Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 84, 07/08/06
 

 

 

 

 

 

Contra la masacre Israelí y la complicidad K

Todos con la causa palestina

Hagamos un gran acto

En el plano internacional toda la atención y la bronca están enfocadas en el accionar terrorista de Israel contra el Líbano, a la vez que continúa –con mucha menor cobertura de la prensa– la agresión a los palestinos en Gaza. La masacre de Qana, donde Israel asesinó a más de 50 civiles –en su mayoría, niños, ancianos y discapacitados, todos ellos de escasos recursos que no podían pagar el traslado a zonas más seguras– avivó la indignación contra el verdadero genocidio que están perpetrando los sionistas.

Increíblemente, o no tanto, este gobierno, que se presenta como el campeón de los derechos humanos y de las víctimas del terrorismo de Estado, jamás repudió esa masacre bestial ni ninguna de las barbaridades cometidas por el ejército israelí contra la población de origen árabe. En una manifestación de suprema hipocresía, Kirchner, en vez de romper relaciones con el Estado genocida o al menos condenar públicamente sus crímenes, pone al mismo nivel las milicias de Hezbollah y el accionar de Israel. ¡Miserables: el mismo gobierno que, respecto de la dictadura argentina, rechaza la “teoría de los dos demonios” –que iguala las responsabilidades del terrorismo de Estado con las fuerzas guerrilleras–, la aplica al pie de la letra para el Líbano de hoy!

De hecho, la tibieza de los pronunciamientos del gobierno sobre la situación en Medio Oriente, ponen a Kirchner a la derecha del propio Kofi Annan, el secretario general de la ONU, de reconocida foja de servicios para legitimar o dejar correr cuanta porquería han hecho los yanquis en el mundo.

No hay ninguna casualidad: la lógica de preservar las buenas relaciones con Israel es la misma lógica de la sobreactuación de Kirchner sobre el caso Hilda Molina en la Cumbre de Córdoba. El criterio que preside ambos gestos es el mismo: demostrarle al Departamento de Estado yanqui que, lejos de ser un gobierno “problemático”, Kirchner es un verdadero factor de estabilidad y un aliado confiable en una región ya demasiado convulsionada para el gusto de EE.UU.

Frente a esta miserable capitulación, y ante la continuidad de los crímenes de Israel, lo que se impone, desde el punto de vista de la solidaridad internacional con los pueblos árabes bajo el fuego sionista-imperialista, es redoblar la campaña de denuncia a Israel y darle continuidad a la importante marcha unitaria del pasado 27 de julio.

Reiteramos entonces nuestro llamado a las organizaciones democráticas y, en primer lugar, a los partidos de la izquierda revolucionaria (PO, ambos MST’s y PTS), a poner en pie un gran acto unitario en solidaridad con los pueblos palestino y libanés y en repudio a la salvaje agresión sionista.

No puede haber más dilaciones; hay que darle una continuidad a la campaña en una escala superior a lo que hemos realizado hasta ahora: la causa de los pueblos árabes contra el estado terrorista de Israel, gendarme del imperialismo yanqui, puede estar entrando en una fase que puede ser decisiva. No es momento de dar largas al asunto: llegó la hora de actuar en común en el más breve plazo.