|
Elecciones
en Brasil
Un
primer balance
Coordinación
Provisoria de Praxis
Corriente marxista revolucionaria del PSOL
El
primer turno de las elecciones terminó de forma un tanto
inesperada. Lula, contrariando las encuestas preelectorales,
no ganó en el primer turno y Alckmin, su principal
competidor, del PSDB (Partido Socialdemócrata Brasileño),
obtuvo una votación muy por arriba de lo esperado: Lula
obtuvo el 48,6% y Alckmin el 41,6%.
Por
otro lado, la candidatura de Heloísa Helena (del frente de
izquierda PSOL-PSTU-PCB) perdió ímpetu en la recta final,
víctima de su propia política de colocarse sólo como “anti-Lula”,
sin un programa claramente a la izquierda.
Los
números demuestran que Alckmin obtuvo mayor votación en
los sectores de clase media de las regiones más
desarrolladas del sur y sudeste de Brasil y en los estados
agroexportadores del centro-oeste. Por su lado, Lula se
consagró vencedor en los estados de las regiones norte y
nordeste –las más atrasadas económicamente– y también
en la periferia de las grandes ciudades. Allí, el efecto de
la “Bolsa Familia” fue arrasador.[1]
Heloisa
Helena y el frente PSOL-PSTU-PCB obtuvieron una buena votación
(el 6,85%). Pero sus resultados estuvieron muy lejos de los
viajes interplanetarios de sectores de la Ejecutiva del
PSOL, que al inicio de la campaña hablaban de llevar a
Heloisa Helena al segundo turno, vencer la “cláusula de
barrera” [2] y elegir diez diputados federales. El 5% de
los votos para diputado federal que garantizarían superar
la “cláusula de barrera” quedó reducido al 1,27%, y
los diez diputados federales, a tres.
Los
demás candidatos a la presidencia fueron meros acompañantes,
y los sectores políticos que propusieron el voto nulo en el
primer turno no pasaron de ser espectadores de la lucha de
clases, al abstenerse de dar una batalla política por la
independencia de clase de los trabajadores y por la unidad
de la izquierda socialista.
El PT es definitivamente un partido de orden y del régimen
Para
los que creían que el PT sufriría en las urnas el las
consecuencias de los escándalos de corrupción, también
hubo un sobresalto. Las previsiones más pesimistas que decían
que el PT podría perder gran cantidad de diputados no se
confirmaron en forma alguna. El PT mantiene casi el mismo número
de diputados federales de las elecciones pasadas.
Mientras
tanto, quedó claro para cualquier observador que ya no
existe la antigua militancia que vestía la camiseta del PT,
empuñaba la bandera y se enorgullecía de usar la estrella
roja. En el PT de hoy no hay lugar para una militancia
desinteresada y de izquierda. Por el contrario, lo que vimos
fue una campaña electoral absolutamente
“profesionalizada”, donde toda actividad era pagada.
Este carácter quedó resaltado también con la ausencia de
la militancia de otras organizaciones que históricamente
estuvieron al lado de PT, como es el caso del MST
(Movimiento de Trabajadores Sin Tierra), que hizo una campaña
vergonzante por Lula.
El
no debilitamiento electoral del PT no puede ocultar el
cambio cualitativo de su base social. Hoy, los electores del
PT son los sectores más pobres que se benefician con el
“asistencialismo de la miseria”, como la Bolsa Familia y
otras formas de asistencia.
En
cambio, los sectores más “orgánicos” de la sociedad,
como los trabajadores asalariados, o no votaron por Lula, o
lo hicieron en forma muy desconfiada y sin ningún
entusiasmo. Es por ese motivo que Heloisa Helena obtuvo su
mayor votación en Río de Janeiro, donde hay un peso
importante de los trabajadores estatales, y que en el ABC
(suburbios de San Pablo), que fue la cuna del PT, los
resultados sólo dieron un pequeño margen a favor de Lula.
Heloisa
Helena y el Frente de Izquierda
La
votación de Heloisa Helena, del PSOL y del Frente de
Izquierda refleja bien el momento político de recomposición
que vive la izquierda y el movimiento de los trabajadores.
Podemos
afirmar que la votación por Heloisa Helena representa un
proceso de ruptura con el PT y Lula. Esto es muy progresivo,
a pesar de las limitaciones programáticas impuestas
por Heloisa Helena y aceptadas por la mayoría de las
corrientes de la Ejecutiva Nacional del PSOL.
