|
Con la toma del Colegio
Nacional Buenos Aires
¡Otra vez frenamos la antidemocrática Asamblea Universitaria!
Por Sergio Pons
Agrupación Ya Basta!
El reaccionario Consejo Superior de la UBA había votado, aparte de la
ratificación de la votación trucha de Franco como vicerrector, la realización de
la Asamblea Universitaria para el lunes 17 de julio. Se llamaba durante las
vacaciones para obstaculizar la lucha por la democratización y así asegurarse
definitivamente la elección del rector. Pero nuevamente intervino la vanguardia
del movimiento estudiantil, en el marco de una profunda crisis de las camarillas
(el gobierno nacional y la Franja Morada no lograron ponerse de acuerdo esta
vez), y se evitó que impongan al rector. Igualmente esa noche se dio un duro
debate sobre las perspectivas de la lucha y cómo encararla, y sobre estos puntos
creemos necesario tomar posición.
Es un hecho que en la imposición de Franco como vicerrector y el llamado a la
Asamblea Universitaria hubo un acuerdo entre el gobierno y la Franja Morada. La
prueba de esto es que fue votado no sólo por el bloque alterinista, sino también
por los cuatro decanos “progres”, en un claro intento del Consejo Superior de
reencauzar el “caos” institucional abierto a partir de los sucesivos boicots
realizados por el movimiento estudiantil.
Hasta poco antes de la Asamblea, la Franja Morada y su bloque tenía la gran
mayoría de los consejeros apoyando la candidatura de Boveris (vicerrector de
Shuberoff) y el bloque progre no le hacía ni sombra. Pero entre el jueves 13 y
el viernes 14, Buzzi (decano de Medicina) pateó el tablero y pasó de ser quien
había votado a Franco y apoyado a Boveris a postularse como el candidato “del
mal menor”, apoyado por los cuatro decanos progres y el mismo Kornblihtt,
intentando alinear tras de sí a todo el abanico opositor. Al haber traccionado
el voto de los progres, más los consejeros de Medicina y otras facultades,
llegaría a sumar 106 consejeros, contra 119 que sumaba Boveris. Entonces Buzzi
fue por más: realizó una reunión con la FUBA (PO-CEPA-MST-Unite) y le ofreció
oralmente una serie de puntos a cambio de sus 28 votos, que alcanzaban para dar
vuelta la elección. En este escenario, el voto de la FUBA podía ser decisivo al
inclinar la balanza para el lado de los progres y el gobierno nacional.
Digamos de paso que la FUBA ya había tenido reuniones con Buzzi cuando éste
estuvo interinamente al frente del Consejo Superior para realizar un “plebiscito
institucional” por la democratización, cambiando el eje de imponerla con la
movilización a negociar con algún sector del Consejo.
CEPA y el MST-Unite “caen en la tentación”
Según el MST-Unite, el ofrecimiento oral de Buzzi –no había nada por escrito ni
público– incluía muchos puntos que son reclamos históricos del movimiento
estudiantil: rentas para todos los ad honorem a partir de septiembre, ocho
comedores estudiantiles, aumento del número y del monto de las becas, plata para
computadoras y otras promesas. En lo político, prometía una reforma para
noviembre y que su mandato era interino hasta una elección de rector definitiva.
Aclaremos: lo único concreto era que la izquierda votara a Buzzi y éste se
asegurara ser rector, el resto eran palabras al viento.
Este ofrecimiento trajo un debate muy grande entre las corrientes, que se
sintetizó en una larga reunión a la noche mientras se mantenía tomado el
Nacional Buenos Aires.
En primer lugar, se ofrecían soluciones a reivindicaciones estudiantiles pero
sólo a cambio de que la izquierda votara a Buzzi… o sea, un intercambio de
conquistas materiales por favores políticos que sólo pueden ser llamados
prebendas; en segundo lugar, del cambio de régimen político como el que
planteamos en nuestro boletín por la democratización no se mencionaba una
palabra, por lo cual la oferta era “te doy lo que quieras, menos el control
político”.
No sólo hay que ser demasiado ingenuo para pensar que Buzzi, uno de los decanos
que más privatizada tiene su facultad, va cumplir con sus promesas, sino que se
trata de bajar la lucha por la democratización “hasta noviembre” y regalar hoy a
las camarillas y el gobierno que impongan el rector por cuatro años. Aun
suponiendo que igualmente cumpliera con la parte de la promesa que involucra
presupuesto (rentas, comedores, etc.) esto sólo le significaría unos 40 millones
de pesos.
Es decir, el gobierno nacional a través de Buzzi ganaría la UBA por cuatro años
con sólo 40 millones ¡Negocio redondo! Gana el control de la Universidad, de la
democratización no se dice nada concreto y encima el MST-Unite y la CEPA dirían
“histórico triunfo estudiantil”.
¿Puede imaginar una solución más feliz el gobierno K, en el marco de la crisis
política que hoy atraviesa la UBA? Difícilmente. En la propuesta de Buzzi, el
que sale ganando rotundamente es el gobierno de Kirchner y la que pierde es la
lucha por la democratización. Por esto, en este punto somos tajantes: hay que
reformar el estatuto (con la mayoría estudiantil en el cogobierno, voz y voto a
los no docentes, claustro único docente y elección directa de las autoridades)
antes de la elección a rector, porque después a las promesas se las lleva
el viento. Y lo que hoy necesitan las camarillas –y por lo visto están
dispuestas a poner mucha plata para lograrlo– es el sillón máximo del Rectorado.
