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Paso
adelante en la izquierda brasileña
Salió
el frente clasista PSOL-PSTU
Por Márcio
Barbio
Los
días 26, 27 y 28 de mayo se realizó en la ciudad de Brasilia la Conferencia
Nacional del PSOL. A pesar de sus límites, constituyó un claro paso adelante
el que luego de una dura pelea política se haya aprobado por mayoria la
constitución de un frente de independencia de clase entre el PSOL y el PSTU.
Ese frente clasista y socialista debería servir de ejemplo para las discusiones
acerca de las próximas elecciones que ya se están abriendo en la izquierda en
nuestro país.
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Toninho,
candidato a diputado nacional de Práxis en Brasil
Impulsemos
candidaturas socialistas y revolucionarias
Los
compañeros de Praxis están impulsando –entre otras– la candidatura
de un miembro de la corriente, Toninho –dirigente del sindicato docente
de Diadema– a diputado federal por el estado de San Pablo.
En este marco, llevarán a cabo una amplia campaña electoral en
uno de los distritos más obreros del pais, como es el caso de Diadema,
localidad integrante del famoso ABCD (periferia obrera de esa inmensa
ciudad).
Estamos
ahora en la fase de elección de candidatos a las elecciones a los niveles
federal y estadual. Práxis está comprometido con el lanzamiento, apoyo y
organización de candidaturas en todos los lugares posibles; tenemos que
construir un perfil distinto al de los candidatos de los sectores de
derecha y de centro del partido. Queremos construir un claro perfil de
clase, anti-régimen, proletario y anticapitalista, o sea, socialista;
buscamos decir bien alto que las elecciones tienen su importancia, pero
que sólo la lucha cambia la vida, y que no basta elegir a éste o aquél
candidato: tenemos que autoorganizarnos y salir a las calles.
Otra
característica que debemos tener es la de poner la candidatura al
servicio de las luchas que surjan durante la campaña, difundiéndolas en
los programas de televisión y radio y dando todo nuestro apoyo.
Defenderemos también el programa que explicitamos amás arriba; sólo así
podremos hacer avanzar la lucha y la organización de la clase trabajadora
en la perspectiva de un gobierno auténticamente obrero, campesino y
popular. |
Gran
parte de la vanguardia socialista acompañó con interés los debates alrededor
de la construcción de una Frente Clasista y Socialista que unifique al
conjunto de la vanguardia, que en el último período ha enfrentado al gobierno
Lula y a sus planes de profundizar las contrareformas neoliberales. Desde Práxis
(Corriente Marxista Revolucionaria en el PSOL), desde el comienza de la
llamada crisis del mensalão, hemos reiterado la necesidad de unir al
conjunto de la vanguardia en luchas, las elecciones sindicales y ahora que las
elecciones están a la orden del día, también en ese terreno. En ese sentido,
levantamos durante todo el período la necesidad de construir un verdadero
Frente Único que englobase tanto a los compañeros que se
organizabam en la Asamblea Popular de Izquierda como a Conlutas.
El
debate sobre la constitución del Frente Clasista y Socialista ocupó un gran
espacio en la izquierda a medida que se aproximaban las elecciones de octubre.
¿Cuál sería la mejor política de los socialistas revolucionarios frente a
las elecciones?
Al
interior de nuestro partido libramos una dura batalla –junto con otros
camaradas y grupos– contra la posibilidad real de construcción de un frente
de carácter policlasista, que se expresaba en la
posición de la corriente APS [1] y de su principal representante, el
diputado federal Ivan Valente. Éste, incluso después de que la reunión de la
Dirección Nacional se pronunciara contra las alianzas con partidos burgueses y
que apoyan al gobierno federal, dio entrevistas a la prensa defendiendo una
alianza con el Partido Demócrata Trabalhista (PDT), un típico partido burgués,
hecho que causó un gran malestar entre los militantes del partido. En honor a
la verdad, esa política defendida más explícitamente por APS e Ivan Valente
también era defendida, aunque con menos fervor, por otros sectores más de
derecha del partido como la corriente ENLACE.[2] La prohibición de alianzas
con partidos de esta naturaleza fue –en gran medida– una victoria de la base
del partido, que se rebeló contra el ataque al caráter clasista del partido.
La
aprobación de la alianza electoral entre el PSOL, el PSTU y el PCB es de gran
importancia, porque representa, para el conjunto de la vanguardia que viene
rompiendo con Lula y el PT, una alternativa unificada de izquierda e
independiente de la patronal y el Estado, un frente que, a pesar de sus
limitaciones programáticas que enseguida veremos, tiene un enorme valor
educativo. La actual etapa de la lucha de clases en Brasil, a diferencia de
otros países de América Latina, no contó con rebeliones populares como en
Argentina, Bolivia o Venezuela. Eso hace que la coyuntura esté profundamente
mediada, lo que por un lado explica los altos índices de intención de voto de
Lula, que incluso puede ganar en primera vuelta. Al mismo tiempo, como factor
dinámico en el terreno político general, está la fuerte intención de voto a
la candidatura de Heloísa Helena, que habrá que ver si se mantiene a medida
que se vaya calentando la contienda electoral.
