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Seminario
en Filosofía y Letras
¿Chavismo
o alternativa de clase y revolucionaria?
Por Marcelo
Yunes
El
27 y 28 de mayo, en Filosofía y Letras (UBA), se realizó el “Seminario por
el reagrupamiento de la izquierda y los luchadores”, con la presencia de
diversas organizaciones, entre ellas el MST-Alternativa, el MST-El Socialista,
el MAS, el PO, el PCT (Partido Comunista de los Trabajadores), y el MIC
(Movimiento Intersindical Clasista) representado -entre otros- por Beto
Pianelli, del cuerpo de delegados de subtes, y otros dirigentes sindicales y
agrupaciones. Aunque abrir un espacio de debate franco entre las fuerzas de
izquierda sobre la base de documentos escritos es positivo, la voluntad del
MST-Alternativa de transformarlo en excusa o tapadera para sus operaciones
políticas electoralistas terminó vaciándolo de contenido y conduciéndolo, en
buena medida, a un callejón sin salida.
En
primer lugar, hay que señalar que el problema del reagrupamiento de las fuerzas
de la izquierda revolucionaria responde a una necesidad real y tiene una
actualidad candente a la luz de los procesos políticos que recorren el
mundo y en particular América Latina. Esto es parte del cambio de ciclo
político en nuestro continente, marcado por una serie de rebeliones que
tumbaron diversos gobiernos “democráticos” y que, de manera mediada,
llevaron al poder a gobiernos burgueses de “centro izquierda”,
“progresistas” o con ciertas contradicciones con algún sector burgués (Evo
Morales) y con el imperialismo (Hugo Chávez).
En
este contexto, se ha abierto un desafió importante para los socialistas
revolucionarios que se ubican en una posición independiente de los gobiernos de
la región. Eso ha dado lugar a fenómenos objetivos de reagrupamiento,
por supuesto muy heterogéneos en su origen, composición y dimensiones y
para nada exentos de contradicciones, pero de conjunto muy progresivos.
Entre los más importantes son, en Venezuela, la central sindical UNT y –por
supuesto a otra escala, pero con una gran importancia política el PRS (Partido
Revolución y Socialismo) y, en Brasil, el PSOL (y a nivel sindical, el
CONLUTAS). Desgraciadamente, en Bolivia aún no se ha logrado concretar la
iniciativa de un Instrumento Político de los Trabajadores.
Desde
el nuevo MAS no sólo hemos seguido todos estos procesos con atención sino que
hemos alentado la participación activa de nuestra corriente
internacional en ellos con el objeto de dar una dura pelea con una perspectiva
marxista revolucionaria y de independencia política de la clase trabajadora
respecto de los gobiernos de “centroizquierda” y sus corrientes en el
movimiento de masas.
Por
otra parte, existe también (en el plano de las organizaciones marxistas
revolucionarias), un proceso incipiente de discusión polémica política que se
ha manifestado en seminarios internacionales como los que se llevaron a cabo en
Río de Janeiro en agosto pasado (2005) y en Caracas en enero de este año. En
todos los casos hemos participado aportando este punto de vista de pelea por
la independencia de clase y revolucionaria, el mismo que defendimos en el
Seminario de Filosofía y Letras.
Es
necesario dar este marco general por dos razones. Primero, para darle su
justa dimensión a esta discusión del reagrupamiento de la izquierda en
Argentina: no sólo está en sus comienzos, sino que aún no es
expresión de procesos de realineamiento políticos o sociales objetivos,
como sí ocurre en Venezuela y Brasil.[1]
Segundo,
para poner sobre la mesa que la ubicación correcta no puede ser la
autoproclamación como “únicos revolucionarios del planeta” que practican
corrientes como el PO, el PTS (o mismo el PSTU en el Brasil), aunque –en esta
ocasión– el primero al menos se dignó a someterse a un debate.[2]
Por
una perspectiva independiente
El
funcionamiento en comisiones (América Latina, situación nacional y
reagrupamiento) permitió una discusión bastante ordenada centrada en los
textos presentados por los participantes.[3] Por otra parte, hubo una evidente
limitación al realizar el “seminario” a puertas cerradas, imponiendo
“cupos” que impidieron la participación de la militancia. Uno de los
grandes temas en debate era la ubicación frente a los nuevos gobiernos de la
región, en particular el de Chávez pero también respecto de Kirchner.
