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Elecciones en Venezuela
El PRS insiste en el voto acrítico a Chávez
Por José Luis Rojo
Hace dos semanas se realizó un plenario del PRS para definir su posición
electoral. Lamentablemente, el resultado ha sido lo que ya se insinuaba: la
confirmación de una posición de apoyo político a Chávez en las elecciones,
sumándose a la plebiscitaria campaña que éste viene llevando adelante. Esto es
más grave aún en momentos en que se va haciendo evidente que la oposición
burguesa esta débil, fragmentada y sin lograr unificar una posición o candidato
común.
En la “declaración pública del PRS frente al proceso electoral” (en
www.aporrea.org) se expresan una serie de fundamentos completamente
equivocados. Comienza así: “El próximo 3 de diciembre, los trabajadores y el
pueblo tendremos nuevamente una cita con el destino. Ese día, en el
terreno electoral, por enésima vez mediremos fuerzas con los factores internos y
externos que quieren impedir el paso revolucionario y victorioso de un pueblo
que ansia una patria soberana (...) debemos prepararnos (...) para garantizar
que millones de venezolanos y venezolanas se levanten como un solo puño (...) y
depositen ese 3 de diciembre las papeletas que ratifiquen su decisión
inquebrantable de romper con el pasado. La consigna del pueblo trabajador
tiene que seguir siendo la misma de los últimos años: necesario es vencer a
los candidatos del imperialismo y el golpismo criollo presenten como alternativa
presidencial”.
Estos fundamentos no pueden menos que calificarse como un retroceso
respecto de lo que los compañeros venían analizando sobre la situación del país
en sus documentos. Si estaba claro que ya a nivel de la UNT los compañeros
dirigentes obreros miembros del PRS que dirigen la C-CURA habían sacado la
equivocada posición del “apoyo total e irrestricto” a Chávez para las
elecciones, la mayoría del PRS en vez de contrapesar esto con una posición más
independiente, han hecho lo contrario: han fundamentado ese apoyo político.
Porque el 3 de diciembre los trabajadores no tienen ninguna “cita con el
destino”. No es verdad, es completamente falso y equivocado, dar a entender
que está planteada una “gran pelea” como la lucha contra el golpe en abril del
2002, el paro sabotaje de principios del 2003 o, incluso, el referéndum
revocatorio de agosto del 2004. Hoy por hoy, está clarísimo que Chávez gana la
elección caminando, y que se trata de un montaje plebiscitario del
gobierno. Que no está dirigido centralmente “contra los candidatos del
imperialismo y el golpismo criollo” sino a fortalecer aún más la figura de
Chávez para seguir maniobrando por encima de la población trabajadora y hacer
pasar las actuales tendencias a la “normalización” de la situación del país, que
son las dominantes. La paradoja es que un triunfo plebiscitario de Chávez
servirá –entre otras cosas– para fortalecer los intentos de cooptar la UNT. No
es casual que Marcela Maspero quisiera postergar la elección de la dirección de
la central para después de diciembre.
Pero esto no es todo. Reafirmando este enfoque, se dice: “el pueblo sabe que hoy
vive mejor que en el pasado reciente ‘puntofijista’, gracias a las victorias y
conquistas sociales y democráticas obtenidas con su movilización y su lucha,
puestas de manifiesto contra el golpe de abril de 2002 y en el paro-sabotaje
petrolero. En ese sentido, las elecciones de diciembre son un escalón más en
el proceso de lucha que desde hace siete años vienen desarrollando el pueblo
y los trabajadores contra el imperialismo y sus lacayos nacionales (...). Por
eso, nuestro punto de partida es que no dudamos ni un solo segundo en manifestar
que haremos nuestros mejores esfuerzos para contribuir a que 10 millones o más
de venezolanos y venezolanas reventemos las urnas con votos por la
reelección del presidente Chávez (...). Un nuevo triunfo llenará de mayor
confianza al pueblo creando mejores condiciones para las futuras batallas”.
Esto es un desastre, porque es un hecho que la reelección de Chávez se encuentra
totalmente asegurada y que el imperialismo está (y no puede dejar de
estar) muy ocupado con la crítica situación en Iraq y Medio Oriente. En estas
condiciones, el foco de Chávez en esta elección no es tanto sus contradicciones
con el gobierno de Bush, sino más bien refirmarse plebiscitariamente sobre
los explotados y oprimidos. Y por esto mismo, la caracterización de que el
triunfo electoral chavista seria un “nuevo triunfo” de los trabajadores y el
pueblo carece totalmente de asidero. El triunfo electoral de Chávez será
la afirmación de un gobierno burgués, de ninguna manera asimilable a un
“triunfo de los trabajadores”, sino algo que –de una u otra forma– será en
última instancia usado contra ellos, contra su organización independiente.
