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El
fenómeno más dinámico entre los trabajadores
Emerge
una nueva camada de activistas obreros
Mientras
Kirchner prepara la reelección y la oposición burguesa deshoja la margarita,
la patronal festeja las fabulosas ganancias
que le asegura el acuerdo con Moyano y el gobierno.
El
pacto Kirchner-Moyano-Patronal ha logrado disminuir sensiblemente la ola
de reclamos salariales que se anunciaba a principios de año, vía los acuerdos
por gremio con la burocracia sindical. La “cifra general” del orden del 15
al 19% de aumento, por supuesto, no refleja las realidades de cada gremio en
particular sino el acuerdo de hambre entre el gobierno, Moyano y la patronal que
puso un techo a los aumentos y funciona de hecho como un cepo a las
luchas. El acuerdo deja unos pocos beneficiados y una amplia mayoría de
perjudicados, sobre todo en aquellos sectores que aumentaron enormemente la
productividad, la explotación del trabajo y las ganancias empresarias, por no
hablar del casi 50% de trabajadores que siguen en “negro” o los aún
millones de desocupados.
Lo
que no ha logrado el pacto gobierno-burocracia-patronal es
convencer a los trabajadores que “sean felices sin comer perdices”: es
decir, en la mayoría de los casos estos aumentos no frenan la bronca
salarial. Porque no alcanzan para recuperar lo perdido en los últimos meses
con la inflación de los productos de primera necesidad.
Junto
con la bronca salarial, crece en la base del movimiento obrero la
experiencia y la lucha contra la burocracia, verdadero gendarme del
techo salarial. No se puede dejar de subrayar que por debajo de la superficie
está en curso un extendido proceso molecular de elección de nuevos
delegados. Los cuales, a pesar del control a priori de la burocracia, emergen
como una nueva generación de activistas obreros, en su mayoría
“ingenuos” y sin experiencia alguna, pero que traen vitalidad a las
organizaciones de base de los trabajadores, sobre todo a nivel de fábrica.
Compañeros que comienzan a hacer una experiencia sobre bases inicialmente
“sindicales” pero que tienen los ojos y las orejas abiertas sin prejuicios
para vincularse con las corrientes de la izquierda revolucionaria que tengan la
sensibilidad y la disposición de volcarse a este proceso. Es el caso de automotrices,
del neumático, de empresas metalúrgicas, etc.
Esto
ocurre sin desmedro de los procesos más “macro”, más visibles de emergencia
de un nuevo clasismo. Por ejemplo, en Mar del Plata los compañeros de Nueva
Alternativa recuperaron el sindicato de los no docentes universitarios (APU)
de manos de la burocracia. La agrupación está conformada por la mayoría de
los activistas de la lucha salarial del año pasado que implicó una dura toma
del Rectorado por más de un mes. Se trata de
otro avance en la recuperación de los organismos de la clase trabajadora y que
muestra que a pesar de la estabilización del país y de que –por arriba–
los proyectos eleccionarios patronales monopolizan la vida política, por abajo
emerge un riquísimo proceso de recomposición que no se ha cortado.
Encuentro
Obrero y el ejemplo del Conlutas
Todo
esto muestra que las experiencias y la organización contra la burocracia no se
ha frenado: al contrario, han ganado en profundidad. Todos esos
activistas y luchadores necesitan un ámbito de reunión, un punto de referencia
para discutir y actuar en común contra las patronales el gobierno y la
burocracia. Esto vuelve a plantear la perentoria necesidad de poner en pie un
Encuentro Obrero de frente único de tendencias, así como sigue pendiente la
conformación de una auténtica Tendencia Clasista realmente opositora al
gobierno K.
Un
claro punto de referencia para estas tareas estratégicas es el caso del
Conlutas (“Coordinadora Nacional de Luchas”) en Brasil. Se trata de una
importante organización de la vanguardia independiente de ese país, que más
que una “coordinadora”, en realidad, configura una experiencia de congreso o
encuentro de trabajadores de carácter permanente. Y que si bien todavía
no es realmente capaz de organizar grandes luchas, está sirviendo como punto de
referencia clasista para empujar la reorganización del poderoso movimiento
obrero brasileño.
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