Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 83, 20/07/06
 

 

 

 

 

 

Hospital Francés: Asamblea general

La pelea por no firmar el acuerdo de  paz social

Por Daniel

En un intento de medir la temperatura, la intervención echó a tres compañeros sin causa justificada. Rápidamente, la primera reacción fue una autoconvocatoria y luego se llamó a una asamblea general. Allí se votó realizar una convocatoria para el lunes 3 al mediodía a la espera de una respuesta de la patronal; también se votó como medida realizar un acto con el apoyo de organizaciones políticas y sociales. El acto se realizaría el miércoles 5 a las 14 hs.

El lunes 3 la patronal dijo que no reincorporaría a los trabajadores, por lo que los compañeros del hospital empezaron a realizar la convocatoria y a llamar a todos los contactos de la comisión de apoyo externo votada en asamblea. Habían confirmado su presencia los compañeros del Garrahan, subte, Ramos Mejía, Argerich, Gutiérrez y un número importante de luchadores obreros. También confirmaron los compañeros del FTC, el MAS, y otras organizaciones políticas. Todos por la reincorporación de los compañeros.

El martes 4, la intervención llamó al cuerpo de delegados para abrir una negociación, que empezó a la tarde y duró hasta las 10 de la noche. Finalmente los compañeros fueron reincorporados y se levantó la medida de fuerza.

La reincorporación de los compañeros es un claro triunfo de los trabajadores, que recurriendo a su organización y lucha logró torcerle el brazo a la patronal. Pero en el acta donde se formalizó la reincorporación de los compañeros, la intervención introdujo un punto que vuelve a poner sobre el tapete todos los problemas del hospital: la firma de un convenio de paz social en el Ministerio de Trabajo. La maniobra de la patronal fue clara: tomarlos de rehenes para después intentar imponernos la paz social.

En el acta, además de constar los términos de cómo volverían a trabajar los compañeros, la comisión interna se comprometió a llamar una asamblea general para discutir la firma de un acuerdo de paz social en el Ministerio de Trabajo y no mediatizar el conflicto hasta que esto se decidiera. A partir de ese momento, y con poco tiempo para festejar, con un grupo de compañeros decidimos rápidamente meternos en la batalla por la no firma del acuerdo de paz social.

Mediante el diálogo uno a uno con los compañeros y por intermedio de volantes explicamos el significado y los alcances de este acuerdo, que nos ataría de pies y manos. Sin dejar de discutir los demás problemas, como la falta de garantía para el cobro de los sueldos y el aguinaldo, el intento de imponer un tope y rebaja salarial y la continuidad de la fuente de trabajo, introdujimos la discusión sobre el acuerdo firmado por FATSA (ver recuadro). Siempre denunciando el plan de achique de la intervención y sin perder de vista la convocatoria de acreedores, que llevan ya declarados más de cien millones de pesos.

La patronal también hizo lo suyo: siempre en complicidad con el sindicato, realizó reuniones con los jefes para bajar su línea, dejando vía libre para que todos vayan a la asamblea. Hasta sacó un boletín con un informe de gestión, pero sus propias palabras los traicionaron: “el hospital está teniendo una lavada de cara”. Precisamente lo que venimos diciendo nosotros: que la reactivación es una apariencia y que no hay soluciones de fondo.

La asamblea general contó con la presencia de más de 300 compañeros. También estuvo el sindicato, y fue tal el repudio recibido de los compañeros que decidieron no hablar para fijar posición, sólo tenuemente explicaron el acuerdo sobre la nueva escala salarial. Antes de la votación hubo tres o cuatro compañeros que hablaron representando los intereses de los trabajadores; por supuesto siempre hay alguno que defiende a la patronal. La votación de los trabajadores fue contundente: ganó el no al acuerdo de paz social por mayoría abrumadora, recibiendo la patronal una derrota inesperada.

Otras mociones que se votaron afirmativamente fueron: rechazar los pagos en cuotas, el tope y la rebaja salarial, que se vaya el interventor del plan de salud Altamirano, que se asigne puesto de trabajo a los 14 compañeros que faltan ubicar del sector Nº 59 de Carlos Pellegrini y la entrega de un documento con la firma de los compañeros de  enfermería con los reclamos del sector.

Hoy el problema del hospital está lejos de haberse resuelto. Tampoco hay seguridad de que no intenten despedir más trabajadores, y no hay una verdadera solución de fondo. Por eso, la pelea sigue, y es importante mantener y fortalecer los espacios creados: las asambleas por sector, la asamblea general, las reuniones de interna ampliada, la comisión fiscalizadora de control y gestión, la comisión de prensa y la comisión de apoyo exterior. Todos estos órganos ahora tienen que estar siempre en permanente funcionamiento. Esto, sumado a la participación de los compañeros, el debate democrático y la toma de decisiones, es lo que nos permite, como ha pasado hasta ahora, superar todos los problemas que tenemos por delante.