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Hospital
Francés: un paso adelante
“La
intervención, la intervención se va a la p….”
Al
cierre de esta edición, el gobierno se vio obligado a
cumplir parte de las promesas echas en los últimos días a
los trabajadores del hospital: se abonaron $500 a todos los
compañeros, a cuenta de lo adeudado, y se consiguió la
reincorporación de los despedidos. Esto es un logro parcial
de los compañeros y de su lucha. Ahora hay que ir por más:
sin dilaciones ni titubeos, hay que terminar de echar a la
intervención y luchar por la única salida de fondo para
mantener el hospital abierto y la fuente de trabajo de
todos: la estatización bajo control de los trabajadores.
Presentamos una serie de reportajes a varios activistas de
la lucha.
SoB:
¿Cómo se llega a los hechos del martes 10, cuando fueron
agredidos brutalmente por la patota?
Daniel:
Nosotros tenemos tres meses de sueldo adentro,
situaciones de persecución al activismo, nueve compañeros
despedidos y más de cien suspendidos. Una asamblea vota una
medida de fuerza para el 9. El paro es muy fuerte en el
hospital, y el conjunto de los trabajadores empieza a tomar
la decisión de salir a luchar nuevamente. Al día
siguiente, cuando llamamos a otra asamblea general para
evaluar si continuábamos con la medida o no, la intervención
llama a los delegados para negociar. Cuando los delegados
van a subir, aparece la patota a los golpes contra los
trabajadores y los periodistas. Nosotros nos replegamos y
salimos del hospital porque era una trampa, una provocación
para generar un caos y evacuar el hospital.
SoB:
¿Desde cuándo está la patota en el Hospital y qué
actitud tomó el gobierno después del escándalo?
Daniel:
La patota hace rato que está instalada en el hospital vino
con Salvatierra [el interventor]. El gobierno trata de
despegarse de los hechos y niega que la patota sea
kirchnerista, pero la intervención la mandó Kirchner. Y la
patota vino con la intervención. Además de las imágenes
que salieron en TV donde se ve a la patota en acción, también
salió la foto donde se ve a Muhamad abrazado con Kirchner.
Y si faltaba algo más, nos gritaban provocadoramente
“somos la gloriosa JP” y “los vamos a matar”. El
gobierno lo que hace es tratar de despegarse, pero no tiene
forma de hacerlo porque es
una patota del gobierno, porque Salvatierra es un hombre del
poder ejecutivo, es de Alberto Fernández, está instalado
acá y es el que trajo la patota y la salvó con la policia.
SoB:
¿Qué pasó después de la “patoteada”?
Daniel:
Hubo una reacción impresionante de la gente, provocó muchísima
bronca. Entonces se reavivó el conflicto con mucha fuerza,
los compañeros se enteraban de lo que pasaba y venían para
el Hospital. Para que te des una idea, el Hospital quedó de
hecho en manos nuestras porque la intervención se tuvo que
ir. Después siguieron unos días de mucha tensión porque
el gobierno, aunque quedó mal parado, siguió sacando
pacientes, evacuando el hospital. Intentó llevarse los
insumos y la aparatología, pero lo impedimos y seguimos
aguantando bastante bien porque los compañeros se quedaban
haciendo guardias permanentes para que no pudieran cerrarlo.
También quiero destacar que contamos con el apoyo de muchas
organizaciones, delegados y personalidades que se acercaron
a hacernos el aguante.
SoB:
¿Cómo es que se abrió la negociación?
Daniel:
Aunque el gobierno siguió y sigue insistiendo en
mantener la intervención, no tuvo más remedio que
llamarnos para negociar. Ojo, nos sienta en la mesa para
ganar tiempo y para ver cómo reformula su plan de
reestructuración y privatización, porque de ahí no se
baja. Pero como quedó muy herido por el escándalo de la
patota, necesita ganar tiempo. Pero yo les digo a los compañeros
que Alberto Fernández es el mismo que años atrás armó el
grupo Bapro y Provincia Salud, empresa que se asoció al
Francés iniciando el endeudamiento financiero. Y fue, además,
el mismo que trajo a Salvatierra y su patota, o sea que no
se puede tener ninguna confianza. Esto continúa; vendrán
mil y una maniobras para no darnos lo que reclamamos. Por
eso, más que nunca hay que seguir organizados y luchar por
la estatización.
