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Los
antecedentes
Cuando
la consigna es destruir al proletariado minero
Por
Martín Squatter, desde Huanuni para Socialismo o Barbarie
El
conflicto se viene dando desde la misma “relocalización”
de los mineros. En 1985, la ley 21060 despidió la flor y
nata del proletariado minero: unos 27.000 obreros de la
Comibol. Aquí nace la mayoría de las cooperativas, si bien
el Fecomin se creó en 1968. La explotación de Huanuni se
privatiza en el 2000, cuando Sánchez de Lozada la entrega a
la empresa inglesa ADM.
En
el 2003/4, la empresa es intervenida por incumplimiento de
contrato y de inversión. Es allí que la Comibol empieza
acciones legales solicitando la intervención judicial ante
una suma de irregularidades y fraudes. Esto da pie a una
intensa lucha de los mineros de Oruro para que los
yacimientos vuelvan a manos de la empresa estatal. De esta
lucha, se le arranca al gobierno neoliberal la ley 2400,
que viene a revertir el artículo 91 del código minero, ley
1777.[1]
Pero
lo escandaloso del caso es que (con fino “olfato de
clase” antiobrero), el gobierno “popular” de
Evo Morales no sólo no implementa esta ley (que devuelve el
yacimiento a la Comibol), no sólo se desentiende de la
misma, sino que da vía libre para que las cooperativas
puedan comprar acciones de la empresa. El conflicto se
agrava cuando Evo, recién asumido, empieza una campaña
para liquidar los únicos centros combativos del
proletariado minero y terminar de privatizar definitivamente
las minas, dándoselas a los cooperativistas. Este es el
sentido político estratégico de su acción.
No
es casual entonces que, cuando el mes pasado, los
cooperativistas cortaron las rutas a Chile y Argentina y
presionaron al gobierno para que les entregue nuevas
concesiones en centros de trabajo, equipos, créditos y
facilidades tributarias, los bloqueadores ligados al MAS
pretendían que se fortalecieran las pequeñas y
medianas unidades productivas en vez de las unidades
estatales.
Para
“descomprimir el conflicto”, el vicepresidente Álvaro
García Linera aceptó las demandas de los cooperativistas,
uno de cuyos puntos fundamentales es “no aumentar los
impuestos que se pagan al estado”. De 500 millones de dólares
que produce la minería media (en manos de empresarios
como… Sánchez de Lozada, aún dueño de COMSUR) y
cooperativa, el Estado sólo recibe 11 millones.
Un saqueo escandaloso, que sigue en marcha bajo Morales. Porque
la política minera del gobierno es de lisa y llana
privatización. Y Huanuni no se aparta de la norma. Así
ocurrió con el Mutún, concedido a la compañía india
Jindal. La concesión a las cooperativas beneficia
solamente a las trasnacionales, que no dejan nada en el país
más que muerte. Y el gobierno hizo todo lo posible por
reventar el movimiento minero sindicalizado.
Juicio
de Responsabilidades al gobierno
Los
mineros asalariados de Huanuni respondieron al bloqueo de
los cooperativistas con otro por 1.500 puestos de trabajo y
más inversión del Estado para la mina. Esto pasaba a
principio de octubre atrás. La nueva inversión es viable
por los altos precios del estaño. Y es imperativa para
explorar y bajar hasta los niveles –320 (este nivel sería
el más rico en mineral), donde se presume que el
yacimiento podría dar para cuarenta años.. Los nuevos
contratados serían del mismo centro minero y de campesinos
de la zona. En este caso, no fueron sólo los mineros los
que salieron a bloquear: un sector de los campesinos los
apoyaba. Y, para aumentar la presión, 300 amas de casa
salieron a bloquear otro punto de la ruta de Machacamarca,
cortando vías que van al sur del país. El gobierno, fiel a
su doble discurso y a su duplicidad en el actuar, ha
concedido a ambas partes reclamos que obviamente son antagónicos;
sólo buscaba descomprimir y ganar tiempo para ver si las
cosas se resolvían sin grandes concesiones...
Lo
que pasó fue todo lo contrario: el sector hasta hace poco
ligado al MAS, resolvió en una asamblea tomar por asalto la
empresa minera, con las consecuencias que están a la vista.
El presidente ahora dice que hubo “como quince reuniones y
nunca se pudo llegar a un acuerdo con ambas partes”. La
cuestión es que la propuesta de parte del gobierno era
siempre “compartir los lugares de trabajo”, siendo
que las políticas de trabajo entre los dos sectores son
antagónicas.
El
nuevo discurso del MAS, tras la tragedia, es revertir lo
sucedido diciendo que “es prioritario nacionalizar la
minería y refundar la Comibol”. Además, removió al
ministro de Minería, Villarroel, que provenía del
cooperativismo minero y que se dio el lujo de acusar, en el
primer día de los hechos, “al sector asalariado”. Le
duró poco: hoy, hasta su propia base, pide su cabeza.
Pero
éste es el mismo gobierno que no puede sostener una
Constituyente implantada pacto de por medio. O que anunció
una “nacionalización” de los hidrocarburos que, hoy por
hoy, no ha dado ni una luz de verdad, que se diga que de un
día para el otro se “cambiará” su política no se
lo cree nadie.
Por
ejemplo, uno de los ejecutivos de la Federación de Mineros
de Huanuni, Roberto Chávez, plantea que el gobierno “no
puede lavarse las manos porque tenía conocimiento, horas
antes de la arremetida, que planeaban los
cooperativistas”.
Por
su parte, la COB (Central Obrera Boliviana), en su último
Ampliado Nacional de Emergencia, resolvió el inmediato
inicio de un “juicio de responsabilidades a Evo Morales
como responsable del equipo gubernamental y a sus Ministros
de la Presidencia, Juan Ramón Quintana; de Gobierno, Alicia
Muñoz; y del ex Ministro de Minería, Walter Villarroel, por
haber protegido e incentivado las acciones de los
cooperativistas mineros.
Notas:
1.
Dice la ley: “La Corporación Minera de Bolivia asumirá
la dirección y administración directa, plena y definitiva
de las actividades mineras y metalúrgicas, consistentes en
el derecho de prospección, explotación, exploración,
concentración, fundición, refinación y comercialización.
Cuando los contratos adjudicados mediante licitación,
exceptuando sociedades cooperativas mineras, no puedan
continuar en el marco contractual pactado y particularmente
cuando se produzca quiebra, quiebra fraudulenta, impericia,
incumplimiento legalmente comprobados, que atenten a los
intereses del estado”.
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