Las relaciones carnales entre la izquierda y las gestiones institucionales
También fue un tema de debate muy importante el rol de las corrientes de la
izquierda en las gestiones institucionales de las universidades. El MST-Unite y
la CEPA teorizaron cómo se puede ser parte de la gestión de una universidad sin
ser orgánico del decano. Con esto querían justificar sus acuerdos con decanos
como Trinchero y Sorín, y defendían su postura con la excusa de que ellos con su
voto y su presencia condicionaban las gestiones. A su vez, el MST-Unite planteó
que prefería a Buzzi antes que a Boveris porque Buzzi sería un gobierno “más
débil”.
Varias cuestiones a despejar: al votar al decano y ser parte de la gestión, son
su pata izquierda, y aunque no pertenezcan a la corriente política del decano
terminan siendo orgánicos de su gestión. Eso se llama cooptación política, y en
eso Kirchner hizo cátedra (Hebe de Bonafini, parte del movimiento piquetero,
punteros del PJ, etc.,) aunque los decanos pro K parecen ser aún mejores en este
arte, ya que ganaron a sectores más a la izquierda.
La otra cuestión es que el voto a Buzzi hoy no significa votar por el gobierno
más débil, sino lisa y llanamente tirar a la basura la lucha por la
democratización en pos de promesas electorales y darle el poder a una camarilla
privatista, que aplica la Ley de Educación Superior, que no tuvo problemas en
tapiar Medicina para que Alterini sea electo rector y que no es otra cosa que un
sector de la Franja devenido kirchnerista para la ocasión.
Para nosotros hay que sentar una postura firme: sostenemos que la izquierda y
el movimiento estudiantil deben mantener una absoluta independencia política.
No hay que involucrar a la izquierda en la votación de ninguna variante
privatista ni en participar en tal o cual gestión, sino mantenerse en el campo
de la lucha y pelear por nuestras reivindicaciones (rentas para los ad honorem,
presupuesto, contra la LES, etc.) pero nunca a costa de favores políticos ni
de avalar tal o cual gestión.
Cómo seguir la lucha
El lunes finalmente se consensuó impedir la sesión, ya que la CEPA y el MST-Unite
estaban en minoría. Pero frente al antecedente que significa buscar la variante
“menos mala” que el rechazo a la asamblea de conjunto, hay que tomar criterios
políticos antes de pensar las tácticas de lucha, ya que de éstos se tienen que
desprender las acciones que llevemos adelante.
En primer lugar, repetimos por enésima vez que la democratización va a ser
lograda sólo con la movilización independiente del movimiento estudiantil, no
por negociar con tal o cual sector del Consejo Superior ni la Asamblea
Universitaria. Estos organismos son producto del régimen reaccionario que rige
en la UBA donde las camarillas docentes (1,6% de los docentes) tienen el 51% de
la representación. En este marco planteamos el rechazo tanto a Buzzi como a
Boveris y a cualquier candidato que surja como producto de este régimen infame.
En segundo lugar, sostenemos que hay que tomar de manera íntegra los reclamos
sociales (las necesidades de los estudiantes, docentes y no docentes) y los
políticos (el régimen universitario). Sería un crimen hoy para la lucha por la
democratización separar ambas luchas y aceptar promesas materiales a cambio de
que no se modifique la raíz del problema, que es el régimen de gobierno y la
base social al que responde. A su vez, como sostenemos que la democratización
debe servir para conquistar las reivindicaciones de estudiantes, docentes y no
docentes, sostenemos que la pelea por otro régimen va de la mano de la lucha por
la derrota de la LES, por acabar con las condiciones pésimas de cursada, por el
aumento de salarios de todos los trabajadores de la universidad, por comedores,
becas, por echar a las empresas de la universidad y por poner el conocimiento al
servicio de las necesidades de los trabajadores y e el pueblo.
En tercer lugar, sostenemos que las decisiones de la FUBA (en tanto conducción
del movimiento estudiantil) deben ser tomadas de manera abierta, en asambleas
por facultades e interfacultades y en caso de no poder realizarse, como cuando
hay vacaciones, en una mesa abierta al conjunto de las fuerzas que están en la
lucha y el activismo. Hoy se hace más que necesario abrir las puertas de la
Federación, ya que su propia conducción se encuentra dividida políticamente en
dos mitades iguales (el PO por un lado y CEPA / MST-Unite por otro) y es ahí
donde debemos definir el rumbo el conjunto de las fuerzas políticas y el
activismo que lucha.
Ya en el terreno táctico, creemos que es necesario dilatar el conflicto hasta
que empiecen las clases. Esto permitiría nuevamente la incursión en el conflicto
del movimiento estudiantil y masificar la lucha por la democratización, factor
que hoy pone en mejores condiciones a las camarillas para salir ganando.
Además, hay que intentar empalmar con el plan de lucha docente que se organiza
para el segundo cuatrimestre, realizando en ese marco algún congreso nacional de
estudiantes cuyos puntos convocantes centrales sean la democratización de las
universidades y la anulación de la LES. Asimismo, empalmar la lucha de la UBA
con la de los estudiantes del Comahue, que lograron el no reconocimiento de
Boccanera como rector y que pone a la lucha por la democratización en un escalón
más alto. Hoy de lo que se trata es de nacionalizar el conflicto y organizar la
lucha a nivel nacional para lograr un triunfo contra todas las camarillas en
todas las universidades del país.
|