La
insuficiencia programática aprobada en la Conferencia
Nacional del PSOL –contra la que votó Práxis–
fue empeorada por Heloisa Helena en la campaña electoral.
Su eje programático no fueron los reclamos de la clase
trabajadora sino la reducción de las tasas de interés. A
eso se agregaron declaraciones de este tipo: “el aborto es
un crimen” o “en mi gobierno, sólo va a perder el
especulador y el corrupto”, entre otras perlas.
En
cierta medida, la campaña de Heloisa Helena fue víctima de
su propio veneno: al intentar constituirse como figura “anti-Lula”,
sin presentar un programa realmente clasista y socialista,
dejó a un amplio sector de masas preguntándose si, para
castigar a Lula, no sería mejor votar por Alckmin como
candidato más viable y más fuerte contra el lulismo.
Así,
hasta desde un punto de vista puramente electoral, una campaña
de izquierda con un perfil clasista podría haber cumplido
un mejor papel para ganar votos, porque hubiese establecido
un diálogo con el sector más perjudicado por Lula y su
gobierno: los trabajadores asalariados.
En
vez de hacer eso, Heloísa no tocó los problemas
fundamentales de los trabajadores: el salario, la desocupación
y el subempleo, etc. Se quedó en la verborragia de la “ética”
y en las bravatas contra Lula.
El PSOL: reconstruir los organismos y avanzar rumbo al Congreso
Es
un hecho que, en términos organizativos, el PSOL está hoy
en peor situación que antes de las elecciones.
La
cancelación del Congreso y su sustitución por una
“Conferencia” llevaron al partido a enfrentar el proceso
electoral completamente desarmado política y
organizativamente.
Hoy
el PSOL vive una situación de total desarticulación de las
instancias partidarias, que se refleja en la inexistencia de
reuniones de la Dirección Nacional Provisoria, de las
coordinaciones estaduales y e incluso de los mismos núcleos.
En
esa situación, la Ejecutiva Nacional continúa actuando de
forma absolutamente autocrática y autoritaria. Por eso
sostenemos la necesidad de una inmediata convocatoria este
mismo mes de una reunión de la Dirección Nacional
Provisoria, ampliada con delegados electos en plenario
estadual y/o regional, para que podamos revertir el cuadro
actual de disgregación.
Es preciso fortalecer una corriente marxista revolucionaria al interior
del PSOL
Por
todo eso, es preciso construir una corriente marxista
revolucionaria en el PSOL, que rescate lo mejor de la
tradición de lucha y de la teoría socialista y que al
mismo tiempo sea capaz de asimilar nuevas experiencias.
Una
corriente que coloque bien alto que la clase trabajadora
asalariada es la única clase capaz de constituirse en la
fuerza transformadora que haga nacer una nueva sociedad sin
explotación ni opresión.
Con
eso no subvaluamos la fuerza y la importancia de los demás
sectores explotados. Pero afirmamos que sin la conducción
de la clase trabajadora, esos sectores son presa fácil de
la cooptación por parte de la burguesía.
Práxis
por primera vez presentó candidatos y obtuvimos una votación
de vanguardia, que reflejó nuestra inserción... Nos
enorgullecemos de nuestra participación, porque entramos y
salimos del proceso electoral como una corriente de
izquierda que en todo momento sostuvo un programa distinto
al defendido por Heloisa Helena. Un programa centrado en los
reclamos de los trabajadores, en primer lugar el del
salario.
Notas
del traductor:
1.
Se trata de un bono para alimentos que reparte el gobierno
entre los más pobres, y que llega a decenas de millones de
brasileños. El esquema aplicado por Lula es muy simple y
similar al del resto de gobiernos de “centroizquierda”
del continente: 1) superexplotar a la clase trabajadora
asalariada, 2) garantizar así las superganancias para las
corporaciones y los usureros de la deuda pública, 3) usar
una pequeña parte de esas superganancias para hacer
“reformismo de la miseria”, arrojando unas monedas a los
más pobres para garantizar la paz social, aislar a la clase
trabajadora... y hacerse de una base social electoral en las
masas más indigentes.
2.
La cláusula de barrera es el dispositivo legal que niega el
“funcionamiento parlamentario” al partido que, aunque
logre elegir diputados, no obtenga el 5% del total de votos
para diputados de todo Brasil. El “funcionamiento
parlamentario” significa el derecho a formar una bancada,
tener acceso a fondos partidarios, a propaganda gratuita en
radio y TV, etc.
|