Aquí
se hicieron evidentes las contradicciones entre el MST-Alternativa y la
mayoría de sus aliados menores, ya que mientras el primero sostiene que
Chávez “no es nuestro gobierno” (lo cual, aunque insuficiente, es
correcto), los segundos oscilaban entre el chavismo rabioso y el chavismo
vergonzante. Un test interesante al respecto es la posición frente al
PRS venezolano: mientras que nuestro partido, el MST-El Socialista y el
MST-Alternativa defendían al menos su existencia (el PO no se pronunció), casi
todos los demás lo consideraban como un “obstáculo” que debía
desaparecer mediante su disolución en el Movimiento V República.[4] Un
escándalo derechista.
Algo
análogo ocurrió en la discusión nacional: era casi risueño ver el
funcionamiento en bloque (sin principios) de quienes habían “empapelado” la
ciudad contra el acto de Kirchner del 25 de mayo (MST-Alternativa) y de quienes
argumentaban que “se podía hacer política sin mencionar al gobierno” como
muestra de la “nueva política” (argumento de varios de los grupos
presentes).
Que
el nudo del seminario no pasaba por siquiera debatir seriamente estos
problemas políticos centrales, lo demostró el hecho de que a pesar de esas
contradicciones, en la comisión de reagrupamiento el MST-Alternativa y sus
aliados plantearon avanzar en instancias de coordinación política
“con los que quisieran”… Por si hacía falta prueba adicional, la plenaria
del domingo, en vez de comenzar por al menos un relatorio de cada comisión con
los principales debates, empezó, tras dos horas de demora, con una propuesta
político-organizativa inspirada en el MST-Alternativa.
Fracasa
un intento sin principios
La
propuesta desnudó el carácter totalmente instrumental del seminario y,
por extensión, de la visión que tiene el MST-Alternativa del
“reagrupamiento”. Mientras que lo supuestamente más importante, la
organización de la continuidad del debate con nuevos seminarios, publicación
de materiales, etc., se despachaba en dos líneas, la declaración tenía toda
una serie de consideraciones políticas totalmente equivocadas (centradas
en el llanto por la “fragmentación de la izquierda”, sin dar una sola
explicación política que no pasara por cuestiones “organizativas”: el
supuesto “sectarismo, aparatismo y fraccionalismo” de los partidos
existentes). Y lo central de la propuesta era salir del seminario
“dando un paso más”, estableciendo una “mesa de coordinación”
para hacer pronunciamientos y políticas comunes (¡algo que no habían
logrado tres días antes para el 25 de mayo kirchnerista!).
La
maniobra de querer transformar de golpe y porrazo un seminario de debate
programático en un evento político que resolvía evaluaciones
políticas –que habían sido sólo presentadas, no discutidas, y que para
colmo tenía el correlato organizativo (sin principios) de una “mesa
coordinadora” para la acción común fue demasiado hasta para algunos de los
grupos aliados. Por supuesto, el resto de los principales partidos
presentes (el PO, el MAS y el MST-El socialista) denunciaron este escandaloso
intento de manipulación.
Tras
un cuarto intermedio, el MST-Alternativa y sus aliados presentaron una versión
más “lavada”, que excluía de la resolución a la polémica “mesa”,
pero que dejaba en pie lo esencial: transformar el evento “seminario” en
plataforma de lanzamiento de una corriente política cuyo único punto en
común real era ponerse al servicio del desarrollo del MIC y, eventualmente, de
algún armado electoral de límites de clase y políticos poco claros, por
lo que volvió a ser rechazada por los principales partidos.
