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Conflicto por las papeleras
El fallo de La Haya
La resolución de la Corte Internacional de La Haya a favor de las papeleras y
contra la presentación hecha por el gobierno argentino deja varias lecciones
políticas. Por supuesto, representa un golpe para Kirchner, más por la amplitud
del fallo (sobre 15 votos, el único a favor fue de un juez… argentino).
Pero demuestra también que fue una estrategia absolutamente equivocada por parte
de la Asamblea de Gualeguaychú haber confiado en los mecanismos
“institucionales” y leguleyos en vez de en la propia fuerza de su movilización.
En ese sentido, fue en su momento un triunfo crucial del gobierno haber
convencido a los asambleístas de levantar los cortes y otorgarle un cheque en
blanco a la Cancillería argentina. El resultado está a la vista: una vez
levantada la medida de presión real, todo el conflicto quedó librado a la
“justicia” internacional capitalista, que por supuesto falló a favor de las
empresas multinacionales.
La Asamblea pagó caro, así, el no haberse mantenido independiente de manera
consecuente del gobierno y de la “institucionalidad”, un camino que, como quedó
en evidencia ahora, sólo conducía a una vía muerta. Por otra parte, la justa
lucha por un medio ambiente libre de contaminación sólo podrá cobrar nuevo
impulso si avanza en el sentido de adoptar un programa que contemple las
necesidades y los intereses de la población trabajadora de ambas orillas.
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