Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 84, 07/08/06
 

 

 

 

 

 

Un estado que no es de los obreros

¿Es Cuba “socialista”?

Por Andrea Vázquez

El fervoroso entusiasmo en algunos, simpatía y respeto en otros, hacia Cuba, no parte de una ilusión. La lucha del pueblo cubano a cuyo frente estuvieron Fidel Castro y el Che Guevara demostró que se puede derrotar a una dictadura como la de Batista, enfrentar al imperialismo yanqui, expropiar el 90% de la producción industrial y el 70% de la agrícola y lograr mejorar radicalmente la calidad de la vida material de sus trabajadores. Estos hechos categóricos no significan, para nosotros, que Cuba sea socialista (ni siquiera un “estado obrero” como proclaman otras organizaciones de la izquierda revolucionaria). Eso sí que es una ilusión, creada y alimentada durante más de 40 años por Fidel y los Partidos Comunistas de todos los países para maquillar su política de capitulación a la burguesía “democrática” en el mundo. Si dijeran toda la verdad sobre la actual situación en la isla del Caribe, ¿qué banderita les quedaría para agitar sobre su supuesta lucha por el “socialismo”?

¿Por qué Cuba no es socialista?

Porque, en primer lugar, sigue predominando la necesidad (aunque Cuba no sea Haití): no hay un desarrollo económico altamente industrializado y un aumento de la producción que permita una abundancia para no sólo cubrir sus necesidades primarias, sino poder dedicar su vida a desarrollar la ciencia, el arte y la cultura en función del progreso de la humanidad.

Es imposible este desarrollo en Cuba porque el socialismo sólo puede ser internacional. Y desde que Fidel proclamó: “Nicaragua no será otra Cuba”, profundizó su curso nacionalista y limitó su “internacionalismo” a las relaciones entre Estados, no apoyándose ni llamando a la clase obrera de su país ni de los otros a la lucha a favor de los explotados u oprimidos. ¿O acaso en su discurso en la Cumbre de Córdoba, donde se proclamó “marxista-leninista-extremista”, llamó a los trabajadores argentinos a defender la lucha del pueblo palestino y del Líbano contra el genocidio sionista?

No es socialista (ni obrera) porque en ningún momento de esta “transición socialista” desde el triunfo de la Revolución (ni tampoco antes) los trabajadores y sus organizaciones propias determinaron el rumbo económico y político a seguir ni mucho menos el destino de la propiedad estatizada. Aunque su Constitución establece que Cuba es un “Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano”, no hay ningún trabajador que pueda “organizarse” por fuera del Partido Comunista Cubano o afiliarse a otra central que no sea la Central de Trabajadores de Cuba. Todo bajo un: “Sí, Fidel”, que es “la autoridad que viene del ejemplo”, según Felipe Pérez Roque, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba (*) pero que es la afirmación, en los hechos, de que el ejemplo de la Revolución Cubana le da chapa a Fidel y sus funcionarios para seguir impidiendo la organización independiente de los trabajadores y el pueblo cubano. La falta de democracia no es sólo para los “gusanos” o para impedir la salida del país de la doctora Molina (medida de la que estamos totalmente en contra) sino para que ningún trabajador o estudiante pueda cuestionar los dichos y los hechos del gobierno.

Además, las medidas o conquistas de la Revolución no se mantienen in eternum; en muchas se ha retrocedido. La actividad privada invadió más de un centenar de actividades económicas desde 1993; la salud es un negocio que se cobra bien a los ricos extranjeros, y se  han recortado los beneficios para el mismo pueblo cubano.

La construcción de un futuro socialista para Cuba será obra de una lucha revolucionaria de la clase trabajadora cubana misma, de organizaciones y partidos auténticamente obreros, internacionalistas y socialistas, y del apoyo de las masas laboriosas de Latinoamérica y el mundo.


(*) Discurso del 23/12/05 en la Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular