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Ingenio
Ledesma de Jujuy
A
30 años
de la noche del apagón
Por
Oscar Alba
En
la provincia de Jujuy, en la localidad de Libertador General
San Martín, se encuentra el Complejo Agroindustrial
Ledesma, que se extiende a lo largo de 37.000 hectáreas.
Dicho complejo es propiedad de los Arrieta y los Blaquier, y
produce azúcar, alcohol, celulosa, papel y jugos de fruta
concentrados. También opera en San Luis, Salta, Entre Ríos
y Buenos Aires. La fortuna amasada por estos explotadores de
obreros, como otras tantas fortunas capitalistas, está
cimentada sobre la sangre de aquellos que, en su momento,
enfrentaron a la patronal y la burocracia sindical.
A
principios de los años 70 se va organizando una corriente
sindical en el Ingenio. La empresa contaba en aquel entonces
con unos 15.000 trabajadores.
El
trabajo sindical se fue haciendo en forma clandestina, ya
que las condiciones laborales eran de una superexplotación
y represión extrema. La última huelga hasta entonces había
sido en 1949. En 1972 se realiza una huelga que comienza a
forjar la nueva dirección antiburocrática y
antipatronal del ingenio.
En
1973, en las elecciones del sindicato de la empresa gana la
lista Celeste, encabezada por Melitón Vázquez. Esta lista
estaba conformada y orientada por sectores de la izquierda y
del peronismo combativo, que planteaban la necesidad de
recuperar el sindicato de manos de la burocracia sindical
peronista. Jorge Weisz, electricista en el Ingenio y
militante de la izquierda, fue uno de sus principales
impulsores.[1]
Antes
de las asambleas se pegaban volantes en los baños fijando
las posiciones frente a la misma, y los volantes eran
financiados por los mismos activistas. Estos volantes, por
lo general, llevaban como firma las siglas GOL (Grupo de
Obreros de Ledesma) Con el triunfo en las elecciones del 73,
el sindicato de trabajadores del Ingenio Ledesma pasó a
engrosar las filas de las organizaciones obreras combativas
que surgieron al calor de la nueva etapa política abierta
por el Cordobazo.
Entre
octubre y noviembre, la patronal del ingenio y el gobierno
peronista jujeño lanzan un zarpazo, encarcelando a Weisz
junto a su esposa Dora y comenzando la persecución de otros
activistas.
En
1975, el sindicato es intervenido, y cuando los militares
dan el golpe en marzo del 76, la vanguardia obrera de
Ledesma venía sufriendo la represión tal como ocurría con
el sector clasista y combativo en todo el país.
El
27 de julio de 1976 se lleva a cabo lo que se conoció como
la noche del apagón en Ledesma. Esa noche, la usina de
Libertador General San Martín cortó el suministro de
electricidad en la zona y la empresa azucarera prestó los
camiones para detener y secuestrar a 300 personas, entre
trabajadores, estudiantes y profesionales del Ingenio, en
los pueblos de Calilegua, El Talar y Libertador General San
Martín. Fueron torturadas y en muchos casos desaparecidas.
Los 41 desaparecidos de aquella represión de Ledesma son:
Carlos Rehén, Walter Pérez, Ramón Rivero, Guillermo Díaz,
Miguel Cortés, Máximo Herrera, Mará Vázquez, Mario
Flores, Jaime Lara, Alicia Del Valle, Leandro Córdoba, Luis
Burgos, Rubén Carrazana, Hugo Narváez, José Cabrera, Juan
Espinoza, Juan Jarma, Roberto Polanco, Rubén Molina, Miguel
Garnica, Salvador Cruz, Johnny Vargas, Germán Córdoba,
Julio García, Daniel Burgos, Ricardo Giribaldi, Juan
Arroyo, Saturnino Garrido, Alicia Fidalgo, Reynaldo Aragón,
Leticia Vilte, María Bustos, Roberto Coronel, Luis Aredes,
Armando Tilca, Eva Garrido, Dante Torres, Victor Safarow,
Avelino Bazán, Crescencio Vargas y Daniel Uhalde.
Lo
ocurrido en la noche del apagón en Ledesma es una muestra
de cómo el régimen capitalista defiende sus ganancias y no
vacila en masacrar a los trabajadores cuando ve que están
siendo amenazadas. A pesar de los innumerables reclamos de
esclarecimiento y justicia, el gobierno de Kirchner le sigue
comprando papel a Ledesma, y no ha promovido pasos concretos
parea investigar la represión desatada en el norte de
nuestro país durante la dictadura militar. De esta manera,
se suma a la lista de gobiernos “democráticos” que,
desde principios de los 80, apañaron a los empresarios y
militares durante estos años de democracia capitalista para
que la represión de aquellos años quede impune. No debemos
bajar los brazos y tenemos que mantener en alto el reclamo
de justicia. Un reclamo que debemos imponer por la vía de
la movilización obrera y popular.
Notas:
1.
Jorge Weisz era militante de Vanguardia Comunista, una
organización de la izquierda revolucionaria. Queremos decir
que, lamentablemente, en la película “Diablo, familia y
propiedad”, que cuenta el proceso de lucha en el Ingenio,
realizada por el cineasta Fernando Krichmar y editada
por el Grupo de Cine Insurgente, no se aclara esta cuestión,
así como también se omite la existencia de Vanguardia
Comunista. Jorge Weisz fue detenido junto a su esposa Dora
en octubre de 1974 y encarcelado en el penal de San Salvador
de Jujuy. En 1977, junto a Carlos Patrignani, abogado y
asesor del sindicato, y otros detenidos, son sacados del
penal por las autoridades militares para su supuesta
libertad y luego desaparecidos.
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