Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 89, 11/10/06
 

 

 

 

 

 

Elecciones en Brasil

Un primer balance

Coordinación Provisoria de Praxis
Corriente marxista revolucionaria del PSOL

El primer turno de las elecciones terminó de forma un tanto inesperada. Lula, contrariando las encuestas preelectorales, no ganó en el primer turno y Alckmin, su principal competidor, del PSDB (Partido Socialdemócrata Brasileño), obtuvo una votación muy por arriba de lo esperado: Lula obtuvo el 48,6% y Alckmin el 41,6%.

Por otro lado, la candidatura de Heloísa Helena (del frente de izquierda PSOL-PSTU-PCB) perdió ímpetu en la recta final, víctima de su propia política de colocarse sólo como “anti-Lula”, sin un programa claramente a la izquierda.

Los números demuestran que Alckmin obtuvo mayor votación en los sectores de clase media de las regiones más desarrolladas del sur y sudeste de Brasil y en los estados agroexportadores del centro-oeste. Por su lado, Lula se consagró vencedor en los estados de las regiones norte y nordeste –las más atrasadas económicamente– y también en la periferia de las grandes ciudades. Allí, el efecto de la “Bolsa Familia” fue arrasador.[1]

Heloisa Helena y el frente PSOL-PSTU-PCB obtuvieron una buena votación (el 6,85%). Pero sus resultados estuvieron muy lejos de los viajes interplanetarios de sectores de la Ejecutiva del PSOL, que al inicio de la campaña hablaban de llevar a Heloisa Helena al segundo turno, vencer la “cláusula de barrera” [2] y elegir diez diputados federales. El 5% de los votos para diputado federal que garantizarían superar la “cláusula de barrera” quedó reducido al 1,27%, y los diez diputados federales, a tres.

Los demás candidatos a la presidencia fueron meros acompañantes, y los sectores políticos que propusieron el voto nulo en el primer turno no pasaron de ser espectadores de la lucha de clases, al abstenerse de dar una batalla política por la independencia de clase de los trabajadores y por la unidad de la izquierda socialista.

El PT es definitivamente un partido de orden y del régimen

Para los que creían que el PT sufriría en las urnas el las consecuencias de los escándalos de corrupción, también hubo un sobresalto. Las previsiones más pesimistas que decían que el PT podría perder gran cantidad de diputados no se confirmaron en forma alguna. El PT mantiene casi el mismo número de diputados federales de las elecciones pasadas.

Mientras tanto, quedó claro para cualquier observador que ya no existe la antigua militancia que vestía la camiseta del PT, empuñaba la bandera y se enorgullecía de usar la estrella roja. En el PT de hoy no hay lugar para una militancia desinteresada y de izquierda. Por el contrario, lo que vimos fue una campaña electoral absolutamente “profesionalizada”, donde toda actividad era pagada. Este carácter quedó resaltado también con la ausencia de la militancia de otras organizaciones que históricamente estuvieron al lado de PT, como es el caso del MST (Movimiento de Trabajadores Sin Tierra), que hizo una campaña vergonzante por Lula.

El no debilitamiento electoral del PT no puede ocultar el cambio cualitativo de su base social. Hoy, los electores del PT son los sectores más pobres que se benefician con el “asistencialismo de la miseria”, como la Bolsa Familia y otras formas de asistencia.

En cambio, los sectores más “orgánicos” de la sociedad, como los trabajadores asalariados, o no votaron por Lula, o lo hicieron en forma muy desconfiada y sin ningún entusiasmo. Es por ese motivo que Heloisa Helena obtuvo su mayor votación en Río de Janeiro, donde hay un peso importante de los trabajadores estatales, y que en el ABC (suburbios de San Pablo), que fue la cuna del PT, los resultados sólo dieron un pequeño margen a favor de Lula.

Heloisa Helena y el Frente de Izquierda

La votación de Heloisa Helena, del PSOL y del Frente de Izquierda refleja bien el momento político de recomposición que vive la izquierda y el movimiento de los trabajadores.

Podemos afirmar que la votación por Heloisa Helena representa un proceso de ruptura con el PT y Lula. Esto es muy progresivo, a pesar de las limitaciones programáticas impuestas por Heloisa Helena y aceptadas por la mayoría de las corrientes de la Ejecutiva Nacional del PSOL.

