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Salarios y productividad
“Un nuevo caso de ‘desmemoria’ empresaria”… y burocrática
Por Rodolfo F. Torres
A mediados del año pasado la patronal se preparaba para la discusión en
paritarias con el remanido argumento – usado durante todos los 90– que sólo
habría aumentos atados a la productividad.
La Federación de Trabajadores de la Industria-FETIA (CTA) encargó a la Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) un estudio sobre la evolución de
la productividad a lo largo de la década pasada.[1] En ese artículo se demuestra
el robo al bolsillo obrero y los enormes márgenes que tiene la patronal para dar
aumentos salariales. Junto a esto, denunciaba la intencionalidad patronal de
fijar un “nuevo límite distributivo”, es decir, una aún más regresiva
distribución del ingreso.[2]
A principios de año, las patronales firmaron los acuerdos de precios con el
gobierno, que permitieron y blanquearon todos los aumentos de sus productos
previos y algunos ya previstos a lo largo del año, por arriba de la inflación
proyectada para el 2006. El gobierno se mostró como el adalid de la lucha
contra la inflación, firmando acuerdos de precios mentirosos y sobre esa
base acordando con la burocracia sindical de todos los colores que el techo para
los aumentos salariales no superara el 19%. De esa manera, se consolidó la
regresividad en la distribución del ingreso.
La patronal, ni lerda ni perezosa, dejó de hablar de aumentos atados a la
productividad, porque haciendo números le convenía largamente otorgar
aumentos por encima de la inflación proyectada, que ya está prevista en sus
costos y trasladada a los precios. Esta es la explicación de esta doble “desmemoria”
empresaria. El primer olvido es el que explica el estudio de la FETIA-CTA: toda
la productividad arrancada a los trabajadores en los 90; el segundo
olvido es a toda mención sobre la productividad actual.
La “desmemoria” de la burocracia
El caso de la burocracia es realmente escandaloso. Pedro Wasiejko es el
secretario general del SUTNA y principal componente de la FETIA; además, es
secretario de Relaciones Internacionales de la CTA. Es la propia FETIA la que
encarga el estudio; sin embargo al comenzar la discusión paritaria de su sector
no parte pidiendo lo que el estudio que él encargó demostraba y aclaraba que
había que pedir (46.4% de aumento), sino que partió de reclamar en
paritarias un 20% de aumento, para finalmente –luego de mil maniobras para
desgastar la lucha y la fuerza de la base– terminar aceptando un magro aumento
que va del 10 al 14% al básico.
La razón de semejante “desmemoria” no hay que buscarla en ningún problema de
salud, sino en una profunda razón política: Wasiejko, como toda la dirigencia
del CTA, no va a encarar ninguna lucha que enfrente consecuentemente a este
gobierno. Algunos de sus dirigentes son abiertamente kirchneristas, otros lo
son vergonzantemente –es decir, lo son, pero no se animan a decirlo–, pero
ninguno va a tomar ninguna medida que vaya contra los planes K. Es que toda la
concepción de la dirigencia del CTA no es clasista, sino de conciliación de
clases, y no se van a enfrentar consecuentemente con ningún gobierno
patronal.
¿Qué hizo la dirigencia de la CTA y en especial del FETIA- SUTNA con el estudio
que encargaron?
Nada: no fue presentado a la base del neumático. No fue usado para
demostrar los enormes márgenes que tiene la patronal industrial en este país. No
fue usado para agitar la terrible desigualdad y regresión del ingreso. No fue
presentado a los medios de comunicación en medio del plan de lucha. No fue
usado para nada y sólo se exhibe en la página web de la CTA.
Transcribimos los fragmentos y los gráficos más significativos:
“Tras la fuerte licuación de los salarios, los empresarios pretenden poner un
límite a la recomposición de los ingresos de los trabajadores. Para frenar los
reclamos, desde el sector empresario se argumenta que sólo podrá haber aumentos
salariales si se producen nuevos incrementos en la productividad (…)
“Durante la década del 90, ése fue el criterio con el que, supuestamente, se
iban a dictaminar los aumentos salariales. Sin embargo, la realidad fue muy
diferente. Mientras la productividad subió en forma considerable, sobre todo
durante la segunda mitad de los años 90, los salarios de los trabajadores
tendieron a decrecer (…)
“… el intento del empresariado de atar su evolución al de la productividad
significaría mantener el costo laboral al nivel vigente a la salida de la
convertibilidad, es decir, el más bajo de la historia.