Una declaración de apoyo político a Chávez
Como lo demuestra Lenin, el voto es algo táctico (algo sobre lo que
deberían reflexionar los que consideran el voto, sin fundamentos sólidos, como
algo de “principios”). Pero lo que nunca puede ser táctico es la política,
que siempre, siempre, debe ser independiente y nunca de apoyo político a una
figura burguesa.[1]
“En 1901-1902, incluso antes de que surgiera el bolchevismo, la antigua
redacción de Iskra (...) concertó (...) una alianza política formal con Struve,
el dirigente político del liberalismo burgués, sin dejar de sostener al mismo
tiempo, una lucha política e inflexible e implacable contra el liberalismo
burgués y contra las menores manifestaciones de su influencia en el movimiento
obrero. Ésta fue siempre la política de los bolcheviques. Desde 1905
defendieron sistemáticamente la alianza de la clase obrera con el campesinado
contra la burguesía liberal y el zarismo, sin negarse nunca, sin embargo, a
apoyar a la burguesía contra el zarismo (por ejemplo, en la segunda vuelta de
las elecciones o en segundas votaciones) y sin abandonar jamás su inexorable
lucha ideológica y política contra los ‘socialistas revolucionarios’, el
partido campesino revolucionario burgués”.[2]
Tomando como punto de referencia lo que dice Lenin, lo que criticamos no es en
la eventualidad táctica de votar por Chávez en sí misma, sino el prácticamente
irrestricto apoyo político que se le da. Porque si bien en otros párrafos
de la declaración se afirma correctamente que “aún el gobierno del presidente
Chávez no rompe con el imperialismo ni trasciende el capitalismo” y se levanta
un “programa de lucha para cancelar la deuda social y profundizar el proceso
revolucionario”, con muchos puntos correctos, lamentablemente esto no alcanza a
darle al conjunto de la declaración otro contenido que el que surge
incuestionablemente de las definiciones “fuertes” de la propia declaración: un
apoyo político acrítico a Chávez, basado en la definición categórica que ve
el triunfo electoral de Chávez como un “triunfo del pueblo”. En este marco,
no puede haber posición crítica e independiente que valga.
¿Cómo formular una posición principista?
Por el contrario, una posición principista debería inexorablemente partir del
llamado a los trabajadores, los campesinos y el pueblo a confiar sólo en sus
propias fuerzas y a hacer explícito el planteo de que el voto de los
socialistas revolucionarios a Chávez es sólo a los fines de acompañar y
ayudar a hacer la experiencia con él. Para esto mismo, habría que levantar
un pliego de reivindicaciones, muchas de las cuales están en la declaración,
pero que quedan invalidadas por su falso eje. Es que la misma tiene como
centro el planteo abstracto y seguidista de “10 millones por una Venezuela
Socialista, sin patronos, burócratas, ni corruptos” (lo que obviamente se
confunde con la prédica “socialista” de Chávez). Es decir, no tiene como centro
la única manera de llegar a esa “Venezuela Socialista”: la pelea por un
auténtico gobierno de las organizaciones obreras, campesinas y populares. A lo
que se debe sumar el planteo explícito de que los trabajadores deben organizarse
políticamente de manera independiente, poniendo en pie un instrumento político
propio. Estos dos elementos imprescindibles en toda organización que
pretenda construirse de manera independiente en Venezuela brillan por su
ausencia en la política de los compañeros.
1. Es sabido es que, dentro del PRS, el MST El Socialista y, en menor medida, el
MST Alternativa tienen un peso de importancia. Las minutas presentadas por ambas
corrientes al plenario no pasan la prueba de fijar una posición independiente.
El centro del MST Alternativa es plantearle al gobierno burgués de Chávez que
aplique medidas antiburguesas, disparate de leso trotskismo y hasta de leso
morenismo (ver el texto “La traición de la OCI”). Por su parte, el MST El
Socialista plantea como argumento central que “ser los campeones por los 10
millones de votos a Chávez” permitiría defender mejor la UNT... y levantan un
programa que carece de consigna de poder obrero.
5- V.I.Lenin, “Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo”, Buenos Aires,
Cartago, 1974, p. 177.
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