel de cordero,
es decir, cambiaron la forma pero no el contenido porque el
objetivo final es el mismo: quebrar el hospital y
reprivatizarlo.
SoB:
¿Cuál es la situación de la nueva intervención. Hablaron
con ellos?
Claudio
–El tema está totalmente “encharcado”,
porque viene una nueva intervención con la misma política.
No va a resolver el problema del conjunto de los
trabajadores ni mucho menos. Quiere reprivatizar el hospital
y la solución de fondo por la que los trabajadores venimos
luchando, ellos la desestiman.
En
un principio se habló con el nuevo interventor y fue bien
claro. Dio el mismo mensaje que había anunciado Alberto
Fernández por los medios, de dictar la quiebra a la
Filantrópica, cargarla con toda la deuda. Esto haría
que la razón social con la que el conjunto de los
trabajadores está en relación de dependencia quebrara, y se
fuera el conjunto de los trabajadores con La Filantrópica. Y
creo que hay un tema semántico también. La Filantrópica y
(de beneficencia) nos daba el gancho para pasar al Estado.
Esto demostraba que no era una clínica privada o un
hospital privado, sino un hospital abierto a la comunidad.
Nace con esta intención y después un conjunto de médicos
la usufructuaron para su provecho, por supuesto con la venia
política.
SoB:
¿Cuál es la situación de Enfermería? Sabemos que
estuvieron discutiendo acerca de lo que han cobrado y además
acerca de cuál es la situación, en particular para atender
a los pacientes.
Claudio–
Desde el comienzo de la lucha, el 50% de los enfermeros
optó por una decisión individual: se reubicó en
diferentes hospitales y clínicas y se fueron del Hospital.
Esto hace que hoy tengamos que atender a los pacientes y más
a una obra social como el PAMI –que es lo que va a traer
Ocaña– con mucha demanda con la mitad de los
trabajadores. Para colmo, con el 49% menos del
sueldo. Se estuvo discutiendo eso en Enfermería, se le
preguntó a los compañeros si iban a permitir esta nueva
situación y el conjunto de los trabajadores dijo que iba a
haber una asamblea de sector. Se iba a ver si se votaba una
medida de fuerza, que para nosotros es paro activo con
guardias mínimas, demostrándoles que no estamos para nada
de acuerdo en resignar parte de nuestro sueldo y, para
colmo, en dar baja calidad de atención. Porque la señora
Ocaña quiere hacer del Hospital un geriátrico.
SoB:
¿Cuál es la salida que ves para el Hospital?
Claudio
–La salida que nosotros venimos peleando, es la
estatización con control obrero. Y la estatización
no en el marco de los hospitales pauperizados: queremos un
hospital de excelencia, como fue el Hospital Francés.
Por un lado, primero, garantizar el sueldo de los
trabajadores, pero pelear también por un hospital de
excelencia, con calidad de prestaciones y de recursos
humanos, que era lo que tenía el Hospital Francés hasta
hace un año. Eso es lo que el conjunto de los trabajadores
quiere de vuelta para el Hospital.
SoB:
En la marcha hay un cartel del Centro Gallego que dice
“reincorporación de Isabel”, ¿es una compañera
despedida recientemente?
Claudio
–Sí, el Centro Gallego está teniendo
problemas con despidos de personal en forma arbitraria. Pero
nosotros queremos que los compañeros del Centro Gallego se
unan a la lucha nuestra. Queremos que todos los hospitales
de la comunidad abran un gran debate sobre la crisis de la
salud y peleen por la estatización de los hospitales de la
comunidad. Todavía en el Centro Gallego es un debate por
hacer.
SoB:
¿Cuál es el rol que ha jugado el sindicato durante todo el
conflicto y particularmente en este momento?
Alejandro–
El sindicato estuvo siempre ausente del Hospital. Para lo único
que apareció fue para apoyar las medidas que tiraba el
gobierno. Ellos desde un principio, intentaron imponer
la paz social y el convenio de crisis. Como no lo lograron
con el consenso de los trabajadores, lo embocaron “por la
ventana”, por decirlo de alguna manera, bajo la forma de
un subsidio. Inventaron algo para pagar, como ellos decían.
Es decir, se terminó firmando el convenio de crisis y la
paz social con otros medios que no eran el método democrático
que imponían las asambleas del Hospital. Pero siempre
estuvo ausente. Siempre estuvo del lado del gobierno, nunca
de los trabajadores, siempre nos dejó. En la lucha
estuvimos solos, digamos. El sindicato nunca nos apoyó. El
apoyo que tuvimos fue de partidos de izquierda y otras
organizaciones, pero el sindicato nunca. Lo único que vino
a traer, cuando luchábamos por el cobro de la deuda
salarial, a principio de año, fue un subsidio de 300 pesos
que fue rechazado por el conjunto de los trabajadores. Después
desapareció durante toda la lucha y ahora vuelve a aparecer
para imponer el convenio de crisis y la paz social.
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