|
¿Qué
salida para la UBA?
Luchemos
por la democratización
Desde
el Ya Basta hemos editado un boletín como aporte a la lucha por la
democratización para derrotar la
LES. Allí desarrollamos un análisis sobre la génesis y consecuencias de la
LES, un balance del estado del movimiento estudiantil como producto del ultimo
congreso de la FUBA, y acercamos herramientas para un debata de cara a la lucha
por la democratización de los órganos de la UBA. Reproducimos un resumen de
nuestra propuesta de democratización.
Al
calor de la lucha que viene llevando adelante el movimiento estudiantil contra
la tramposa asamblea universitaria, que ya cuenta con un primer pero importantísimo
triunfo que es la derrota de la candidatura de Alterini, se puso sobre el tapete
la escandalosa composición del gobierno universitario y la discusión sobre la
necesidad de democratizar el régimen de la UBA.
Ante
este debate que ha impuesto la movilización de los estudiantes, la propia
asamblea universitaria, Franja y el gobierno tiraron algún tipo de propuesta
sobre la “democratización”, con el fin de “bajar la conflictividad” y
que nada cambie.
La
forma de gobierno que proponemos ante la actual coyuntura se asienta sobre el
cogobierno tripartito: docente-no docente-estudiantil. Esto es, claustro único
docente: terminemos con el voto calificado de docentes titulares sobre la
mayoría de los docentes comprometidos que dan clase gratis o por dos mangos;
inclusión de los no docentes en el gobierno de la UBA, sin patota
sindical, y mayoría estudiantil en todos los órganos del
cogobierno.
Por
el claustro único docente
Mientras
perseguía, desaparecía y obligaba al exilio a docentes opositores y
combativos, la dictadura militar impuso concursos truchos para poner docentes cómplices
en los lugares “vacantes”. Esta metodología de concursos “fantasmas”
fue heredada por la universidad de la “democracia” radical y menemista, que,
a más de 20 años, mantiene y cristaliza un claustro muy heterogéneo. Por un
lado, profesores “concursados” por la dictadura, inamovibles aunque
tremendamente cuestionados. Por otra parte, están los profesores y docentes
cooptados por las camarillas, nombrados a dedo, sin concurso. Son décadas
de impulsar la carrera de los obsecuentes y poner trabas a los “críticos”.
Por último, están los docentes directamente excluidos, como los docentes
del CBC, y la mayoría de los docentes a cargo de prácticos, que son los
que demuestran día a día su compromiso en sostener la educación
universitaria, a pesar de los salarios de miseria y de los miles de puestos ad
honorem y sin nombramiento. Éstos son los docentes que pelean por la educación
pública y por cobrar salarios dignos acordes a su tarea.
Pero
el régimen actual no sólo es antidemocrático en su forma. También hay que
mirar un poco más de cerca a la camarilla docente, que es funcional al modelo
de universidad de la LES. Son
los lobbistas de las empresas como Monsanto, Roche, Techint y de los organismos
del Banco Mundial como el FOMEC.
El
claustro único docente igualaría en derechos a todos los docentes de la
facultad, y sería un paso importantísimo para democratizar uno de los
bastiones de la camarilla reaccionaria.
Mayoría
estudiantil y elección directa del rector
Desde
Ya Basta! impulsamos la pelea por la mayoría estudiantil y la elección directa
de las autoridades de la UBA. Entendemos que ésta es la única democratización
que genera mejores condiciones para construir otro tipo de universidad.
La
estructura universitaria oculta que los órganos de gobierno de la universidad
son políticos y no técnicos. Nos quieren hacer creer que la universidad sólo
se ocupa de temas “académicos”, y esta es la justificación para que la
mayoría la tenga una camarilla de docentes. Nos dicen además que los
estudiantes no podemos opinar sobre los programas de estudio, ya que no tenemos
el conocimiento para hacerlo. Pero ésa no es la discusión. El
problema es cuál es la orientación general y la política general de la UBA.
Si la universidad está al servicio de las empresas y el Banco Mundial o si está
para generar conocimientos al servicio de las necesidades de los trabajadores y
el pueblo.
Los
estudiantes demostramos nuestro compromiso en la vida cotidiana, porque somos
los que después de trabajar en laburos de mierda o de estar desocupados y de
viajar horas para llegar a la facultad, cursamos en condiciones tremendas y
gastamos fortunas en apuntes para ser mano de obra barata de las empresas. ¡Y
lo demostramos en la lucha! Cuando salimos a pelear por las cátedras
paralelas, por el aumento de presupuesto, por la renta para todos los ad
honorem, por el aumento de sueldo para todos los trabajadores de la universidad,
por condiciones edilicias. Lo demostramos cuando apoyamos la lucha de los
trabajadores del Subte por la reducción de la jornada laboral, a los
trabajadores del Garrahan por sueldo básico acorde a la canasta familiar y a
los trabajadores del Hospital Francés contra el vaciamiento y los despidos.
Ellos
son la universidad de las empresas. Nosotros luchamos por una universidad que
investigue y eduque para proponer soluciones a los problemas de los inundados de
Tartagal, a la contaminación de las papeleras, a los problemas de viviendas
populares, y a las enfermedades que provoca la explotación capitalista en los
trabajadores.
La
elección directa, una persona un voto, con revocabilidad del mandato
–consigna que se desprende de la mayoría estudiantil y que es parte integral
del conjunto del programa de democratización–, está dirigida no a solucionar
problemas abstractos e inexistentes en la actualidad como sería un supuesto régimen
“presidencialista” (que para constituirse como tal debería desconocer los
estatutos que se apoyan sobre la supremacía del cogobierno tripartito con mayoría
estudiantil). El problema actual y real de la Universidad es la transa y la
rosca que funciona de espaldas a la comunidad universitaria y a los
estudiantes en particular. La elección directa, más allá de las
limitaciones que efectivamente tiene, apunta a atacar estos problemas concretos,
reales y actuales.
Por
todo esto, desde el ¡Ya Basta! decimos que la pelea sólo se puede ganar
masificando la lucha, en unidad entre los estudiantes, docentes y no docentes
que aspiramos a democratizar realmente la universidad. Y la pelea es por
conseguir la democratización con mayoría estudiantil y por la elección
directa del rector, con el claustro único docente, claustro no docente sin
patota. Así podremos luchar en mejores condiciones contra la LES y la
universidad de las empresas y construir una universidad al servicio de los
intereses de los trabajadores y el pueblo.
|