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Hospitales
de la Ciudad de Buenos Aires
La
lucha surgió de abajo
Empezó
a calentarse el ambiente cuando una enfermera del Hospital de Niños Ricardo
Gutiérrez, cansada de tanta explotación, dijo BASTA y colgó en la puerta una
sábana con la inscripción “Basta de horas módulo”. Esto causó un impacto
enorme sobre los enfermeros que inmediatamente empezaron a charlar, terminando
en una Asamblea “autopconvocada” de toda enfermería de 80 compañeros,
donde decidieron un quite total de horas módulo, ninguneando a SUTECBA y los
otros gremios.
La
masividad de la medida provocó casi un paro del hospital, ya que por la falta
de personal para cubrir esas horas se suspendieron varias cirugías. El reclamo
fue claro: aumento del precio en las horas módulo (cobran $ 4 por hora) y la
incorporación inmediata de personal.
Después
de una semana de quite y ante la firmeza de la medida, las autoridades
ofrecieron un aumento de 50% sobre las horas módulo y la promesa de más
personal, echándole la culpa al Gobierno de la Ciudad por la tardanza en
concretar los nombramientos. Cuando los otros sectores vieron el triunfo,
propusieron sumarse y pelear todos juntos, agregando ahora el reclamo por un
salario mínimo de $ 2.200.
También
se contagió el Hospital Argerich, donde una asamblea del personal autoconvocado
decidió sumarse al reclamo y realizar un corte de la Av. Almirante Brown. El
martes 6, pese a la presencia de la policía, más de 100 compañeros cortaron
durante 3 horas la importante avenida de La Boca.
En
otros hospitales como el Álvarez y el Fernández también se realizaron
asambleas con los mismos reclamos. El Garrahan votó en asamblea el corte de las
horas módulo a partir del lunes y mantener los $ 2.200 de básico que ya
estaban pidiendo para las paritarias.
Todo
este movimiento que surge ahora no es novedad, ni la superexplotación en los
hospitales es de este año. Ya en otras oportunidades pasó lo mismo; lo que
ocurre es que cada vez que las bases quieren luchar, los gremios que
supuestamente representan a los trabajadores, como SUTECBA, UPCN y ATE, se
encargan de “negociar” y echar
baldes de agua fría para aplacar los ánimos, como ocurrió el año pasado
cuando aceptaron migajas. Sólo los compañeros del Garrahan que siguieron la
pelea lograron romper el techo salarial, y ése fue el motivo por el cual el
gobierno los castigó tanto.
Ahora
los gremios quieren prenderse y seguro que saldrán con algún parito mediático,
como nos tiene acostumbrados ATE, justo cuando Telerman ya está prometiendo un
aumento y la incorporación de más personal.
Debemos
aprovechar las medidas de los gremios, pero sabiendo que no es su intención ir
hasta el final. Hay que tratar de coordinar las medidas por abajo, unificando en
una sola lucha a todos los trabajadores, sean del gremio que sean, decidiendo en
asambleas comunes todos los pasos a seguir y que los dirigentes acaten lo
quieran las bases. Para eso es necesario juntar en una interhospitalaria a todos
los sectores que realmente quieran pelear y que no estén pensando cuántos
afiliados le robo al otro, en el camino de construir una organización que
represente de verdad a todos los trabajadores, superando los corralitos que hoy
nos dividen.
Unidad
de todos los trabajadores de la salud para luchar por:
Basta
de horas módulo. Queremos vivir
Por
$ 2.200 de salario básico
Basta
de contratados, mercerizados y en negro.
Incorporación
a planta permanente de más personal
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