Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 80, 08/06/06
 

 

 

 

 

 

Acto K del 25 de mayo - La Plaza del Sí

El poder del aparato

Los organizadores del 25 hablaron de 350.000 personas. Se trata de un número totalmente irreal.

Los diarios hablaron de entre 100.000 y 150.000. El boletín oficial en que se ha convertido Página 12 calculó la concurrencia en no más de 175.000 personas,  lo que sigue siendo una exageración a todas luces. Digamos, entonces, que concurrieron 125.000 personas.

Este es un número importante… si se hubiese tratado de una movilización popular independiente. Es decir, independiente del aparato del Estado... y de sus chequeras.

Pero es un número modesto si se toma en cuenta la movilización nacional de todos las estructuras municipales, provinciales y del estado nacional, los sindicatos burocráticos, los movimientos “piqueteros” oficialistas, etc.

Más allá del número final, en lo que todo el mundo coincidió es que nadie fue a la Plaza por fuera de los aparatos.  Ni siquiera un pequeño sector concurrió en forma independiente. Todos fueron llevados de la mano.

La “Plaza del Sí” también dejó ver los distintos tipos de clientelismo: desde los punteros que retenían los DNI hasta la gente que viajó “a conocer el Obelisco”; desde los que le deben algún favor personal a la burocracia a los que tienen que dar el presente para no perder el plan Jefa/Jefe.

La otra Plaza

No hace mucho, el 24 de marzo, hubo otra Plaza. Una verdadera movilización que no sólo superó en número a la de K. Lo más importante es que fue una movilización independiente, donde la inmensa mayoría no fue traída de la nariz por el aparato del estado y/o de las mil facciones en que se ha dividido el Partido Justicialista. El 24, la gente no vino porque el puntero le pagó 30 pesos, ni por el miedo a perder “el plan”, ni por la presión del intendente o del burócrata sindical.

Otra  marcada  diferencia fue la actitud de un sector de Madres y Abuelas. El 24 de marzo se subieron para intentar acallar la lectura de  un  documento consensuado por más de 300 organizaciones donde se marcaban las continuidades político-sociales con el golpe del 76 y se  criticaba al gobierno de Kirchner por esas continuidades y por la represión y persecución desatada a los trabajadores de Las Heras.

Fue lamentable la presencia en el palco de un sector de Madres, Abuelas  y de Hebe en el acto por la reelección de Kirchner. Pero al mismo tiempo despeja cualquier duda y clarifica la discusión del 24. No se trató, como se intentó mostrar, de que la izquierda y la mayoría de los organizadores usaban el dolor para hacer política, sino que en nombre del dolor un sector de Madres, Abuelas y Hebe apoyan a Kirchner y no permiten que se lo critique.

¿Una Plaza peronista?

Ciertos analistas y hasta cierta prensa de izquierda sigue hablando del peronismo como una identidad y una organización política que se mantendría desde hace más de 60 años.

Nada más equivocado. El Argentinazo puso un certificado de defunción a los partidos patronales mayoritarios y esto se mantiene actuante en este “post-argentinazo”.Ya no son agrupamientos de gente que comparte las mismas ideas, los mismos proyectos para transformar la realidad y en que los trabajadores y el pueblo depositan entusiastas sus esperanzas, sus luchas y sus pasiones. En la Plaza no sólo no hubo fervor, sino que no se cantó ni una sola consigna: fue una plaza totalmente despolitizada y pasiva.

¡Ni siquiera se cantó la marcha peronista!

Los Sí del señor K

Pero lo más importante es tener claro a qué le dijo Sí la “Plaza del Sí”. Fue convocada para aprobar los tres años de gobierno de Kirchner y para lanzar la campaña por su reelección. ¿Qué significa eso?

* El Sí a Kirchner es el Sí a mantener y profundizar la más salvaje desigualdad social de la historia argentina. Durante estos tres años de K, la economía ha crecido a casi el 10% anual. ¡Un récord mundial! Pero, mientras tanto, el abismo entre pobres y ricos, la diferencia de ingresos entre “los de arriba” y “los de abajo” no ha hecho más que aumentar. ¡Es la miseria y la superexplotación de la mayoría la que está en la base del “crecimiento” y de la orgía de consumo de una minoría!

* El Sí a Kirchner es el Sí a mantener el “techo salarial”, pactado con los burócratas sindicales millonarios que fueron a aplaudirlo a la Plaza. Y mientras tanto, a la inflación no la para nadie.

* El Sí a Kirchner es el Sí a mantener la precarización y la tercerización. Es apoyar a que más de la mitad de los trabajadores del país estén “en negro”. Es el Sí a la esclavitud laboral, a trabajar 12 o 16 horas y que te puedan despedir cuando se les dé la gana. 

* El Sí a Kirchner es dejar el gas, el petróleo, las comunicaciones, los ferrocarriles –todo lo que entregó Menem– en manos de los mismos bandidos.

Se inició la campaña por la reelección de K

Respondamos constituyendo un movimiento político de los trabajadores

En la Plaza del Sí y en el discurso de Kirchner hubo una palabra “prohibida”: la palabra “reelección”. Pero esta suprema hipocresía no pudo ocultar a nadie que el 25 de mayo se inició la campaña electoral por la reelección de K. Éste es el operativo político de la Plaza del Sí. Y a esto debemos comenzar a responder.

En los últimos años los trabajadores han realizado importantes luchas. Al calor de ellas  ha surgido una nutrida vanguardia de luchadores, varias organizaciones y experiencias a distintos niveles. Estuvo la lucha de los trabajadores desocupados y la formación de los movimientos “piqueteros”. Se desarrollaron luego numerosas luchas de trabajadores ocupados, como los del Subte por las 6 horas, la del Hospital Garrahan,  la de los petroleros y de los trabajadores de la construcción de Las Heras y últimamente la de los trabajadores del Hospital Francés

Al calor de las luchas, han surgido nuevos delegados e internas, e inclusive se han recuperados seccionales y hasta sindicatos. Pero toda esta multiplicidad de experiencias y luchas no ha tenido expresión política. Los miles de luchadores que centenares de veces pelearon juntos, luego políticamente fueron cada uno por su lado. Muchos incluso votaron por sus verdugos; es decir, por los partidos patronales.

Frente al intento de reelección de Kirchner, hay que salir a pelear para que esto no se repita. Para eso es necesario comenzar a poner en pie un movimiento político de los trabajadores.

Nuestros explotadores ya están conformando sus “equipos”. En primer lugar, están Kirchner y sus compinches de la Plaza del Sí. Otros iguales o peores –los Macri, las Lilita Carrió y los López Murphy– también se han puesto en movimiento. Con distintas caretas, todos son enemigos de los trabajadores.

Es necesario, entonces, contraponer una referencia de clase para los que diariamente nos enfrentamos a los salarios de hambre y a la esclavitud laboral. Desde el MAS llamamos a los activistas, a los cuerpos de delegados combativos, a las  internas, las seccionales y sindicatos recuperados, y a los partidos que se reclaman de la clase obrera, la izquierda y del socialismo a dar los primeros pasos en la construcción de un amplio movimiento político. Un movimiento de los que vivimos trabajando por un salario, un movimiento totalmente independiente de los que nos explotan y de cualquiera de sus figurones políticos.