Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 80, 08/06/06
 

 

 

 

 

 

¿Qué salida para la UBA?

Luchemos por la democratización

Desde el Ya Basta hemos editado un boletín como aporte a la lucha por la democratización  para derrotar la LES. Allí desarrollamos un análisis sobre la génesis y consecuencias de la LES, un balance del estado del movimiento estudiantil como producto del ultimo congreso de la FUBA, y acercamos herramientas para un debata de cara a la lucha por la democratización de los órganos de la UBA. Reproducimos un resumen de nuestra propuesta de democratización.

Al calor de la lucha que viene llevando adelante el movimiento estudiantil contra la tramposa asamblea universitaria, que ya cuenta con un primer pero importantísimo triunfo que es la derrota de la candidatura de Alterini, se puso sobre el tapete la escandalosa composición del gobierno universitario y la discusión sobre la necesidad de democratizar el régimen de la UBA.

Ante este debate que ha impuesto la movilización de los estudiantes, la propia asamblea universitaria, Franja y el gobierno tiraron algún tipo de propuesta sobre la “democratización”, con el fin de “bajar la conflictividad” y que nada cambie.

La forma de gobierno que proponemos ante la actual coyuntura se asienta sobre el cogobierno tripartito: docente-no docente-estudiantil. Esto es, claustro único docente: terminemos con el voto calificado de docentes titulares sobre la mayoría de los docentes comprometidos que dan clase gratis o por dos mangos; inclusión de los no docentes en el gobierno de la UBA, sin patota sindical, y mayoría estudiantil en todos los órganos del cogobierno.

Por el claustro único docente

Mientras perseguía, desaparecía y obligaba al exilio a docentes opositores y combativos, la dictadura militar impuso concursos truchos para poner docentes cómplices en los lugares “vacantes”. Esta metodología de concursos “fantasmas” fue heredada por la universidad de la “democracia” radical y menemista, que, a más de 20 años, mantiene y cristaliza un claustro muy heterogéneo. Por un lado, profesores “concursados” por la dictadura, inamovibles aunque tremendamente cuestionados. Por otra parte, están los profesores y docentes cooptados por las camarillas, nombrados a dedo, sin concurso. Son décadas de impulsar la carrera de los obsecuentes y poner trabas a los “críticos”. Por último, están los docentes directamente excluidos, como los docentes del CBC, y la mayoría de los docentes a cargo de prácticos, que son los que demuestran día a día su compromiso en sostener la educación universitaria, a pesar de los salarios de miseria y de los miles de puestos ad honorem y sin nombramiento. Éstos son los docentes que pelean por la educación pública y por cobrar salarios dignos acordes a su tarea.

Pero el régimen actual no sólo es antidemocrático en su forma. También hay que mirar un poco más de cerca a la camarilla docente, que es funcional al modelo de universidad de la LES. Son los lobbistas de las empresas como Monsanto, Roche, Techint y de los organismos del Banco Mundial como el FOMEC.

El claustro único docente igualaría en derechos a todos los docentes de la facultad, y sería un paso importantísimo para democratizar uno de los bastiones de la camarilla reaccionaria.

Mayoría estudiantil y elección directa del rector

Desde Ya Basta! impulsamos la pelea por la mayoría estudiantil y la elección directa de las autoridades de la UBA. Entendemos que ésta es la única democratización que genera mejores condiciones para construir otro tipo de universidad.

La estructura universitaria oculta que los órganos de gobierno de la universidad son políticos y no técnicos. Nos quieren hacer creer que la universidad sólo se ocupa de temas “académicos”, y esta es la justificación para que la mayoría la tenga una camarilla de docentes. Nos dicen además que los estudiantes no podemos opinar sobre los programas de estudio, ya que no tenemos el conocimiento para hacerlo. Pero ésa no es la discusión. El problema es cuál es la orientación general y la política general de la UBA. Si la universidad está al servicio de las empresas y el Banco Mundial o si está para generar conocimientos al servicio de las necesidades de los trabajadores y el pueblo.

Los estudiantes demostramos nuestro compromiso en la vida cotidiana, porque somos los que después de trabajar en laburos de mierda o de estar desocupados y de viajar horas para llegar a la facultad, cursamos en condiciones tremendas y gastamos fortunas en apuntes para ser mano de obra barata de las empresas. ¡Y lo demostramos en la lucha! Cuando salimos a pelear por las cátedras paralelas, por el aumento de presupuesto, por la renta para todos los ad honorem, por el aumento de sueldo para todos los trabajadores de la universidad, por condiciones edilicias. Lo demostramos cuando apoyamos la lucha de los trabajadores del Subte por la reducción de la jornada laboral, a los trabajadores del Garrahan por sueldo básico acorde a la canasta familiar y a los trabajadores del Hospital Francés contra el vaciamiento y los despidos.

Ellos son la universidad de las empresas. Nosotros luchamos por una universidad que investigue y eduque para proponer soluciones a los problemas de los inundados de Tartagal, a la contaminación de las papeleras, a los problemas de viviendas populares, y a las enfermedades que provoca la explotación capitalista en los trabajadores.

La elección directa, una persona un voto, con revocabilidad del mandato –consigna que se desprende de la mayoría estudiantil y que es parte integral del conjunto del programa de democratización–, está dirigida no a solucionar problemas abstractos e inexistentes en la actualidad como sería un supuesto régimen “presidencialista” (que para constituirse como tal debería desconocer los estatutos que se apoyan sobre la supremacía del cogobierno tripartito con mayoría estudiantil). El problema actual y real de la Universidad es la transa y la rosca que funciona de espaldas a la comunidad universitaria y a los estudiantes en particular. La elección directa, más allá de las limitaciones que efectivamente tiene, apunta a atacar estos problemas concretos, reales y actuales.

Por todo esto, desde el ¡Ya Basta! decimos que la pelea sólo se puede ganar masificando la lucha, en unidad entre los estudiantes, docentes y no docentes que aspiramos a democratizar realmente la universidad. Y la pelea es por conseguir la democratización con mayoría estudiantil y por la elección directa del rector, con el claustro único docente, claustro no docente sin patota. Así podremos luchar en mejores condiciones contra la LES y la universidad de las empresas y construir una universidad al servicio de los intereses de los trabajadores y el pueblo.