La
propuesta de resolución del MAS al Seminario fue muy precisa: abandonar
todos estos intentos de vender un enjuague político como “seminario
abierto” y devolverle a éste su condición de manera seria, organizando un
segundo encuentro, publicando todas las ponencias y dándole un carácter abierto,
no restringido, como en esta ocasión, a una pequeña delegación por
organización.[6]
Al
ver derrotada su maniobra, el MST-Alternativa y sus aliados decidieron,
intempestivamente y sin más trámite, dar por terminado el seminario y poner su
resolución “a consideración del que quisiera firmar y seguir avanzando”.
Una actitud reveladora de que su único objetivo era armar su “paquete
electoral”.[7] De esa manera, el seminario, más que terminar, se disolvió sin
tomar ninguna resolución. Esto es importante aclararlo, porque en su prensa
y en su página web, el MST-Alternativa habla de “la declaración que salió
del encuentro”, como si hubiera sido un producto discutido y/o votado de
éste. La realidad es la opuesta: explícitamente el MST-Alternativa
y sus aliados retiraron su propuesta e impidieron que se votara
ninguna otra, dando por levantado el seminario. Las firmas de la
declaración se juntaron después y por fuera del seminario.[8]
Notas:
1.
En ese sentido, sonaron totalmente desproporcionadas las consideraciones
vertidas por algunas corrientes menores, durante las reuniones previas y en el
propio seminario, de que se trataba de un “hecho histórico” y exageraciones
por el estilo.
2.
Valga la aclaración porque Alejandro Bodart, del MST-Alternativa, escribió muy
suelto de cuerpo que “el MAS y El Socialista”, junto con el PO,
“terminaron planteando posiciones contrarias al reagrupamiento”, como
si las posiciones y la actividad pública de nuestra corriente internacional no
desmintiera a cada paso esa afirmación sumaria. De hecho, el MST-Alternativa
intentó -en todo momento- polarizar entre dos posiciones: la propia y
la del PO, asimilando la del MAS (e incluso la del MST-El Socialista) a la
del PO. Esta amalgama inaceptable da la medida de la honestidad
intelectual y política del MST-Alternativa en el seminario.
3.
Salvo el PO, que, demostrando lo improvisado de su participación,
propuso para el debate de las tres comisiones las “Tesis para la Refundación
de la IV Internacional” escritas por Altamira en... 2004. Recién presentaron
textos más adecuados al debate el mismo día de apertura del seminario, lo que no
contribuyó a darle seriedad a su participación. Lo mismo puede decirse de
su absurdo argumento de que “por sí mismos” los agrupamientos o partidos de
frente únicos de tendencias tienden a la degeneración política.
4.
Particularmente explícita fue la posición al respecto de los grupos Praxis y
Cimientos.
5.
El PO hizo una moción en un sentido similar. Pero el crédito de ese partido
como miembro de un proceso de discusión real ya había quedado cuestionado
tanto por su actitud previa al seminario (al que inicialmente despreciaron) como
por el tono ultimatista y pedante de sus intervenciones en las comisiones y en
la plenaria. Se trata de una corriente habituada a discutir sólo consigo
misma y sin ninguna “gimnasia” de poner a prueba sus posiciones en ámbitos
que no controla. Y que, para colmo, está subida no a un caballo, sino a un
cohete… al que nadie tiene necesidad de subirse.
7.
En reiteradas oportunidades, el MST-Alternativa expresó su voluntad de hacer
alianzas “mucho más amplias” que las que cerró hasta ahora…. Si se parte
de que el resto de la izquierda partidaria es, para el MST-Alternativa,
“sectaria”, es evidente que esa “amplitud” se va a extender hacia un
solo costado: el derecho.
8.
De la lista de organizaciones firmantes que publicó el MST-Alternativa, el PCT
(escisión a izquierda del PC) aclaró posteriormente que no estaba de acuerdo
con la declaración ni la suscribía.
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