Es
un conflicto que hay que seguirlo hora a hora, día a día.
El miércoles 18 por la noche hubo otra reunión con el
gobierno. A la misma hora, otros compañeros fuimos a la
marcha por López. Estuvimos adelante con dos banderas
exigiendo que el Hospital Francés no se cierre, “Que no
sea un desaparecido más”. Al día siguiente se realizó
una nueva asamblea. El ambiente estaba espeso, los forros
afines al gobierno querían que la asamblea aceptara la
intervención con el argumento de que “si no mostrábamos
buena voluntad el gobierno no iba a cumplir las promesas de
un adelanto de sueldo, reincorporación de los despedidos y
el fondo fiduciario para reactivar el hospital” La
asamblea fue grande; vinieron cerca de trescientos compañeros.
El escándalo de la patotas en San Vicente nos dio una mano
para explicar que era el gobierno –salpicado por los
hechos– el que estaba apurado por negociar y que había
que mantenerse firmes en no aceptar la intervención y
seguir por todos los reclamos. Como te decía, la asamblea
estuvo caldeada: hablaron muchos compañeros, hubo abucheos
y puteadas... Al final, alrededor de 200
compañeros votaron no a la intervención.
SoB:
¿Cuáles son las últimas novedades?
Daniel:
A una reunión en el Ministerio de Trabajo [24/10] fuimos
con un grupo importante, de 80 compañeros, y había una
reunión con la comisión interna donde se iba a tratar el
punto de los despedidos. Supuestamente, de acuerdo a lo que
había dicho Alberto Fernández, los iba a atender Tomada.
Eso no pasó, Tomada no estuvo en la reunión, fue la
intervención, fue el sindicato y la comisión interna con
un grupo de trabajadores. No reincorporaron a los compañeros
y el sindicato nos quiso meter por la ventana una propuesta
que para variar está en contra de los intereses de los
trabajadores, donde como moneda de cambio, como siempre, se
pone la paz social.
Ya
habíamos decidido en asamblea salir con otra orientación
hacia los medios, salir un poco más duros con el gobierno,
responsabilizarlo a Alberto Fernández de no haber cumplido
todas las promesas de la semana pasada y, efectivamente,
cuando los compañeros de la comisión interna bajaron de la
reunión en el Ministerio de Salud, se empezó a anunciar la
verdad de lo que estaba sucediendo en el hospital. Producto
de eso y de la movilización que se hizo ayer, hoy los
delegados tuvieron la llamada de Alberto Fernández que
convocaban a una nueva reunión en el Ministerio de Trabajo
para tratar el tema de los despedidos, que según ellos iban
a ser reincorporados.
SoB:
Teniendo en cuenta estas novedades y la dilación en la
concreción de las promesas, como militante del MAS, ¿qué
estás proponiendo?
Daniel:
Primero que se arme un verdadero comité de lucha integrado
no sólo por la interna, sino también por los activistas,
para consolidar entre todos una política y una orientación
clara que nos permita ir para adelante. Después, en lo más
general, no hay que darle tregua al gobierno, nosotros no
podemos confiar en el gobierno. Esto quedó demostrado en
esta última semana, donde la interna aflojó un poco y se
le dio tregua al gobierno, y lo único que vimos fueron más
dilaciones.
Es
fundamental no confiar en el gobierno sino en nuestra propia
lucha, y en lo inmediato, tomar alguna medida de fuerza como
por ejemplo un acto, para seguir esclareciendo a la
comunidad cuál es la situación real del hospital. Lo que
siempre les decimos a los compañeros es que lo que logremos
conseguir va a depender de nuestra lucha, mantenernos firmes
en la pelea; ésa es la única manera en que vamos a salir
adelante y que el hospital realmente tenga una salida de
fondo, que para nosotros es la estatización con control de
los trabajadores.
Por
supuesto, para eso necesitamos que todos los sectores que
nos vienen apoyando redoblen el esfuerzo, haciendo de la
lucha del Hospital Francés una causa política de todos los
trabajadores del país.
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