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El
18 de octubre, Jornada Nacional
Paro
y movilización por la aparición
con vida de López
Por
Roberto Sáenz
La
desaparición de Jorge Julio López ha demostrado los límites
de la política de DDHH del gobierno de Kirchner. López,
testigo clave en el juicio contra el genocida Miguel
Etchecolatz, desapareció de su casa hace ya un mes: un
tiempo infinito en estas circunstancias. Al momento de la
salida de esta edición, ni el gobierno nacional ni el
provincial han podido dar la más mínima explicación y
ni siquiera exhibir una pista más o menos coherente acerca
del paradero o la suerte del compañero. Para colmo, se
perdió un tiempo precioso –el de las primeras horas o días
inmediatas al hecho– con la excusa de que se encontraría
“perdido” o en “la casa de su tía”... A estas
alturas, es casi una certeza que López ha sido
secuestrado por un grupo fascista y, acaso, asesinado.
Se
ha abierto una nueva coyuntura política, marcada por
elementos de polarización, que analizamos aparte. Ahí ha
estado el acto derechista del pasado 5 de octubre. También
la agresión de la patota del interventor en el Hospital
Francés, parada en seco por la decidida acción de sus
trabajadores.
Buscan
golpear a la vanguardia independiente
Etchecolatz
fue condenado a reclusión perpetua en cárcel común el 19
de septiembre. Mano derecha de Camps como director de
investigaciones de la Policía Bonaerense entre 1976 y 1977,
este “asesino serial” estuvo a cargo de 21 centros
clandestinos de detención. Entre ellos, el “Pozo de
Quilmes”, “El Banco”, “El Pozo de Banfield”, etc.,
donde estuvieron secuestrados y fueron torturados, violados
y asesinados miles de compañeros y compañeras como los
testigos Nilda Eloy y el propio López. Este período, el más
feroz de la dictadura en la Argentina, fue en el que la
provincia de Buenos Aires registró la mayor cantidad de
detenidos-desaparecidos. Etchecolatz fue encontrado culpable
de 91 casos de tormentos y responsable de homicidios y
secuestros.
Fue
la lucha popular y los testimonios de los sobrevivientes
los que permitieron condenar al represor por
“genocidio”. Un triunfo y precedente importantísimo
para futuros juicios a los represores. No es casual, por
tanto, que determinados grupos fascistas con vínculos con
la Bonaerense pretendan golpear y amedrentar (con la
desaparición de López) a la vanguardia independiente que
ha venido siendo el motor todos estos años de la lucha por
condenar a estos genocidas.
El
papel lamentable de Hebe de Bonafini
Ante
la desaparición del compañero López, Kirchner salió a
sacarse la responsabilidad de encima. Primero se lanzó
la hipótesis de un “shock” emocional momentáneo. Luego
se dijo que podía estar escondido en la casa de algún
familiar. Para restarle importancia a la hipótesis del
secuestro, llegaron a sugerir que se trataría de un
“testigo común”. Finalmente, vinieron las declaraciones
repugnantes de Hebe de Bonafini, que se encargó a
echar a rodar la versión de que todo estaba “armado”
con la complicidad del propio López... Un discurso
reaccionario que pretendió transformar a la victima (López)
en victimario y al responsable político de esta desaparición
(el gobierno K) en alguien al que se le “quiere tirar un
muerto”.
A
un mes de la desaparición del compañero, todos estos bajos
argumentos se han derrumbado. Cada vez se denuncia
con voz mas alta que la búsqueda sigue sin estar
unificada y que todavía hoy se lleva a cabo por
“averiguación de paradero” y no por “secuestro”,
que es lo que realmente ha ocurrido. Un verdadero escándalo,
porque a estas alturas es ya un hecho incontrastable de que
se trata de un ataque directo a los sectores
independientes que vienen sosteniendo de manera
incansable la persecución de los genocidas, con el objetivo
de escarmentarlos por juzgar a un ex jefe policial y
amedrentarlos.
Disolución
de la policía y demás aparatos represivos
El
doble juego y los límites de la política “reformista”
del gobierno en el terreno de los DDHH se hacen obvios si
recordamos que K es el jefe de Estado y, como tal, de las
Fuerzas Armadas y de Seguridad. Pero la desaparición de
López ofrece una contundente evidencia (por si hacía
falta) de que la policía sigue infestada de genocidas.
La
policía, por su propio carácter, es “perra
guardiana” de la propiedad privada y de la “autoridad
del Estado”. Y, por tanto, anti-obrera, represiva y,
llegado el caso, genocida. Es decir: la policía es
irreformable. Por más reformas cosméticas que se hagan
para echar a las “manzanas podridas” y dejar a los
“policías buenos”, el problema va a subsistir porque es
todo el cajón el que está podrido. Y debe quedar claro
que Kirchner, Solá y Arslanián, al mismo tiempo que vienen
impulsando un limitado juzgamiento a ciertos personajes
siniestros de la dictadura, son hoy los responsables de
que antros represivos como la Bonaerense no se hayan
disuelto y se haya garantizado su continuidad. Y esto es
así porque estas instituciones son imprescindibles para
el mantenimiento de este sistema social de injusticia y
superexplotación que es el capitalismo. Si no, que lo
digan los compañeros de innumerables luchas obreras y
populares de los últimos años.
El
18, paro general y movilización a Plaza de Mayo
No
es con los “rastrillajes” del gobierno o poniendo la
foto de López en los patrulleros que se logrará su aparición.
El gobierno pretende mostrarse muy activo por arriba al
tiempo que intenta evitar que se desate una verdadera
movilización de masas democrática desde abajo.
Desde
los sectores independientes y la izquierda se debe tener una
orientación opuesta: la desaparición y eventual
asesinato de López no pueden pasar. No sólo hay que
encontrar al compañero: hay que encontrar e imponer que
se pudran en la cárcel sus secuestradores y eventuales
asesinos. Pero el gobierno no ha hecho nada tampoco
sobre esto. La única forma de imponer estas elementales
reivindicaciones es desarrollar la más amplia movilización
de masas, lo que todavía no se ha logrado en la magnitud
que es necesaria. Pero para lograr esto hay un elemento
que es imprescindible, decisivo y central: hay que
imponerles a la CGT y el CTA que la jornada del 18 sea con
paro general.
En
este marco, sería de inmensa importancia que desde sectores
de trabajadores dirigidos por la vanguardia independiente
como es el caso del Hospital Francés, del Garrahan, los
compañeros del cuerpo de delegados del subte, las
seccionales ferroviarias y las directivas docentes
opositoras se impulse el paro solidario y/o para llevar
amplias delegaciones de trabajadores el 18. Simultáneamente
con estas acciones obreras, a nivel del estudiantado, se
podría comenzar a resolver la toma de facultades, lo mismo
que los desocupados imponer cortes de rutas en el interior
del país. En el caso del Francés, esto es más importante
aún: las reivindicaciones de ¡fuera la patota y la
intervención! ¡nacionalización ya del hospital bajo
control de los trabajadores! deben ser incluidas entre los
reclamos de esta jornada.
En
la combinación de la extensión de la movilización
conjuntamente con la herramienta obrera del paro está la
garantía de lograr lo que se necesita: masificar la
lucha por la aparición con vida de López y el castigo a
sus secuestradores, parando todos los zarpazos reaccionarios
y represivos.
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