Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 91, 10/11/06
 

 

 

 

 

 

Elecciones a candidatos de la Lista Roja del Garrahan

¿Método clasista o método populista?

Trabajadores de Salud del MAS

A fines de noviembre se realizarán las elecciones para elegir a la Junta Interna de ATE del Hospital Garrahan.

La Lista Roja, actual conducción del hospital, que dirigió el durísimo conflicto del 2005, convocó a una asamblea para decidir cómo se iban a elegir los precandidatos a delegados de la lista. Para nosotros este proceso tiene una gran importancia para fortalecer la lista eligiendo a los mejores comperos. Esto implica reafirmar la confianza en los delegados que cumplieron un papel destacado en el 2005 y, al mismo tiempo, acercar a otros que, sin ser delegados en ese momento, cumplieron también un gran papel. También, en un plano más general, la elección de candidatos de la Lista Roja del Garrahan expresa una instancia de reorganización de una de las conducciones democráticas y combativas que existen en la vanguardia obrera.

Sin embargo, una serie de decisiones políticas adoptadas por la mayoría de la interna han funcionado como un obstáculo en relación a estos objetivos.

El método propuesto por Gustavo Lerer y la mayoría de la interna consistía en el voto secreto de los precandidatos. La manera en que esto se implementó resultó en otro problema adicional: las urnas se llevaron a los puestos de trabajo para que los compañeros no se tuvieran que movilizar, ni siquiera, para ir a votar. En nombre de hacer una elección más democrática, se terminó estimulando que votaran compañeros que nada tienen que ver con la lista, su programa y su perspectiva.

La otra propuesta, planteada por los compañeros del MAS, del PO, e independientes; consistía en que los precandidatos sean elegidos en los sectores y votados en una asamblea general de los integrantes y simpatizantes de la Lista. A través de este método, se hubiera conseguido una lista más representativa del conjunto de los trabajadores del hospital y no solamente de un sector (enfermería).

El primer método expresaba una propuesta populista, es decir, no clasista, en el que la participación en la elección de candidatos de la Lista Roja no expresaba ninguna clase de compromiso real, ni con su programa ni con su acción sindical.

Nosotros somos partidarios del método propio de la clase obrera, la democracia directa, con la participación activa de los compañeros votando a mano alzada en asamblea. El mismo que caracterizó a la Junta Interna durante el paro del año pasado, convirtiéndolo en un ejemplo para otros trabajadores.

Ganó la propuesta de Lerer. La campaña que resultó de todo eso dejó a la vista los inconvenientes que acarrea a los trabajadores adoptar esta metodología. Por ejemplo, candidatos que no votaban a otros candidatos a delegados, aun reconociendo que eran buenos compañeros, por temor a no entrar en la lista. Es decir, la especulación deformó una instancia que debía expresar la unidad de los trabajadores.

Además, el método elegido tiene otro problema, que es el de la representatividad, porque la participación masiva diluyó los votos de los activistas en una montaña de votos que representan cualquier cosa (votaron compañeros que ven con indiferencia nuestra lucha, médicos y hasta carneros) y que reflejan, más que nada, a la retaguardia de los trabajadores del hospital.

Esto explica por qué, en la misma semana en que se realizaron las elecciones, hubo una asamblea convocada por la Junta Interna en apoyo a los trabajadores del lactario en conflicto, a la que solamente concurrieron cincuenta compañeros, mientras que dos días antes habían votado en las elecciones ¡setecientos cincuenta!

Con el método de la asamblea, por el contrario, lo que se garantizaba era la participación del activismo, que hoy es poco porque el Garrahan no escapa a la coyuntura más general de achatamiento de las luchas, pero que, sin duda, son los compañeros que por haber participado en el conflicto, pueden hacer un balance más objetivo de los precandidatos por el rol que cumplieron en el mismo.

Lo que está planteado en esta discusión es quiénes eligen a los delegados de la Lista Roja: si la vanguardia o la retaguardia de los trabajadores del hospital. Sin lugar a dudas, una lista que se define como antipatronal, antigubernamental, antiburocrática y clasista debe ser elegida por la vanguardia, sobre todo en una situación de retroceso.

El no haberlo hecho de esta forma dejó a valiosos activistas fuera de la lista y a sectores que habían presentado sus precandidatos, sin ninguna representación (administrativos e instrumentadoras).

La pregunta que, seguramente, a esta altura del artículo se hará el lector es: ¿Por qué la combativa Junta Interna del Garrahan dirigida por Gustavo Lerer reniega de un método principista como es la asamblea para elegir a los delegados?

Es que el método está unido a los objetivos que se persiguen, en este caso, mantener una hegemonía con delegados total o supuestamente incondicionales, tratando de excluir a todos aquellos que osen cuestionar algo.

Esto explica por qué los trotskistas” del PRS hicieron campaña en contra de los candidatos, también, trotskistas del PO y del MAS, y de algún compañero independiente sospechado de rebelde, sin importarles de que se trataba de importantes luchadores.

Pero, como si esto fuera poco, lo que resulta indigerible para cualquier socialista revolucionario, es que hayan hecho campaña a favor de los candidatos del reconocidamente stalinista PCR, en cuya práctica sindical habitual figura frecuentemente la alianza con la burocracia.

La política de alianzas en el Garrahan parece ir a contramano de lo que las corrientes de izquierda vienen haciendo. Como en la CTA donde el MAS, el PO, el PTS y el PRS formaron la Lista N°3 para las elecciones del 09/11. En la que, paradójicamente, Lerer va como primer candidato en Capital; por lo que sería bueno que en su campaña dijera: “Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago (en el Garrahan)”.

A modo de conclusión, la preselección de los candidatos de la Lista Roja, que fue vendida tanto hacia adentro como hacia fuera del hospital como un método superador de la “devaluada” asamblea, no fue más que un mamarracho populista que nada tiene que ver con las mejores tradiciones del clasismo. Su objetivo fue imponer a los candidatos “oficiales”, para lo cual la participación masiva fue utilizada de manera deshonesta, apoyándose en compañeros casi sin compromiso con la lista y en el desconocimiento de los compañeros, muchos de ellos nuevos, para influenciar su voto.

Finalmente, satisfechos con el resultado (a pesar de que se le colaron algunos indeseables) los impulsores de este mamarracho dirán muy sueltos de cuerpo que, pese a quien pese, “los que deciden son los trabajadores”.