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Cumbre
del Mercosur en Córdoba
Fidel,
la izquierda y la “cumbre paralela”
Por
Adrián Peryam
Desde Córdoba,
los compañeros cuentan la repercusión de la visita de
Fidel y la actuación de la izquierda local. En particular,
es interesante constatar el papel del kirchnerismo y la
centro izquierda oficialista en la fallida cumbre
“paralela”, que contó con el lamentable aval del MST-Unite.
La
“Cumbre de los Pueblos”: un fiasco de los reformistas
La semana
anterior al evento, la cumbre no tenía trascendencia, y en
ese clima de intrascendencia se desarrolló la denominada
Cumbre de los Pueblos. Fue una especie de cumbre
paralela, no contra cumbre, como los organizadores se
esforzaron en aclarar, porque en esta “no había
enemigos”.
Los
principales organizadores fueron la CTA, el PC y sectores
afines, siempre en la tónica de aplaudir y confiar (sin
ninguna crítica) en Chávez, Evo Morales y Fidel Castro.
Durante los
días previos a la llegada de los mandatarios se realizaron,
en el marco de la Cumbre, talleres de género, de educación
popular, del problema de la tierra, y de todo lo que se
pueda imaginar, todos sin gran afluencia de público. El
hecho fue que pasó inadvertida.
Esta cumbre
“paralela” fue tan poco significativa que el día de la
inauguración, realizado en el auditorio de Radio Nacional,
con capacidad para 500 personas, sobró lugar.
Durante la
semana se pudo ver, en distintas actividades, a dirigentes
como Hugo Yaski, Pablo Michelis, Roberto Baradel, Vilma
Ripoll y Mario Cafiero, entre otros.
Por
supuesto que todo esto fue en el marco que el eje temático
de la semana y de la cumbre fue si venía Fidel Castro o no.
Ése fue el eje de las charlas informales durante el tiempo
que duró la “cumbre paralela”, que pasó por las aulas
cordobesas sin pena ni gloria.
La
izquierda y las luchas obreras
Semanas
anteriores a la Cumbre no se hablaba del tema. La
universidad se encontraba de vacaciones y toda la actividad
de la izquierda estaba en seguir la lucha de los distintos
sectores como Hospitales, Cargo, Lookheed o docentes, pero
no se hablaba del tema de la llegada de los presidentes.
Todos los
que confían de una manera u otra en los gobiernos “centro
izquierdistas” de Latinoamérica ya estaban posicionándose
y haciendo actividades, mientras que la izquierda
revolucionaria organizó una marcha muy sobre la fecha.
Pero lo
bueno fue que se pudo hacer una marcha conjunta de distintas
organizaciones de izquierda que estábamos en contra de la
Cumbre y de la posibilidad de que allí se firmase un
acuerdo comercial con el Estado genocida de Israel, además
de exigir el retiro de las tropas de Haití, el no pago de
la deuda externa y la recuperación de los recursos
naturales, entre otras cosas.
De la
marcha participamos el MAS, el PTS, el PO, MST-El Socialista
y UNIDHOS, con un acto posterior en el cual intervino un
orador de cada una de las corrientes convocantes. De este
acto no participó MST-Unite que decidió concurrir a
la marcha de la Cumbre de los Pueblos. Una actitud
lamentable, no sólo divisionista del bloque de izquierda
independiente de los gobiernos “centroizquierdistas”,
sino totalmente funcional a los designios del sector más
pro-gobierno. ¿Será que la tan mentada “unidad de la
izquierda” que pregona el MST-Unite sólo va en un
sentido: hacia los que están a la derecha de ellos?
En suma,
hubo marchas de la Cumbre (con Barrios de Pie y compañía
kirchnerista), de la “Cumbre de los Pueblos” (CTA, PC,
MST-Unite), marcha y acto de la izquierda, y también
marchas de distintos sectores de trabajadores.
Por la mañana
del jueves se movilizaron el SEP y los docentes de la
provincia contra la política muy jodida del gobierno
provincial de no sólo no dar un aumento de salario, sino de
pagar una suma extra sólo a aquellos que no hicieran paro
durante el año.
Por la
noche, se movilizaron los trabajadores autoconvocados de
Hospitales que vienen realizando una experiencia
independiente de la burocracia del SEP, con sus reclamos de
pase a planta permanente a todos los contratados, aumento de
salario y rechazo a esta política de querer pagar por no
protestar.
Nuestra
política fue tratar de que la marcha de los partidos de
izquierda acompañase las experiencias de los autoconvocados
de Hospitales y a los trabajadores de Cargo, para empezar a
unificar a los distintos sectores en lucha de la provincia y
tratar de construir una alternativa frente a todo lo montado
por los sectores más reformistas.
Lamentablemente,
esto no pudo ser posible por dos motivos: primero, luego del
triunfo de los trabajadores de Cargo (reincorporados por una
medida cautelar), éstos no se movilizaron. Y segundo, esta
idea no fue tomada por las otras organizaciones. Por
ejemplo, al llegar la columna de autoconvocados de
Hospitales al lugar donde ya se estaba desconcentrando el
acto de la izquierda, las corrientes no se quedaron, salvo
el MST-El Socialista.
El
“mito” de Fidel
Fue tan
impactante la llegada del líder cubano, que toda la
vanguardia cordobesa estuvo o al menos pasó un rato por el
acto en el que habló. Lo más notable fue que muchos compañeros
(incluso de la izquierda trotskista) planteaban “es la única
vez que lo voy a escuchar en mi vida”; o “voy a ir,
porque Fidel será lo que será, pero el tipo es un mito, es
parte de la historia, y lo quiero ver en vivo”…
El problema
es que los “mitos vivientes” expresan ideologías, y los
actos de los dirigentes políticos son asimismo actos políticos.
El “mito vivo”, el “pedazo de historia”, llamó a
confiar en Chávez, en Lula, en Kirchner y en la Cumbre del
Mercosur. Por eso, aunque su visita a Córdoba haya sido
un hecho político en sí mismo, no podemos dejar de debatir
el contenido político de sus propuestas, que lejos está de
querer extender la revolución socialista.
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