¿Frente
Clasista o Frente Popular?
Si
por un lado tuvimos que dar una batalla con sectores que querían transformar el
frente en un remedo de frente policlasista, por el otro hubo que enfrentar a un
sector de ultraizquierda que, com una caracterización totalmente alejada de la
realidad, defienden el voto nulo con el discurso que un frente PSOL, PSTU y PCB
sería un Frente Popular. Los que sostienen esa caracterización tienen la
obligación de explicar dónde están planteadas las premisas del Frente
Popular. Repiten como loros una fraseología totalmente desubicada de la
realidade tal como es, y son los mismos que aun hoy dicen que el de Lula es un
gobierno de Frente Popular. Cabe preguntar, ¿cuáles son los sectores burgueses
del frente: el PSOL, PSTU o el PCB?
Recordemos
que Trotsky, cuando acuñó la expresión Frente Popular en los años 30, lo
hizo para caracterizar un tipo específico de régimen inestable surgido como
subproduto de la acción de las masas, donde la burguesia estaba presente como
sombra. Por tanto, para Trotsky, los frentes populares serían la antesala de la
revolución o de la contrarrevolución. Aquí no caben medias tintas: a pesar de
la fraseología de izquierda, practican una política de derecha, debilitan a la
vanguardia, dividen lucha sindical de lucha política y le hacen el juego a Lula
y la patronal.
Nos
ubicamos en una perspectiva totalmente distinta. Luchamos por la constitución
del Frente PSOL-PSTU-PCB y lo saludamos como una victoria de la vanguardia.
Actuamos en el PSOL desde sus inicios sin esconder ni escamotear sus graves límites
y debilidades, y dentro de él damos una dura batalla contra las grandes
presiones a los que está sometido, sin temer quedar muchas veces en absoluta
minoría. Nos enorgullecemos de eso, de dar las batallas que hay que dar donde
hay que darlas. No tenemos vergüenza, ni escondemos nuestra política como
hacen otras corrientes [3], reconociendo en el P-SOL una de las principales
expresiones políticas de sectores de vanguardia en ruptura con su dirección
histórica (Lula y el PT). En ese marco, la candidatura de Heloisa Helena, hoy
en tercer lugar en la intención de
voto con cerca del 7% de los votos, representa un sector de masas, aunque
minoritario, que ha girado a la izquierda.
Si
es cierto que el PSOL es la expresión más avanzada del proceso de reorganización
desde el punto de vista político, no hay la menor duda de que Conlutas representa
lo mismo en el terreno sindical. En ese sentido, la alianza PSOL-PSTU en las
elecciones tiene también ese importante elemento, la unidad de esos dos
importantes procesos, dado que es indiscutible el hecho de que el PSTU es el
mayor impulsor de Conlutas y su dirección.[4]
Los serios límites
del programa
Como
ya dijimos, somos conscientes de que el programa votado en la Conferencia está
muy por detrás de las necesidades reales de la clase trabajadora, y en ese
sentido votamos solos contra él.
El programa votado en cierto modo se contradice con la composición social del
Frente, ya que pone en su centro las cuestiones “democráticas”. Sin duda,
son importantes, sobre todo en un país extremadamente autocrático como Brasil,
pero las tareas democráticas no pueden estar disociadas de las tareas
propiamente socialistas. Si queremos estar a la altura de los desafios que
están planteados debemos presentar un programa diametralmente opuesto:
hay que partir de los intereses inmediatos de la clase trabajadora y establecer
un puente hacia las tareas históricas. Después de toda la experiencia del PT,
ya no se puede hacer una división entre programa mínimo cotidiano y programa máximo
para los días de fiesta. Hemos presentado reiteradas veces un programa
alternativo que, entre otras medidas, plantee claramente el no pago de la
deuda externa y el control de capitales; la reestatización de las
empresas privatizadas bajo control de los trabajadores; aumento de
salarios de acuerdo con el DIEESE [Departamento Intersindical de Analise
Estatística, equivalente al INDEC argentino] y reducción de la jornada de
trabajo; aumento sustancial de la inversión en salud y educación y anulación
de las contrareformas previsional y universitaria. Todo esto en la
perspectiva no de una mera “revolución democrática”, sino de la revolución
obrera y socialista, del poder de los trabajadores.
Notas:
1.
APS: Ação Popular Socialista, última corrente en romper con el PT y entrar al
PSOL. Posee un peso parlamentario desproporcionado a su peso en el movimiento de
massas; es hoy la corriente más de derecha del PSOL.
2.
Corriente proveniende de una ruptura a izquierda con Democracia Socialista,
ligada a la Liga Comunista Revolucionaria de Francia e integrante del gobierno
del PT.
3.
Por ejemplo, ejercitando ridículas tácticas de “entrismo” en el PSOL.
4.
Cuestión que no impidió que el PSTU cometiera el grave error sindicalista
–característico de esta corriente– de dividir la lucha sindical y la política,
negándose a votar en el CONLUTAS a favor del frente clasista. Esto equivale a
no ver que no se podrá construir una “nueva dirección” si se deja que la
base obrera siga votando por Lula.
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