La insuficiencia programática aprobada en la Conferencia Nacional del PSOL –contra la que votó Práxis– fue empeorada por Heloisa Helena en la campaña electoral. Su eje programático no fueron los reclamos de la clase trabajadora sino la reducción de las tasas de interés. A eso se agregaron declaraciones de este tipo: “el aborto es un crimen” o “en mi gobierno, sólo va a perder el especulador y el corrupto”, entre otras perlas.

En cierta medida, la campaña de Heloisa Helena fue víctima de su propio veneno: al intentar constituirse como figura “anti-Lula”, sin presentar un programa realmente clasista y socialista, dejó a un amplio sector de masas preguntándose si, para castigar a Lula, no sería mejor votar por Alckmin como candidato más viable y más fuerte contra el lulismo.

Así, hasta desde un punto de vista puramente electoral, una campaña de izquierda con un perfil clasista podría haber cumplido un mejor papel para ganar votos, porque hubiese establecido un diálogo con el sector más perjudicado por Lula y su gobierno: los trabajadores asalariados.

En vez de hacer eso, Heloísa no tocó los problemas fundamentales de los trabajadores: el salario, la desocupación y el subempleo, etc. Se quedó en la verborragia de la “ética” y en las bravatas contra Lula.

El PSOL: reconstruir los organismos y avanzar rumbo al Congreso

Es un hecho que, en términos organizativos, el PSOL está hoy en peor situación que antes de las elecciones.

La cancelación del Congreso y su sustitución por una “Conferencia” llevaron al partido a enfrentar el proceso electoral completamente desarmado política y organizativamente.

Hoy el PSOL vive una situación de total desarticulación de las instancias partidarias, que se refleja en la inexistencia de reuniones de la Dirección Nacional Provisoria, de las coordinaciones estaduales y e incluso de los mismos núcleos.

En esa situación, la Ejecutiva Nacional continúa actuando de forma absolutamente autocrática y autoritaria. Por eso sostenemos la necesidad de una inmediata convocatoria este mismo mes de una reunión de la Dirección Nacional Provisoria, ampliada con delegados electos en plenario estadual y/o regional, para que podamos revertir el cuadro actual de disgregación.

Es preciso fortalecer una corriente marxista revolucionaria al interior del PSOL

Por todo eso, es preciso construir una corriente marxista revolucionaria en el PSOL, que rescate lo mejor de la tradición de lucha y de la teoría socialista y que al mismo tiempo sea capaz de asimilar nuevas experiencias.

Una corriente que coloque bien alto que la clase trabajadora asalariada es la única clase capaz de constituirse en la fuerza transformadora que haga nacer una nueva sociedad sin explotación ni opresión.

Con eso no subvaluamos la fuerza y la importancia de los demás sectores explotados. Pero afirmamos que sin la conducción de la clase trabajadora, esos sectores son presa fácil de la cooptación por parte de la burguesía.

Práxis por primera vez presentó candidatos y obtuvimos una votación de vanguardia, que reflejó nuestra inserción... Nos enorgullecemos de nuestra participación, porque entramos y salimos del proceso electoral como una corriente de izquierda que en todo momento sostuvo un programa distinto al defendido por Heloisa Helena. Un programa centrado en los reclamos de los trabajadores, en primer lugar el del salario.


Notas del traductor:

1. Se trata de un bono para alimentos que reparte el gobierno entre los más pobres, y que llega a decenas de millones de brasileños. El esquema aplicado por Lula es muy simple y similar al del resto de gobiernos de “centroizquierda” del continente: 1) superexplotar a la clase trabajadora asalariada, 2) garantizar así las superganancias para las corporaciones y los usureros de la deuda pública, 3) usar una pequeña parte de esas superganancias para hacer “reformismo de la miseria”, arrojando unas monedas a los más pobres para garantizar la paz social, aislar a la clase trabajadora... y hacerse de una base social electoral en las masas más indigentes.

2. La cláusula de barrera es el dispositivo legal que niega el “funcionamiento parlamentario” al partido que, aunque logre elegir diputados, no obtenga el 5% del total de votos para diputados de todo Brasil. El “funcionamiento parlamentario” significa el derecho a formar una bancada, tener acceso a fondos partidarios, a propaganda gratuita en radio y TV, etc.