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Acto
K del 25 de mayo - La Plaza del Sí
El
poder del aparato
Los
organizadores del 25 hablaron de 350.000 personas. Se trata de un número
totalmente irreal.
Los
diarios hablaron de entre 100.000 y 150.000. El boletín oficial en que se ha
convertido Página 12 calculó la concurrencia en no más de 175.000
personas, lo que sigue siendo una
exageración a todas luces. Digamos, entonces, que concurrieron 125.000
personas.
Este
es un número importante… si se hubiese tratado de una movilización popular
independiente. Es decir, independiente del aparato del Estado... y de sus
chequeras.
Pero
es un número modesto si se toma en cuenta la movilización nacional de
todos las estructuras municipales, provinciales y del estado nacional, los
sindicatos burocráticos, los movimientos “piqueteros” oficialistas, etc.
Más
allá del número final, en lo que todo el mundo coincidió es que nadie fue
a la Plaza por fuera de los aparatos. Ni
siquiera un pequeño sector concurrió en forma independiente. Todos
fueron llevados de la mano.
La
“Plaza del Sí” también dejó ver los distintos tipos de clientelismo:
desde los punteros que retenían los DNI hasta la gente que viajó “a conocer
el Obelisco”; desde los que le deben algún favor personal a la burocracia a
los que tienen que dar el presente para no perder el plan Jefa/Jefe.
La
otra Plaza
No
hace mucho, el 24 de marzo, hubo otra Plaza. Una verdadera movilización
que no sólo superó en número a la de K. Lo más importante es que fue una
movilización independiente, donde la inmensa mayoría no fue traída de la
nariz por el aparato del estado y/o de las mil facciones en que se ha dividido
el Partido Justicialista. El 24, la gente no vino porque el puntero le pagó 30
pesos, ni por el miedo a perder “el plan”, ni por la presión del intendente
o del burócrata sindical.
Otra
marcada diferencia fue la actitud
de un sector de Madres y Abuelas. El 24 de marzo se subieron para intentar
acallar la lectura de un
documento consensuado por más de 300 organizaciones donde se
marcaban las continuidades político-sociales con el golpe del 76 y se
criticaba al gobierno de Kirchner por esas continuidades y por la
represión y persecución desatada a los trabajadores de Las Heras.
Fue
lamentable la presencia en el palco de un sector de Madres, Abuelas
y de Hebe en el acto por la reelección de Kirchner. Pero al mismo tiempo
despeja cualquier duda y clarifica la discusión del 24. No se trató, como se
intentó mostrar, de que la izquierda y la mayoría de los organizadores usaban
el dolor para hacer política, sino que en nombre del dolor un sector de
Madres, Abuelas y Hebe apoyan a Kirchner y no permiten que se lo critique.
¿Una
Plaza peronista?
Ciertos
analistas y hasta cierta prensa de izquierda sigue hablando del peronismo como
una identidad y una organización política que se mantendría desde hace más
de 60 años.
Nada
más equivocado. El Argentinazo puso un certificado de defunción a
los partidos patronales mayoritarios y esto se mantiene actuante en
este “post-argentinazo”.Ya no son agrupamientos de gente que comparte las
mismas ideas, los mismos proyectos para transformar la realidad y en que los
trabajadores y el pueblo depositan entusiastas sus esperanzas, sus luchas y sus
pasiones. En la Plaza no sólo no hubo fervor, sino que no se cantó ni una sola
consigna: fue una plaza totalmente despolitizada y pasiva.
¡Ni
siquiera se cantó la marcha peronista!
Los
Sí del señor K
Pero
lo más importante es tener claro a qué le dijo Sí la “Plaza del Sí”.
Fue convocada para aprobar los tres años de gobierno de Kirchner y para lanzar
la campaña por su reelección. ¿Qué significa eso?
*
El Sí a Kirchner es el Sí a mantener y profundizar la más salvaje
desigualdad social de la historia argentina. Durante estos tres años de K,
la economía ha crecido a casi el 10% anual. ¡Un récord mundial! Pero,
mientras tanto, el abismo entre pobres y ricos, la diferencia de ingresos entre
“los de arriba” y “los de abajo” no ha hecho más que aumentar.
¡Es la miseria y la superexplotación de la mayoría la que está en la base
del “crecimiento” y de la orgía de consumo de una minoría!
*
El Sí a Kirchner es el Sí a mantener el “techo salarial”, pactado con
los burócratas sindicales millonarios que fueron a aplaudirlo a la Plaza. Y
mientras tanto, a la inflación no la para nadie.
*
El Sí a Kirchner es el Sí a mantener la precarización y la tercerización.
Es apoyar a que más de la mitad de los trabajadores del país estén “en
negro”. Es el Sí a la esclavitud laboral, a trabajar 12 o 16 horas y que te
puedan despedir cuando se les dé la gana.
*
El Sí a Kirchner es dejar el gas, el petróleo, las comunicaciones, los
ferrocarriles –todo lo que entregó Menem– en manos de los mismos bandidos.
Se
inició la campaña por la reelección de K
Respondamos
constituyendo un movimiento político de los trabajadores
En
la Plaza del Sí y en el discurso de Kirchner hubo una palabra “prohibida”:
la palabra “reelección”. Pero esta suprema hipocresía no pudo
ocultar a nadie que el 25 de mayo se inició la campaña electoral por la
reelección de K. Éste es el operativo político de la Plaza del Sí. Y a
esto debemos comenzar a responder.
En
los últimos años los trabajadores han realizado importantes luchas. Al calor
de ellas ha surgido una nutrida
vanguardia de luchadores, varias organizaciones y experiencias a distintos
niveles. Estuvo la lucha de los trabajadores desocupados y la formación de
los movimientos “piqueteros”. Se desarrollaron luego numerosas luchas de
trabajadores ocupados, como los del Subte por las 6 horas, la del Hospital
Garrahan, la de los petroleros y de
los trabajadores de la construcción de Las Heras y últimamente la de los
trabajadores del Hospital Francés
Al
calor de las luchas, han surgido nuevos delegados e internas, e inclusive se han
recuperados seccionales y hasta sindicatos. Pero toda esta multiplicidad de
experiencias y luchas no ha tenido expresión política. Los miles de
luchadores que centenares de veces pelearon juntos, luego políticamente fueron
cada uno por su lado. Muchos incluso votaron por sus verdugos; es decir, por los
partidos patronales.
Frente
al intento de reelección de Kirchner, hay que salir a pelear para que esto
no se repita. Para eso es necesario comenzar a poner en pie un movimiento
político de los trabajadores.
Nuestros
explotadores ya están conformando sus “equipos”. En primer lugar, están
Kirchner y sus compinches de la Plaza del Sí. Otros iguales o peores –los
Macri, las Lilita Carrió y los López Murphy– también se han puesto en
movimiento. Con distintas caretas, todos son enemigos de los trabajadores.
Es
necesario, entonces, contraponer una referencia de clase para los que
diariamente nos enfrentamos a los salarios de hambre y a la esclavitud laboral.
Desde el MAS llamamos a los activistas, a los cuerpos de delegados combativos, a
las internas, las seccionales y
sindicatos recuperados, y a los partidos que se reclaman de la clase obrera, la
izquierda y del socialismo a dar los primeros pasos en la construcción de un amplio
movimiento político. Un movimiento de los que vivimos trabajando por un
salario, un movimiento totalmente independiente de los que nos
explotan y de cualquiera de sus figurones políticos.
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