“No quedan dudas de que esta propuesta perjudica los intereses de los
trabajadores. Lo curioso es que esta misma idea se quiera implementar desde 2002
en adelante, cuando el mismo sector empresario ya la había formulado a
principios de la década del 90, iniciativa que fue aprobada legalmente. Pero
durante esos 10 años no se cumplió (…)
“Está claro que la década anterior no tuvo resultados muy positivos para los
trabajadores como producto del proceso de apertura y desregulación económica,
que consolidó las políticas aplicadas por la última dictadura militar, generando
un nivel de desarticulación productiva y fragmentación social inédita en la
historia reciente de nuestro país. (…). Los niveles de desempleo que, en el
año 1974, se ubicaban en torno al 4,2%, promediaron el 12,0% durante la década
del noventa y alcanzaron el 21,5% al finalizar la convertibilidad. A su vez,
los salarios reales presentaban, en el año 2002, un retroceso del 50,2% con
respecto a los valores vigentes en el año 1974. (…)
“La falta de competitividad del sector industrial –derivada de la
apertura externa y agudizada por la sobrevaluación cambiaria vigente en los 90–
condujo a que la recomposición de la tasa de ganancia del sector se realizara
a expensas del salario y de la expulsión de los trabajadores. Como se puede
observar en el gráfico 1, el empleo industrial evidenció una tendencia
descendente a lo largo de la década del 90, mientras que la producción
siguió el camino inverso, determinando un crecimiento significativo de la
productividad.
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Gráfico 1. Evolución de empleo y la producción.
Industria manufacturera. 1991-2004.
Base 1991 = 100
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“Como se observa en el gráfico 2, con la excepción de los primeros años de la
década del 90, el crecimiento de la productividad fue significativamente
superior al del salario. Por lo tanto, la propuesta empresaria de atar los
aumentos salariales a los de la productividad fue incumplida durante la mayor
parte de la vigencia del plan de convertibilidad. Las remuneraciones se
deberían haber incrementado a una tasa anual del 4,8% para seguir la evolución
de la productividad, pero no sólo no aumentaron sino que cayeron y terminaron
por debajo del nivel del año 1991.
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Gráfico 2.
Evolución de la productividad y el salario.
Industria manufacturera. 1991-2004
Base 1991 = 100
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“Por lo tanto, las reivindicaciones salariales no deben centrarse sólo en la
coyuntura sino incorporar en la discusión también a la década del 90, donde las
remuneraciones crecieron por debajo de la productividad. Para alcanzar la
relación entre salarios y productividad vigente en 1991, el salario real debería
aumentar un 46,4% aún por encima de los incrementos otorgados desde 2002.
“Pero eso no es todo: los aumentos de productividad por encima de los salarios a
lo largo de los últimos 15 años significaron la apropiación por parte del sector
empresario de una masa de ganancias que le hubiera correspondido a los
trabajadores, si tal como planteó el propio sector empresario los salarios
hubieran seguido el crecimiento de la productividad. Por lo tanto, también
debería reintegrarse a los trabajadores la suma de 33.548 millones de pesos,
correspondientes al período 1992-2004. Para tomar en cuenta la dimensión de
esta cifra, hay que remarcar que hoy representa, aproximadamente, la masa
salarial correspondiente a dos años”.
Notas:
1. El artículo “Un nuevo caso de ‘desmemoria’ empresaria” fue producido por la
Federación de Trabajadores de la Industria (FETIA-CTA, donde el principal
componente es el SUTNA, Sindicato Único de Trabajadores del Neumático; que acaba
de firmar un acuerdo salarial que va del 10 al 14 % de aumento al básico) y el
área de economía de FLACSO bajo la dirección de Eduardo Basualdo; se puede ver
completo en http://www.cta.org.ar/base/IMG/doc/productividadautomotriz.doc
2. El gobierno de Kirchner ha consolidado y agravado la ya regresiva
distribución del ingreso de los noventa. Esa es la base material de que, más
allá de los malos modales que le molesten a un sector de la patronal, éste es
su mejor gobierno. En números, esta distribución regresiva significa que
los trabajadores reciben un 22,3 % del PBI contra cerca del 50% en la
década del 70, y el 34% antes del estallido de la convertibilidad.
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